El Rolex que resolvió un asesinato

Hay asesinatos que se resuelven gracias a una huella, una llamada telefónica o un testigo que vio más de la cuenta… Este del que os voy a hablar se resolvió gracias a un Rolex :sweat_smile:

El 28 de julio de 1996, los pescadores John Copik y su hijo Craig faenaban frente a la costa de Devon, en el sur de Inglaterra. Después de varias capturas bastante pobres decidieron lanzar las redes en una zona conocida como The Roughs… y cuando las izaron por última vez notaron que pesaban mucho más de lo normal.

Probablemente pensaron que por fin habían dado con un buen banco de peces pero lo que pescaron en realidad fue el cuerpo completamente vestido de un hombre…

La víctima tenía una herida en la parte posterior de la cabeza, los bolsillos estaban vacíos y no llevaba documentación. También tenía un pequeño ancla sujeta al cuerpo, así que aquello no parecía precisamente un accidente de pesca…

El cadáver llevaba varios días en el agua y resultaba difícil identificarlo. Las únicas pistas eran una hoja de arce tatuada en el dorso de la mano y un Rolex Datejust Oyster Perpetual de acero en la muñeca. Cuando uno de los agentes levantó el brazo, el movimiento automático reaccionó y el reloj volvió a ponerse en marcha. Las agujas marcaban las 11:35 y la ventana del calendario mostraba el día 22.

Aquí conviene aclarar un detalle que muchas versiones de la historia cuentan regular… El reloj no se había detenido justo en el instante del asesinato, como sucede en las películas. Como ya sabemos todos un reloj mecánico continúa funcionando mientras conserve energía en el muelle real y solo se para cuando agota su reserva de marcha.

Lo importante era que la corona había quedado bien enroscada y la caja Oyster había impedido que entrase agua. El mar no había detenido el mecanismo; simplemente había seguido funcionando hasta quedarse sin energía. La hora y la fecha permitían calcular aproximadamente cuándo había dejado de recibir movimiento y establecer una primera ventana temporal.

No era una hora de la muerte escrita por arte de magia en la esfera… pero ya era bastante más información de la que suele ofrecer un cadáver pescado en el Canal de la Mancha :man_shrugging:

Los investigadores retiraron el brazalete para localizar el número de serie y enviaron el reloj a Rolex.

La marca descubrió que había pasado dos veces por el servicio técnico durante los años ochenta a través de una joyería de Harrogate llamada A. Fattorini.

En los archivos de la tienda todavía se conservaba una vieja ficha de cartón que relacionaba aquel número de serie con un cliente llamado R. J. Platt.

Gracias a los registros militares, las fichas dentales y el tatuaje de la mano, la policía pudo confirmar que el muerto era efectivamente Ronald Joseph Platt, un antiguo soldado británico de 51 años que trabajaba reparando televisores.

El Rolex era una de sus posesiones más queridas. Según sus familiares, lo había llevado prácticamente todos los días durante unos veinticinco años, incluso para ducharse, y acostumbraba a enseñarlo orgullosamente en las fotografías… Nada de guardarlo en una caja fuerte, conservar las pegatinas o sacarlo únicamente para las bodas… Ronald, como yo, era de los que realmente utilizaban sus relojes :sweat_smile:

Identificar el cadáver fue solo el principio, porque detrás de Ronald Platt había una historia que parecía escrita por alguien al que le habían pedido demasiados giros de guion… que empezaban a partir de un hombre conocido como Albert Johnson Walker…

Albert Johnson Walker era un asesor financiero canadiense que había estafado más de tres millones de dólares a decenas de clientes en su Canadá natal. En 1990 huyó a Inglaterra utilizando el nombre de David Davis y acompañado por su hija Sheena, a la que presentaba como su esposa.

Allí conoció a Ronald Platt y comenzó a hacer negocios con él.

Platt había vivido en Canadá una temporada años atrás y deseaba regresar, así que Walker se ofreció a pagarle el viaje… Antes de que se marchara consiguió que además le dejase su certificado de nacimiento, el permiso de conducir y un sello con su firma, supuestamente para poder mantener en funcionamiento la empresa que compartían.

Pero en cuanto Platt cruzó el Atlántico, Walker comenzó a utilizar su identidad.

