Boccia es la marca para relojes “de moda” de Tutima. Tiene la peculiaridad de que todos sus modelos se fabrican en titanio y a pesar de ser de la alemana Tutima, se fabrican en Hong Kong a través de una subsidiaria.
La historia de Tutima es interesante. Brevemente, refundada en los 60, sus orígenes se pueden rastrear hasta 1927, Ernst Kurtz y la UROFA-UFAG [Uhren-Rohwerke-Fabrik Glashütte AG (UROFA) y Uhrenfabrik Glashütte AG (UFAG)] en Glashütte. El Dr. Ernst Kurtz era un joven abogado al que un banco de Sajonia mandó a Glashütte para tratar de gestionar la dura crisis que estaba viviendo la industria relojera de la región (recuerda en cierto modo a lo pasará décadas después con Nicolas Hayek y la industria relojera suiza). El Dr. Kurtz conseguirá revertir la situación y se pondrá al frente de UROFA-UFAG. Esta unión de dos compañías era el mayor fabricante de relojes de la localidad, empleando a 1000 personas en los años 30, y el Dr. Kurtz usará el nombre “Tutima” para sus modelos de mayor calidad. Famosos serían, por ejemplo, los cronógrafos que fabricaría para la Luftwaffe, montando el calibre UROFA 59, unas 30.000 unidades entre 1941 y 1945.
La guerra acabaría por completo con las instalaciones de la empresa. Los soviéticos bombardearon la fábrica justo el día antes de darse por finalizado el conflicto, mientras Kurtz y sus colegas ya habían escapado a Bavaria, zona de ocupación estadounidense. Una vez ahí, en la localidad de Memmelsdorf, abrirá una pequeña fábrica de relojería antes de trasladarse en 1951 a Ganderkesee, cerca de Bremen, donde empezará a producir relojes de calidad siguiendo la tradición de Glashütte. Son relojes que llevan la marca “Kurtz” y “Glashütter Tradition” y hay que destacar el empleo de los calibres Kurtz 25 (segundero central) y Kurtz 25.1 (segundero a las seis), primer movimiento con espiral Breguet producido en masa en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial.
En 1954 contrataría a un joven de 19 años, Dieter Delecate, que tras empezar desempeñando tareas administrativas pasaría al departamento de ventas y en 1957 fundaría su propia empresa mayorista de relojes, actuando como agente de relojes Kurtz. No obstante, en aquella época el centro de la relojería en Alemania Occidental se encontraba en Pforzheim y la competencia era feroz, Kurtz tenía problemas para competir con unos productos de bajo precio fabricados en serie y tras cambiar de manos un par de veces, la empresa quebraría en 1959.
Ante esta situación, Dieter Delecate decidió preservar el legado de su mentor y en 1960 se lanzó a resucitar la marca Tutima. Adquirió los derechos, contrató algunos de los técnicos de Kurtz y montó su propia fábrica de relojes, la Tutima Uhrenfabrik GmbH, in Ganderkesee. Con una docena de técnicos que ensamblaban movimientos y relojes, Delecate relanzó Tutima, primero con relojes de señora y luego de caballero. Era un apuesta arriesgada porque Tutima era algo del pasado que ya nadie recordaba (además la antaño famosa Glashütte estaba en la Alemania Oriental), incluso sus propios representantes comerciales cuestionaban el uso de esta marca, pero Delecate consideraba que Tutima era una marca con historia y un legado que la unía a aquella tradición relojera. El Dr. Ernst Kurtz estaba encantado de ver renacer su vieja marca y animaba a su discípulo.
No obstante, la renacida Tutima se estaba encontrando con los mismos problemas que habían acabado con Kurtz, las empresas de Pforzheim eran reacias a proporcionarle componentes, al fin y al cabo lo consideraban potencial competencia, y se veía obligado a buscarlos en Francia y Suiza. Por otro lado, estudiando nuevas vías para abrir mercado consideraba la posibilidad de explotar la novedad que iba apareciendo en Alemania Occidental, las cadenas de grandes almacenes, pero también ahí se encontraba con trabas, las tiendas de relojería y distribuidores mayoristas no estaban dispuestos a permitir que se vendieran relojes Tutima en grandes almacenes. Es en este momento, finales de los 60, en que Dieter Delecate descubre la industria relojera de Hong Kong. De hecho es uno de los pioneros en Alemania en ir a buscar allí componentes para sus relojes, (al parecer no el primero, ese lugar lo ocuparía curiosamente una marca de Pforzheim). Empezaría con un pedido de 8000 cajas de acero y también compraría allí las esferas. La operación resultó un éxito, le ayudó a reducir costes, mejorar precios e incrementar ventas. Empezó pues a adquirir componentes de diseño en Hong Kong (seguía utilizando proveedores franceses o suizos para sus movimientos) y su negocio de relojes repuntó. Se introdujo también en el creciente mercado de los grandes almacenes fabricando relojes para la cadena Karstadt portando su marca, Rivado, siendo así uno de los principales proveedores de relojes para Karstadt durante 25 años.
Llegó la revolución del cuarzo y Delecate supo gestionar la crisis con agilidad. Para entonces conocía muy bien los centros relojeros de Extremo Oriente. Cambió Tutima a una línea exclusivamente de cuarzo. Pero pronto abandonaría los relojes digitales de cuarzo e iniciaría con éxito la producción de relojes analógicos de alta calidad en Ganderkesee, con movimientos procedentes de Suiza y otras piezas adquiridas en Asia. No obstante, en 1979, fundó su propia empresa de relojes de cuarzo en Hong Kong, Tutima Hong Kong Ltd. ¿Por qué enviar todos los componentes a Alemania cuando podían montarse más fácilmente en Hong Kong? Y de hecho en 1982 se trasladaría a Hong Kong para dirigir la empresa, convirtiéndose en su residencia principal. Desde entonces, dividiría su tiempo entre Hong Kong y Alemania.

Tutima siguió su camino y en 1984 presentaría una pieza bien conocida, el magnífico cronógrafo NATO, un cronógrafo creado para la fuerza aérea alemana en base a una serie de requerimientos específicos y cuyo contrato ganó Tutima tras superar las pruebas a las que se sometió su modelo. Posteriormente, en 1985, se vendería también al público pero no tendría demasiado éxito al no ajustarse a las modas del momento.
En 1994 lanzaría también, con gran éxito, un homenaje al cronógrafo fabricado en los 40 para la Luftwaffe y que daría pie a otros modelos de la marca inspirados en las mismas líneas de reloj de piloto.
Otra fecha clave será 2008, año en que la marca regresará a Glashütte (una vieja aspiración), primero con un pequeño equipo, para en 2011 inaugurar una nueva fábrica, la Tutima Glashütte SA. Siendo una empresa familiar, Dieter Delecate había ido pasando el testigo a sus hijos Jörg y Ute. Para una lectura más en detalle sobre la historia de la marca, aquí.

Pero volvamos a Boccia Titanium. La marca aparecería en los 90 pero su despegue se producirá en 2002. Como decía más arriba, dichos relojes los fabrica Tutima Hong Kong Ltd. y son bastante populares dentro de su nicho. Se centra exclusivamente en piezas de titanio y sin duda esa experiencia en el uso de dicho material le ha servido a Tutima para el desarrollo de modelos dentro su marca principal. Por otro lado, Boccia obtuvo cierta publicidad gratuita cuando se descubrió que la Canciller Angela Merkel utilizaba uno de sus modelos.









