La resurrección de la marca tuvo lugar el pasado mes de junio o julio, empezando con un modelo que en mi opinión no tiene nada de particular, poco menos que un refrito con movimiento de cuarzo en una genérica caja sub. Respecto al modelo homenaje, estoy de acuerdo con @charles, pide otro tipo de caja que vaya más acorde con ese dial, agujas y el espíritu de skindiver en general.
En cuanto al envío, el reloj se fabrica en China si bien Jay Turkbas, el propietario de la marca, es norteamericano, de Utah creo recordar, y se hace mandar toda la producción a Estados Unidos por lo que imagino que el envío será desde la tierra de los mormones.
En cuanto a la Sheffield original, su historia se parece a una de esas fábulas con moraleja en las que el protagonista quiere comerse el mundo y llevado por una ambición desmedida acaba inevitablemente mordiendo el polvo.
A pesar de lo que nos pueda hacer pensar el nombre, Sheffield fue una compañía norteamericana. Fundada en Nueva York, se especializó en los relojes de calidad aceptable a bajo precio. Si bien Sheffield Watch Inc., que tendría su sede en el 417 de la famosa Quinta Avenida, empieza a operar en los años 50 (aparece como registrada el 23 de enero de 1959 pero hay referencias anteriores a esa fecha),

creo que se pueden rastrear sus orígenes hasta los años 40, concretamente a la Sheffield Merchandise Inc., empresa que registró la marca Sheffield el 13 de junio de 1946. En ese último lustro de los 40, la Sheffield Merchandise también registraría la marca Fedor (4 de agosto de 1949), y a principios de los 50, las marcas Riviera by Sheffield (10 de junio de 1954) y Swiss Miss (6 de julio de 1954). También he visto ejemplos de la marca Lear by Sheffield pero no he encontrado fecha de registro (aunque podría tratarse de una versión para el mercado norteamericano de la marca Lear, creada por Technos).

La empresa empezó produciendo relojes mecánicos sencillos con componentes europeos y acabó fabricando también relojes de cuarzo. Con un negocio en expansión, en 1960 abrirá una rama en Suiza, en Muttenz, con fábrica propia que llegará a operar de manera semi-autónoma pero dependiendo del volumen de pedidos que le llegará desde su matriz norteamericana. Contará incluso con una línea de modelos de reloj de mesa y despertadores fabricados en Moutier, Suiza, por la compañía Swiza y en Villingen, Alemania Occidental, por la J. Kaiser GmbH.

A lo largo de los 60, Sheffield Watch crecerá de manera meteórica al punto de que para finales de la década se habrá convertido en el mayor importador estadounidense de movimientos y relojes de pulsera Roskopf (de hecho Sheffield Suiza formará parte de la Roskopf Association) y de áncora suizos. Las importaciones de esta categoría de relojes representaban el 70% de su facturación. Al mismo tiempo, seguirá montando relojes de 17 rubies en las Islas Vírgenes y Guam, lo que le supone el 20% de las ventas. El 10% restante lo conformará la importación a Estados Unidos de relojes de mesa y despertadores suizos y alemanes mencionados anteriormente. Todos estos productos se comercializaban en EE.UU. con la marca Sheffield en tiendas de gama alta. La distribución para grandes almacenes y otras cadenas comerciales se realizaba bajo las marcas Sheraton y Norbee. Para mayoristas se suministraban con la marca Saxony.

Para entender esta rápida expansión quizás sea interesante señalar que es en esta época cuando aparece el concepto de “reloj de moda” (fashion watch). Fue creado por Richard Loftus, heredero de la empresa relojera inglesa Accurist. Educado en Inglaterra y Estados Unidos, Loftus se percató de la naturaleza efímera de la moda y trató de aplicarla a la relojería. En 1967 lanzó la marca Old England, que se convirtió rápidamente en primera marca tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos. En 1969, ya era la marca líder en estos mercados, junto con Sheffield. El concepto de Loftus consistía en producir relojes suizos baratos con colecciones que cambiaban cada seis meses. Sus modelos, con la Union Jack o logotipos de marcas como Pepsi, se convirtieron en accesorios populares y fueron lucidos por los Beatles, Twiggy y la princesa Ana.
Esto creó una revolución en la relojería de moda, con marcas como Mortima, la misma Sheffield y Royce, creando gamas de relojes populares pero de corta duración. A menudo se vendían en grandes almacenes y utilizaban los económicos movimientos Roskopf, que cambiaron a cuarzo en cuanto la tecnología se abarató. Las grandes empresas no tardaron en entrar en la lucha por los relojes de moda con cambios de modelo más frecuentes y gamas más baratas, a menudo con marcas alternativas.
Diversas fuentes citan 1967 como el año en que Sheffield Watch entra en la escena relojera con un papel importante, arrastrando consigo la Sheffield suiza. La empresa experimentó inmediatamente una expansión espectacular en Estados Unidos. Un reloj mecánico masculino con un precio de $12 representa el 30% de las ventas. Sin duda la campaña publicitaria de Sheffield debía ser bastante agresiva. Efectivamente, para muestra, en 1969, Sheffield contaba con un gran presupuesto publicitario de $1,05 millones (equivalente a unos $8,8 millones en 2023) que gastaría en mantener una presencia constante no solo en 350 periódicos estadounidenses sino también en revistas relojeras internacionales. Esto era toda una hazaña para la época, y Sheffield Watch parecía estar prosperando.

