Bueno… después de presentaros al gordo de mi caja creo que lo lógico era irme al extremo contrario y presentaros a uno de los flaquitos… tengo varios pero este es el más especial ![]()
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Porque si el Deepsea que os enseñé el otro día era un reloj de 44 mm, preparado para bajar a 3.900 metros y construido básicamente como si Rolex esperase que en algún momento de mi vida tuviese que abandonar un submarino por la escotilla de emergencia… este juega en una liga bastante diferente. De hecho, con sus 3 bares de hermeticidad probablemente tenga más posibilidades de sobrevivir el Deepsea a 3.000 metros que este a un descuido mío en la piscina.
Pero bueno… cada uno tiene sus virtudes. ![]()
Este es mi Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute Duoface Small Seconds, referencia Q3988481.
Y aunque el nombre ya da alguna pista, no voy a descubrirle nada a nadie diciendo que el reloj tiene dos caras. La historia de cómo nació es más que conocida, así que voy a pasar por ella rápido… En 1930 el empresario suizo César de Trey estaba de viaje por la India británica cuando unos oficiales británicos aficionados al polo le plantearon un problema bastante razonable… necesitaban un reloj que pudiese soportar los golpes que recibía durante los partidos.
Porque jugar al polo a caballo llevando en la muñeca uno de los delicados cristales de la época debía de ser una forma bastante eficaz de visitar al relojero con frecuencia. ![]()
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El caso es que De Trey regresó a Europa con el problema en la cabeza y se lo planteó a Jacques-David LeCoultre. Para resolverlo recurrieron al diseñador francés René-Alfred Chauvot y la solución que encontraron en vez de intentar fabricar un cristal capaz de aguantar los golpes fue esconderlo…
Chauvot diseñó una caja que podía deslizarse sobre su soporte, girar 180 grados y volver a colocarse dejando la esfera contra la muñeca y una superficie metálica expuesta a los golpes. El 4 de marzo de 1931 presentó en París la solicitud de patente para aquel reloj capaz de deslizarse sobre su soporte y girarse completamente. En julio César de Trey compró los derechos del diseño y en noviembre registró el nombre Reverso. Los primeros ejemplares llegaron al mercado ese mismo año.
Y así nació uno de los relojes más reconocibles de la historia por una razón bastante poco glamurosa… que no le diesen un pelotazo o un palazo. ![]()
Han pasado 95 años y cuesta encontrar muchos relojes que hayan conservado una identidad tan reconocible durante tanto tiempo… Aunque hubo una época en la que parecía que el Reverso iba a quedarse por el camino. Después de la Segunda Guerra Mundial el gusto del público cambió y el Reverso fue perdiendo el protagonismo que había tenido. A comienzos de los años 70 su historia parecía prácticamente agotada. Vamos… candidato al cementerio relojero. ![]()
Pero entonces aparecieron unos italianos… que afortunadamente no eran los de Panerai porque le habrían metido algo radioactivo… ![]()
La familia Corvo era la distribuidora de Jaeger-LeCoultre en Italia y en 1972 compraron a la manufactura las últimas 200 cajas de Reverso producidas. Aquellas cajas fueron equipadas con el calibre manual Jaeger-LeCoultre 840 y destinadas al mercado italiano.
Y sucedió algo inesperado… Se vendieron todas en un mes… Un reloj que parecía ya bastante muerto acababa de hacerse un Lázaro…
. Aquellos ejemplares terminaron siendo conocidos como los Corvo Reverso, y su éxito fue uno de los impulsos decisivos para que Jaeger-LeCoultre recuperase el modelo.
A partir de ahí el Reverso volvió a crecer y aquella caja que daba la vuelta empezó a dar bastante más juego que simplemente proteger un cristal. Porque una vez que tienes un reloj con dos lados… ¿por qué utilizar solamente uno? Durante décadas aquella superficie metálica sirvió para grabar iniciales, escudos, fechas, dibujos o prácticamente cualquier cosa que quisiera su propietario.
Hasta que en 1994 Jaeger-LeCoultre llevó la idea bastante más lejos y presentó el Duoface, un sistema patentado ese mismo año.