Había llegado a Inglaterra llamándose David Davis y ahora vivía como Ronald Platt… Al hombre le faltaba llevar una chuleta en el bolsillo para recordar quién era cada mañana. :upside_down_face:

El problema de robar la identidad de alguien es que resulta comodísimo… hasta que reaparece el dueño… Porque en 1995 cuando el verdadero Ronald Platt se quedó sin dinero en Canadá, decidió regresar a Inglaterra. De repente había dos hombres con el mismo nombre: el auténtico y el que llevaba varios años viviendo con sus documentos.

Para Walker, aquello era un cabo suelto demasiado peligroso así que el 20 de julio de 1996 invitó a Platt a salir a pescar en su barco, el Lady Jane. La reconstrucción aceptada durante el juicio sostuvo que Walker lo golpeó en la cabeza, le sujetó al cuerpo un ancla de unos cuatro kilos y medio y lo arrojó todavía vivo al mar.

Walker probablemente pensó que el Canal de la Mancha se ocuparía del resto… Pero ocho días después las redes de John y Craig Copik encontraron el cuerpo.

Una vez identificado Platt, los investigadores localizaron a David Davis, quien aseguró que su amigo se había marchado a Francia para montar un negocio de reparación de televisores.

Poco después, un policía acudió a la casa de Davis y llamó por error a la puerta de un vecino. Al preguntarle por el hombre que vivía al lado, el vecino respondió que allí no vivía ningún David Davis… El hombre de aquella casa se llamaba Ronald Platt.

El policía se había equivocado de puerta y había acertado de lleno :joy:

A partir de ahí todo empezó a encajar. La policía descubrió la verdadera identidad de Albert Walker, recuperó los datos del GPS de su barco y comprobó que el Lady Jane había estado en la zona relacionada con la muerte de Platt. También apareció una huella de Ronald dentro de la embarcación y Sheena acabó declarando contra su padre.

Vale… el Rolex no resolvió por sí solo el asesinato, pero hizo algo imprescindible: puso nombre al cadáver. Sin aquel nombre no habría aparecido el segundo Ronald Platt, ni David Davis, ni Albert Walker, ni toda la cadena de identidades falsas que conducía hasta el asesino.

En 1998, Walker fue declarado culpable y condenado a cadena perpetua. El reloj permaneció varios años en poder de la policía y finalmente fue entregado a la familia de Ronald en 2002. Se desconoce dónde se encuentra actualmente.

Walker había cambiado de país, utilizado identidades falsas, robado documentos, vaciado los bolsillos de la víctima y arrojado su cuerpo al mar sujeto a un ancla… Pero se olvidó de quitarle el Rolex… En resumen, el plan hacía aguas… El Rolex, no :joy:

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Rolex es Rolex y para tomar el café mañanero es una bonita historia digna de un guión de película.

Gracias por mostrarla.

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No sé si bonita es la palabra jajaja

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Menos mal que mi cuenta bancaria está siempre a dos velas. Por que ahora por tu culpa, ¿Cómo voy a confiar en un asesor financiero?

Habrá que conformarse con eso.
Una buena historia mañanera con un fatal desenlace y un final apropiado para el estafador asesino.
Al final, parece que casi todo lo relacionado con el reloj de la coronita solo hace agrandar su fama y cache.

Gracias por la historia. :clinking_beer_mugs:

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Gracias por la historia, muy interesante!

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Asesores financieros, administradores de fincas (algunos), políticos… Temblad !!!

La pregunta es, y si hubiera sido un addiesdive? :sweat_smile::sweat_smile:

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Disfrutando de un nuevo relato !!!..

