Saludos.
Normalmente, cuando alguien presenta un reloj, suele ser para compartir su alegría, su ilusión y ese brillo en los ojos que sólo entendemos los que sufrimos esta afición.
Hoy, en cambio, os aviso desde ya, esto va de todo lo contrario. Hoy toca desilusión, cabreo y una pequeña crisis existencial con correa de cuero.
Y todo empieza con una idea distinta de dar la hora.
Benly Design, marca a la que tenía entre ceja y ceja por sus digitales setenteros, lanza una serie de relojes en los que cada esfera recrea una escena diferente y unas curiosas agujas nos dirían qué hora es mediante animales o distintas creaciones humanas.
Un faro, un pulpo, el primo de Godzilla…
Nada nuevo, cierto, pero sí de esas cosas que todavía consiguen sorprender. Una serie de relojes desenfadados y curiosos, perfectos para descansar un poco de tantas agujas, tantos índices, dígitos encerrados en una pantalla y tanta vida adulta.
Y entonces lo vi.
El elegido. ![]()
La luna al fondo, un haz de luz proveniente de un satélite y un astronauta que me dirían la hora. ¿El próximo reloj oficial de la Artemis III? ¿Una edición especial de la NASA? ¿Un guiño cósmico a mi dignidad de coleccionista? Todo parecía encajar. Todo menos la realidad.

La cosa ya empezó mal desde el principio.
En la web se anunciaba que se podía comprar, pero que el envío sería el 1 de abril. Bueno, pensé, unas semanas no van a quitarme las ganas de tener mi nuevo capricho. Así que el 12 de febrero me lancé a por él y 75 euros después, obtuve el glorioso derecho a poseerlo.
Un precio razonable para entrar en la órbita del desastre.
El 11 de abril, tras unos prudentes 10 días de silencio absoluto (porque el silencio, como sabemos, siempre es una buena señal cuando compras algo online) les escribo para preguntar si había algún problema. Dos días después me contestan y ahí empezó el verdadero espectáculo:
“Following a recent quality review, we identified that the dial of your watch did not meet our premium standards. To ensure your complete satisfaction, we have decided to upgrade the dial to a higher specification. This process has caused a slight delay.
We are happy to confirm that your order will now be shipped within one week”.
Más orgulloso que triste, me congratulo de que una marca piense que una esfera no era lo suficientemente buena para mí y decida fabricar otra, ahora sí, a la altura de mis altísimas expectativas. Qué detalle. Qué consideración. Qué forma tan elegante de decir “no sabemos qué ha pasado, pero usted espere sentado”.
Y por fin, como premio a tanta paciencia, hoy, 6 de mayo, ha llegado a casa. Y, por supuesto, toca compartir mi alegría con vosotros.
La caja.
La caja interior de la caja.
(Perdón, los nervios hacían que temblase de emoción y la foto saliera movida).
El contenedor de transporte que venía dentro de las cajas.
Y finalmente, la pieza que llevaba esperando desde hacía 83 días, 8 horas y 43 segundos ![]()
Sin palabras.
Ni una.
Una cascada tremenda de sensaciones me recorre el cuerpo.
Primero incredulidad. Después ira. Luego tristeza. Finalmente, una aceptación serena, madura y completamente inútil de la realidad.
No siempre se puede ganar.
A veces uno compra un reloj y lo que llega es una lección de filosofía aplicada, logística creativa y paciencia premium.
Sólo me queda una cosa…
Saludos cordiales ![]()