Era la primera vez que el reverso del Reverso albergaba una segunda esfera con un solo movimiento. Dos esferas, dos juegos de agujas y dos zonas horarias diferentes. Que es exactamente lo que hace el mío.
Aunque el diseño del Reverso tenga casi un siglo, esta referencia concretamente es bastante más joven. El Q3988481 fue presentado en 2025, junto con una versión de esfera negra.
Por un lado tenemos esta:
Que es probablemente la razón por la que elegí esta versión. La esfera azul es bastante más espectacular en directo de lo que se ve en las fotografías. Dependiendo de cómo le dé la luz puede pasar de un azul bastante vivo a azul marino e incluso parecer casi negra.
Y resulta que esto tiene su explicación… No está simplemente pintada de azul. Jaeger-LeCoultre aplica 24 capas sucesivas de laca coloreada y transparente para conseguir ese acabado. Cada una se aplica a mano y tiene que secarse antes de aplicar la siguiente. Luego nos extraña que los relojes cuesten lo que cuestan ![]()
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El diseño, en cambio, no puede ser mucho más sencillo. Horas, minutos y pequeño segundero a las seis. Índices trapezoidales aplicados y la minutería tipo ferrocarril recorriendo el borde. Nada más.
Pero claro… esto es un Reverso.
Así que tiras ligeramente de la caja, la desplazas…
y aquí aparece otro dato que tampoco se aprecia a simple vista. La caja reversible está formada por 50 componentes. Cincuenta piezas para conseguir que puedas hacer esto… darle la vuelta y que aparezca otro reloj.
La segunda cara cambia completamente. Como veis es plateada y aquí desaparece el pequeño segundero para dejar sitio a una indicación de 24 horas con DAY y NIGHT y a una segunda zona horaria. Y todo lo hace el mismo movimiento.
El calibre Jaeger-LeCoultre 854, de cuerda manual, con 160 componentes, 19 rubíes, 21.600 alternancias por hora y unas 42 horas de reserva de marcha.
Y aquí hay una cosa en la que yo, por lo menos, no había pensado nunca. Las dos esferas están espalda contra espalda y cada una tiene sus propias agujas. Hasta ahí bien. El problema viene cuando piensas en qué dirección tienen que girar las de la esfera de atrás… ![]()
Así que el calibre 854 utiliza un segundo tren de engranajes encargado de invertir el giro de las agujas de la cara posterior. Es decir, hay todo un mecanismo dentro del reloj dedicado a conseguir que, cuando le demos la vuelta… las agujas sigan girando hacia la derecha. ![]()
Además, la segunda zona horaria puede ajustarse independientemente mediante un pequeño gatillo colocado en la parte superior de la caja que solo aparece cuando liberamos la caja de su soporte para darle la vuelta.
Cuando vuelve a su posición normal desaparece completamente.
Lo que también engaña bastante son las dimensiones. Mide 47 mm de largo… De ancho tiene solamente 28,3 mm y el grosor se queda en 10,34 mm.
En la muñeca se siente completamente diferente a prácticamente cualquier reloj redondo que tenga y quizá sea también porque últimamente cada vez me encuentro más cómodo con relojes algo más pequeños, pero me gusta muchísimo cómo queda. Tiene presencia sin parecer grande.
El reloj viene con dos correas intercambiables diseñadas por Casa Fagliano, la histórica casa argentina especializada en botas de polo y equitación. Una es completamente de piel azul y la otra combina lona y piel azul.
El Deepsea que os enseñé el otro día es un exceso absoluto. Grande, pesado, preparado para soportar unas condiciones que probablemente jamás verá mientras esté conmigo. Este es justo lo contrario. Rectangular, fino, de cuerda manual, con correa de piel y un diseño que tiene casi un siglo. Aunque tampoco deja de tener su propio punto absurdo. Tengo un reloj inventado para jugar al polo… sin haber jugado, ni tener en mente jugar, al polo en mi vida… ![]()
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Y hay una cosa que me gusta especialmente… pensar que el gesto que hago hoy para darle la vuelta es prácticamente el mismo para el que fue diseñado en 1931. Solo ha cambiado una cosa. Entonces le daban la vuelta para dejar de ver el reloj. Yo se la doy… para ver el otro .![]()


















