Bueno, pues aprovechando que es fin de semana y tengo algo de tiempo, vamos con otro que tenía pendiente de presentar como Dios manda… ![]()
El Bvlgari Octo Finissimo Automatic es uno de esos relojes que creo que engañan bastante en las fotos. Porque visto de frente parece incluso contundente… 40 mm, ángulos por todas partes, octógonos, capas, aristas… vamos, que delicado precisamente no parece ![]()
Hasta que lo giras… Y ahí viene la gracia. El reloj entero mide 5,15 mm de grosor. Cinco milímetros. Vamos, que casi tengo correas más gordas que el reloj
.
El mío es el 102711, en titanio arenado, con correa negra de aligátor… Y creo que esa es precisamente la cosa que más me gusta de él: que no parece un reloj ultraplano… Normalmente cuando uno piensa en un reloj muy fino se imagina algo pequeño, redondo, clásico, casi de abuelo elegante
. Este, en cambio, parece que alguien ha diseñado un reloj bastante bruto… y luego lo ha pasado por una prensa… Aquí lo tenéis comparado con el gordo…
Y no es solo que sea fino. Es que pesa alrededor de 42 gramos. Entre el titanio, el grosor y la correa de piel, te lo pones y a los cinco minutos literalmente te olvidas de que llevas reloj.
En 2017, cuando salió, se convirtió además en el reloj automático más fino del mundo. Y dentro de esos 5,15 mm consiguieron meter un movimiento automático que mide solamente 2,23 mm.
Lo curioso es que aquello no fue una ida de olla puntual de Bvlgari
. Este fue en realidad el tercer récord mundial de la familia Finissimo. Antes habían hecho el tourbillon más fino en 2014 y el repetidor de minutos más fino en 2016… y después siguieron erre que erre hasta encadenar ocho récords en ocho años. Vamos, que en Bvlgari hubo una temporada en la que alguien debía entrar cada mañana en la oficina preguntando: «Bueno… ¿y qué podemos adelgazar ahora?» ![]()
Aquí lo tenéis comparado con el mando del Apple TV… Si Steve Jobs levantase la cabeza…
Y ahí es cuando empiezas a mirarlo y piensas: ¿pero dónde carajo han metido todo?
Porque dentro está el calibre BVL 138 Finissimo, automático, con unas 60 horas de reserva de marcha y pequeño segundero. Lo curioso es que, para que aquello cupiese, en vez de poner el rotor grande de toda la vida encima del movimiento, lleva un microrrotor de platino metido prácticamente al mismo nivel que el resto… Dicho en cristiano: había muy poco sitio y se las tuvieron que ingeniar bastante
.
Y aquí reconozco que casi me gusta tanto darle la vuelta como mirar la esfera… Porque el movimiento ocupa prácticamente todo el reloj y, visto así, todavía impresiona más pensar que todo eso cabe en 2,23 mm.
Mi versión lleva correa negra de aligátor y hebilla de titanio… Vale… ya sé que el Octo Finissimo que probablemente todos tenemos más metido en la cabeza es el del brazalete integrado de titanio, que es una pasada, pero a mí este con cuero me gusta muchísimo porque hace una cosa un poco rara: por un lado parece un reloj casi futurista y por otro sigue teniendo cierto aire de reloj de vestir…
Por cierto, al Octo se le mete muchas veces directamente en el saco de los diseños de Gérald Genta, y algo de razón hay… aunque la historia es un poco más complicada. El Octo nació dentro del universo Gérald Genta pero cuando Bvlgari compró la marca, empezó a trabajarlo y transformarlo poco a poco.
En 2012 apareció la nueva generación del Octo ya completamente integrada en Bvlgari y, a partir de ahí, Fabrizio Buonamassa Stigliani y su equipo lo trabajaron hasta el Octo Finissimo que conocemos hoy… Buonamassa… no me digáis que no tiene nombre de personaje de El padrino… venía de diseñar coches en el Centro Stile Fiat. En 2001 mandó unos dibujos de relojes a Paolo Bulgari, acabó fichando por la casa y uno de sus primeros trabajos fue precisamente sobre los Gérald Genta Octo… O sea que llevaba años rondando al bicho antes de adelgazarlo ![]()
Vamos, que Genta está en el árbol genealógico… pero el Finissimo es hijo de Bvlgari
.
¿Y en qué se inspiró el amigo Buonamassa para el diseño? Bvlgari reconoce la arquitectura romana como una de las fuentes del Octo y cita incluso la Basílica de Majencio, del año 310, como referencia para su geometría. Así que las capas, los octógonos y las aristas no han salido precisamente de intentar hacer otro reloj redondito ![]()
Luego tiene otra cosa que también me gusta mucho y es que no hace prácticamente nada
No hay fecha, no hay GMT, no hay fases lunares, no hay reserva de marcha ni nada con lo que entretenerse… Horas, minutos, pequeño segundero y “venga, señores… circulen que aquí no hay nada más que ver” ![]()
Así que nada… presentado queda el Fino. 5,15 mm, unos 42 gramos y un automático metido donde casi no debería caber ni uno de cuarzo
… O como diría aquel… mucho reloj para tan poco reloj. ![]()



















