Dicho y hecho. Se trata de un reloj totalmente artesanal, como podéis ver de su interior, al que se le ha añadido un tubo “decatrón” más con fines estéticos que funcionales, y que lleva una campanilla para dar las horas, y un relé con la peregrina función de hacer “tic tac”. Menos mal que son anulables tanto el relé como la campana.
Venía montado muy “rústico” y mi padre se entretuvo en darle este aspecto.