Precios asequibles, modelos numerosos y variados, ¿qué podía salir mal?

El 11 de mayo de 1971 salta la liebre en el parquet de Wall Street, las acciones de Sheffield ya no cotizan en bolsa. La empresa había anunciado de manera repentina un déficit de más de $5 millones. [Lo que sigue es una versión muy resumida de lo que sucedió. Por si a alguien le interesa profundizar un poco más, incluiré al final un par de fuentes de prensa suiza de la época que lo cuentan con más detalle]. En 1969 se había producido una desaceleración muy acusada del negocio de Sheffield Watch que si bien se había traducido en una facturación de casi $19 millones, apenas había supuesto un beneficio de $500.000. A pesar de todo no se realizaron los ajustes necesarios esperando recuperarse e incluso pronosticando mayor facturación pero en 1970 las ventas cayeron hasta los $14,6 millones. Antes del anuncio de resultados la rama suiza de la empresa ya se temía lo peor pues siendo el proveedor principal había notado como los pedidos caían rápidamente.



Se abrió entonces un periodo de incertidumbre. Se declaró una suspensión de pagos temporal mientras se intentaba buscar salidas. Sheffield Suiza quedó a merced de lo que se decidiera en Nueva York. Tras arduas negociaciones se encontró una solución, si se conseguía recuperar cierta estabilidad financiera se le otorgaría presencia mayoritaria en la empresa a la SSIH (Société Suisse pour l’Industrie Horlogére SA), grupo fundado por Omega y Tissot en los años 30 y que en febrero de 1971 había absorbido a la ESTH (Economic Swiss Time Holding, un conglomerado de fabricantes Roskopf)… Curiosamente en su plan para hacer frente a los nuevos competidores asiáticos que llegaban de la mano del cuarzo, la SSIH se fusionaría con el grupo ASUAG en los 80 y finalmente ASUAG-SSIH se convertiría en Swatch Group en 1998 …Parecía un buen movimiento por parte de SSIH, que tras absorber ESTH podría contar con la infraestructura y el mercado de Sheffield para comercializar sus productos de rango económico en Estados Unidos. Mientras tanto, la rama suiza de Sheffield, que funcionaba de manera autónoma pero con gran dependencia de su matriz americana, quedaba un poco en el limbo. Contaba con unas buenas instalaciones y personal cualificado, al parecer con unas cuentas saneadas pero totalmente dependientes de la red de distribución de Sheffield USA. SSIH hizo una oferta para adquirirla pero problemas legales dificultaban cerrar la operación. Se creó un fondo de maniobra para ganar tiempo pero fue bloqueado por los acreedores por lo que a la empresa no le quedó más remedio que declararse en quiebra. La oficina de quiebras alquiló inmediatamente la empresa (locales, maquinaria y personal) a un grupo formado por Hans Noll, de Hanova, en Bienne, Kupper de Constructa, en Granges, y William Mosset de Ronda, en Basilea.
Ronda hizo una oferta de compra que luego retiraría de forma repentina. Al parecer, durante este periodo de alquiler, en las instalaciones de Sheffield se estaban montando calibres que no eran Ronda con destino Hong-Kong (en 1972 Ronda abriría una empresa subsidiaria en aquel lugar). Es por ello que al finalizar el contrato de alquiler, el 30 de abril de 1972, las instalaciones de Sheffield en Suiza cerraron definitivamente.
Curiosamente, los fabricantes de relojes de mesa y despertadores, especialmente los alemanes, parece que siguieron aún un tiempo usando la marca.
En cuanto a la matriz americana, ya no se recuperó. La llegada de la crisis del cuarzo en un momento tan delicado terminó con cualquier expectativa de mejora, jamás llegó a recuperar la estabilidad financiera, acabó por declararse en bancarrota y, como tantas otras, desapareció.
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Fuentes para ampliar datos económicos:
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L’impartial, 15 juin 1971: Un vide américain…
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L’impartial, 12 octobre 1971: Horlogerie: riposte suisse aux USA
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L’impartial, 5 avril 1972: Sheffield ferme à Muttenz : 55 ouvriers …
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L’impartial, 5 avril 1972: Sans fleurs, ni tambour




















































