El periodista trabajó en todos los medios de comunicación y fue director de gabinete de Adolfo Suárez. En 2021 recibió un trasplante de riñón, donado por su mujer.
El periodista Fernando Ónega falleció este martes a los 78 años. Nacido en Pol (Mosteiro), ha sido un referentes de la comunicación en España en las últimas décadas y está considerado como uno de los cronistas de la Transición.
Fue el portavoz del Presidente Adolfo Súarez (posiblemente, y ahora con perspectiva, el mejor presidente de la historia democrática) y autor de muchos de sus discursos incluída la celebre frase de “puedo prometer y prometo”. Descanse en paz.
No lo soportaba. Ni a él ni a la marisabidilla de su hija Sonsoles. Un tipo que te fluctúa entre el diario ‘Arriba’ (órgano oficial de FET y de las JONS), Pueblo, Suárez (otro grandísimo chaquetero y arribista), la SER, la COPE, Onda Cero, TVE y la biblia en verso no era de fiar. Siempre arrimado al sol que más calentaba, lució sin empacho la camisa azul, la camisa blanca y la camisa con chorreras. Sé que decir estas cosas no es popular ni bien considerado, pero es que esta puta manía española de tener que hablar bien por cojones de quien se muere me produce acidez. El que fue bueno de vivo sequirá siendo considerado bueno de muerto (o así tendría que ser). Pues el que fue gilipollas, lo mismo.
Obviamente esto no lo ha escrito la herramienta más parecida a esta clase de personajes que siempre pretenden agradar a su señorito… no encontraréis ni gota de IA en esta respuesta.
Últimamente y cada vez más este foro se está convirtiendo en un ring de boxeo dialéctico, ya no se respeta a nada ni a nadie, ni vivo ni muerto y, casi siempre, calentado por personas de la misma ideología que no voy a entrar a detallar.
Alguno se quedará agusto, reflejando una bajeza moral y una miserable vida criticando a quien no se puede defender, con lo fácil que es deslizar y pasar al siguiente post, pero bueno, eso últimamente es mucho pedir.
Ya lo decía la canción, si tus palabras no son más bonitas que el silencio, no las vayas a decir….
Por otra parte, al menos es una forma de identificar a personas para bloquear.
Me da la sensación de que cada día el ambiente aquí es peor. Es solo mi opinión
No puedo estar de acuerdo contigo en lo de Adolfo Suárez, creo que todo lo que vino después fue peor y, cuanto más reciente, mucho peor, al menos es la sensación que tengo.
Me gusta revisar los debates en el parlamento en la época de la transición y compararlos con los actuales (invito a los compañeros del foro a que lo hagan) y comprobarán que el nivel intelectual, de educación y de respeto, estaba a años luz de los actuales.
Lo mismo me pasa con Suárez, con sus aciertos y sus errores, viniendo de de donde venía, pero creo que fue un hombre que trabajó por lograr consensos y no para enfrentar a unos españoles contra otros con el único fin de mantenerse en el poder a cualquier precio, como sucede en la actualidad.
Siempre me viene a la memoria una famosa foto, realizada por un conocido fotógrafo jerezano, Carmona Otero, al cual tengo el gusto de conocer personalmente, de cuando Suárez visitó Jerez, en loor de multitudes. ¿Os imagináis una imagen como esta con el presidente del gobierno actual que no se atreve ni a pisar la calle?, sería ciencia ficción. Pues lo dicho, hemos ido a peor, a mucho peor y estamos a años luz de lo que se denominó “la transición”.
Pues supongo que en eso está la gracia de la libertad de opinión. Adolfo Suárez es directamente responsable del asesinato de al menos 250 servidores del orden público en España entre 1978 y 1985. Su vergonzosa Ley de Amnistía de 1977 supuso la puesta en libertad de más de 100 etarras, que inmediatamente constituyeron comandos con los cuales multiplicaron por 10 su actividad terrorista en los años posteriores (los más sangrientos de la historia). En 1977 ETA estaba totalmente desmantelada e inoperativa, y por culpa de ese cantamañanas se tardó medio siglo adicional en derrotarla policialmente. Yo ni olvido ni perdono a quien condenó a esos cientos de hombres, mujeres y niños, que no habrían muerto si el traidor de Cebreros no hubiese promulgado semejante funesta y criminal ley.