Después de presentaros el Reverso podría parecer que ya tenía cubierto el apartado de relojes rectangulares… Pero eso sería como pensar que por tener un diver ya no hace falta comprar ningún otro.
Además, este y el Reverso son completamente distintos… Esa es, al menos, la versión oficial para casa. ![]()
Pocos relojes tienen un nombre tan poco acorde con su aspecto. Se llama Tank… pero cuesta imaginar algo menos militar que este reloj… Digamos que es un tanque bastante más preparado para entrar en un restaurante que para conquistar una trinchera. ![]()
Como todos sabéis el nombre viene del Tank original, creado por Louis Cartier en 1917… Por lo que parece los laterales de la caja recordaban a las cadenas de un carro de combate visto desde arriba y la esfera ocupaba el lugar de la cabina central… Vamos… que Cartier vio una máquina de guerra y pensó que de allí podía salir un reloj elegantísimo… Y lo peor es que tenía razón. ![]()
El Tank original dio lugar a una familia enorme de relojes… Cartier empezó a estirarlo, ensancharlo, girarlo y hacerle prácticamente de todo… porque lo de sacar muchas versiones de un mismo reloj tampoco es de hoy… En 1921 apareció el Tank Cintrée …“curvado” en francés… con una caja larga y arqueada que se adaptaba a la muñeca… Pensad que en aquella época un reloj de pulsera todavía era algo bastante novedoso… uno rectangular ya era raro… y uno rectangular y curvo debía de parecer una marcianada. ![]()
Muchos años después, en 1989, Cartier recuperó aquella idea para crear el Tank Américaine. No era exactamente el Cintrée, sino una versión más moderna, algo más ancha y con mayor presencia.
Conservaba la caja alargada y esa sensación de estar completamente curvado… aunque en realidad hace un poco de trampa. La parte delantera sí está arqueada, pero el fondo es bastante más plano y son los extremos de la caja los que suben para encontrarse con ella… Vamos… que parece más curvo de lo que realmente es… Pero queda tan bien que se lo perdono. ![]()
Durante casi treinta años el Tank Américaine solo se fabricó en metales preciosos… Hasta que en 2017, coincidiendo con el centenario del Tank, Cartier decidió lanzar por primera vez una versión en acero… Y ese es precisamente el mío: el WSTA0018, también identificado como 3972, que es el número que aparece grabado en el fondo.
Es el modelo grande y mide 45,1 milímetros de largo, 26,6 de ancho y unos 9,6 de grosor… Sí… he dicho 45 milímetros.
Pero como ya sabéis las medidas de los relojes rectangulares engañan bastante. Como solo tiene 26,6 milímetros de ancho y además la caja se curva sobre la muñeca, no parece ni mucho menos un reloj enorme. No es pequeño… pero tampoco es el Deepsea. ![]()
La caja combina los laterales cepillados con los grandes bordes pulidos y cambia bastante según cómo le dé la luz. A veces parece más clásico y otras bastante más moderno.
La esfera es plateada, con un acabado satinado bastante discreto, y tiene todos los ingredientes habituales de Cartier: números romanos enormes, minutero chemin de fer y agujas de acero azulado… Además, dentro del número VII está escondida la pequeña firma de Cartier que la marca utiliza como medida contra las falsificaciones.
La corona es octogonal y lleva una espinela azul sintética. No es un zafiro… aquí Cartier decidió que ya habíamos gastado bastante. ![]()
En el interior lleva el calibre Cartier 076, basado en el pequeño ETA 2671. Es automático, tiene 25 rubíes, funciona a 28.800 alternancias y ofrece unas 38 horas de reserva de marcha… No es un calibre especialmente espectacular… pero da igual porque Cartier lo ha escondido detrás de un fondo completamente cerrado.
Es pequeño, sencillo, fiable y cabe perfectamente dentro de una caja tan estrecha. Un motor diminuto para un Tank…
La correa lleva el típico cierre desplegable ajustable de Cartier. Es uno de esos cierres que la primera vez que intentas colocártelo te hace sentir bastante inútil… Después entiendes cómo funciona y empiezas a pensar que no era tan difícil… Pero los primeros cinco minutos no te los devuelve nadie. ![]()
Presentado queda pues el larguirucho… automático, curvado, con más de cien años de historia detrás y solo 30 metros de resistencia al agua… Probablemente uno de los tanques peor preparados de la historia para cruzar un río… Pero también uno de los más elegantes. ![]()











