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Hace no mucho abrí un hilo sobre unos relojes de la casa Undone, y dije lo siguiente…
Pues… que ocultos tras unas tapas vemos unas imágenes que en tiempos serían consideradas escandalosas o prohibidas. Los relojes de bolsillo que mostraba esa vendedora en su puesto eran, como se llamaba en su día en el argot relojero, “conversacionales”. O “picarescos”, como los cuentos de Honoré de Balzac.
Entiendo que a día de hoy ya no escandalizan a nadie. Casi dan sonrojo por lo contrario…
El caso es que la colección entera se vendía por lo que yo pensaba que la mujer pedía por cada reloj. Así que no lo dudé un instante. Aunque no tengan la belleza de los relojes de Milo Manara para Ulysse Nardin, el diseño ecchi / hentai de los Perrelet Turbine o la gracia de los Undone Shunga, los compré por impulso.
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Y ahí no queda la cosa.
Llego a casa, abro el estuche, y me encuentro con ésto…
No sé a cuánto los habrán cobrado los de Galería del Coleccionista, pero me da que alguien ha perdido bastante dinero por el camino…