…sería un crimen…perdérselo…gracias sabueso…

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Me quedé un poco rayado con un tema de esta historia porque había algo que no me terminaba de cuadrar… :thinking:

Si el reloj era automático y el cuerpo estaba en el mar, aunque estuviera muerto el brazo podía seguir moviéndose con las corrientes y, en teoría, el rotor podría haber seguido cargando algo el reloj. Es decir, no tenía por qué ser tan sencillo como: deja de moverse el cuerpo, se agota la reserva de marcha y el reloj se para. :upside_down_face:

Así que me puse a buscar un poco más sobre cómo habían hecho realmente ese cálculo…

Parece ser que durante la investigación hicieron pruebas reproduciendo las corrientes de aquella zona con un cuerpo sujeto por un ancla similar a la que llevaba la víctima, de unas 10 libras, y comprobaron que ese peso era suficiente para mantenerlo prácticamente en el mismo sitio. Eso hace bastante plausible que el cuerpo quedase apoyado en el fondo o con muy poco movimiento y que el reloj acabara agotando su reserva de marcha…

Incluso podría haber ocurrido algo todavía más sencillo… que el brazo que llevaba el Rolex hubiese quedado debajo del propio cuerpo, apoyado contra el fondo o en cualquier otra postura que limitase muchísimo su movimiento. No he encontrado que esté documentado exactamente cómo estaba colocado ese brazo cuando recuperaron el cadáver, así que esto es solo una posibilidad… pero tampoco parece nada descabellada.:face_with_monocle:

Lo realmente interesante es que, descontando esas aproximadamente 40-45 horas de reserva de marcha, la estimación coincidía con el resto de pruebas del caso, especialmente con los datos del GPS del barco.

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Vaya true crime

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Ninguno de nosotros seríamos nunca sospechosos porque ninguno de nosotros le habríamos tirado al mar con el Rolex puesto. :joy::joy::joy:

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Teniendo en cuenta que le había quitado todo (hasta su identidad) entiendo que si no le quitó el rolex fue porque no tuvo tiempo para pensar en ello.
Tenía que esperar el momento adecuado para golpearlo, atarle al ancla y arrojarlo. Imagino que todo ese proceso tuvo que ser muy intenso y por frío y calculador que fuera, le llevó al límite, dejando ese cabo suelto.

Buena historia, como siempre un placer.

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Yastá? No va a haber mas episodios? Me veía leyendo como de crío Afred Hitchcok y los 3 investigadores. Buen ratico he pasado. Esperando el siguiente :wink::rofl::rofl::rofl::rofl::rofl:

Cómo haría aquel hombre para que no se le magnetizase el reloj reparando televisores.

Muchísimas gracias.

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Muy interesante hilo, gracias por traerlo. Leyendo un poco sobre el asunto, parece que la profundidad media del canal de la mancha son unos 54 metros, con una máxima de 180. Donde apareció el cuerpo, a unas 6 millas de la costa, la profundidad estaría más cerca de esa primera cifra.

Un caso complejo desde luego…

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Me encantan tus hilos. Gracias por compartirlo!

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Fíjate… en esta noticia de The Independent de junio de 1998 sobre el juicio aparece el testimonio de un tal Bob Allen, especialista en hidráulica fluvial y oceánica, al que habían encargado estudiar precisamente qué habría ocurrido con el cuerpo al caer al agua… Por lo que parece según sus cálculos con el ancla de unas 10 libras… aprox 4 kilos y medio… que llevaba atada el cuerpo habría tardado unos 30 segundos en llegar al fondo y, una vez allí, las mareas y las corrientes no lo habrían desplazado.

Y en este podcast que usé para documentarme desarrollan esa reconstrucción del bueno de Allen y hablan de que, según esos cálculos, en la zona donde cayó el cuerpo habría unos 20 metros de profundidad...

Por cierto que en la misma noticia del The independent cuentan que el 8 de julio de 1996, pocos días antes del asesinato, un cliente que utilizó el nombre de Platt compró en una tienda náutica de Dartmouth precisamente un ancla de arado de 10 libras… El dependiente declaró que el hombre tenía acento canadiense y que incluso le recomendó comprar una más pesada para su barco, pero él insistió en que aquella sería suficiente para lo que la necesitaba :rofl:

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¡Menuda historia! True crime relojero jeje.

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Qué bueno, hasta se permitió ahorrar en el ancla . Ese plan hacía agua por todos lados

Gracias por el dato @Chinaskis

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Menudo cabrón :sweat_smile:
Gracias @Chinaskis por amenizarme la sobremesa

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Qué buena historia :slightly_smiling_face::+1:t2::+1:t2::+1:t2::+1:t2:

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Buenísima historia, gracias por traernos temas asi

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