Hay pocas actividades que despierten tanto romanticismo como el submarinismo. Descender bajo la superficie significa abandonar el ruido del mundo y entrar en un entorno donde el tiempo parece transcurrir de otra manera. A medida que la luz se desvanece y el silencio lo envuelve todo, cada instrumento adquiere una importancia especial, y ninguno ha simbolizado mejor esa relación entre el hombre y el océano que el reloj de buceo.
Antaño maricastaño, los relojes eran pieza fundamental de exploradores, militares, científicos y aventureros. Eran herramientas diseñadas para soportar la presión, la oscuridad y los desafíos de las profundidades. Pero también representaban algo más: el espíritu de descubrimiento, la búsqueda de horizontes desconocidos y la fascinación por un mundo que permanece (permanecía …) en gran medida, inexplorado.
Sin embargo, si somos honestos, hoy resulta prácticamente absurdo utilizar un reloj mecánico como instrumento principal de buceo. Los ordenadores de inmersión modernos ofrecen información infinitamente más precisa: profundidad, tiempo de fondo, velocidad de ascenso, descompresión, temperatura del agua e incluso integración con sistemas de aire. Lo que antes era una herramienta imprescindible ha sido sustituido por una tecnología mucho más capaz.
Pero es como todo, nos seguimos agarramos al romanticismo no solo en los relojes (de buceo) sino en las navajas de afeitar, las cámaras de carrete, los coches de gasolina de muchos cilindros y carburadores, la cocina bilbaína, los amplificadores de válvulas, la… la… la…
Con todo y con esto seguimos embobados por los relojes de buceo. Porque ya no los llevamos por necesidad, sino por lo que representan. Son un vínculo con una época en la que la exploración dependía más del ingenio y del coraje que de la electrónica. Son objetos que evocan aventura, libertad y descubrimiento. En un mundo dominado por pantallas y algoritmos, un reloj de buceo mecánico nos recuerda que algunas cosas siguen teniendo valor no por lo que hacen, sino por las historias que cuentan.
Y ademàs nos dan un toque de personalidad, caràcter, distinción frente a las hordas portadoras de los mismos apelwatches que calzan hoy en dia el muchaitantos por ciento de las muñecas.
Asì pues, precisamente de esa herencia viene a ser de la que se nutre digamos el reloj del que hoy presento. Un reloj que recupera el carácter auténtico de los skindivers de los años sesenta, reinterpretándolo para el siglo XXI de la mano de una figura profundamente ligada a la relojería y a la aviación: Cédric Dodane.
(Hasta aqui, trabajando a duo con Copilot…)
Ahora, entramos en harina.
Mi sueño húmedo es el Glashtte SeaQ, que me parece el icono de reloj de buceo por antonomasia. Reune elegancia, lujo y practicidad. Ahi también podría meter al rolex Submariner, de hecho he estado tentado en cambiarlo por el Glashutte… Pero este tendrá que esperar a mi jubilación u otra fecha significativa.
Aqui he puesto una trilogia de mas asequible a cuasi imposible… A la izquierda el Cronofixe, 300 y pico euros, miyota 82xx, calidad aceptable pero sin grandes alharacas. Despues está el Airain Sous marine, que ya son 2000 euros y mucha mas calidad, pero podriamos decir que està en “tierra de nadie”… Y a la derecha del padre, el Glashutte. 10k euros…
Hace poco comprè el Wolbrook skindiver, version 40mm sin fecha, miyota 82xx. que por 500 y pico euros me parece la opción mas equilibrada. Mucha calidad, comodidad y muy practico. También incluye corona roscada, aunque en especificaciones de profundidad se va a 150 m.
En julio me llegò una ñusleter de Wolbrook, anunciando la versión Cédric Dodane, así que vendí el anterior, y pagué los 600 euros y a esperar… Esta mañana (ayer) me llegó el paquete con el nuevo modelo.
La presentación es un tanto espartana, la habitual caja de cartón que incluye a su vez la caja de cartón del reloj con el certificado de garantía y un díptico en tamaño reducido evocando la publicidad de hace años. Y su funda de tela para meter el reloj.
El reloj para mi gusto, mejora mucho todo lo que echaba en falta del modelo anterior: 38 mm, que se hace muy cómodo por los 12 mm de alto de la caja, ahora trae el miyota 92xx, corona, roscada y aumenta la estanqueidad a 200 m, aunque obviamente, en mi caso no va a sumergirse más de 2 m. Trae la aguja de los segundos con mucha polémica, a mí me parece que viene con personalidad, pero a otros les gusta menos.
En la trasera viene un tema relacionado con el mundo del submarinismo, y como nota curiosa es una edición limitada de 800 y pico unidades. El mío en concreto es el número nueve.
Trae cristal de zafiro un poquito abombado, con lo que le da algún milímetro de altura adicional, y generando un efecto muy curioso
Como digo, para mi gusto es un reloj muy cómodo de llevar. Viene con la correa de granos de arroz metálica, y también con una tropic FMK de muchísima calidad, pero que por la razón que sea, olvidé meterla en el carrito a la hora de la compra, y cuando he preguntado al servicio de atención al cliente se han brindado en enviármela sin coste, detalle que es de agradecer.
Otra característica diferenciadora es el fechador del día, que viene como en una especie de trapecio y combina números rojos y negros, según sea par o impar el día del mes. A mí este me habría sobrado, pero ahí está.
El bisel tiene un tacto muy agradable y una firmeza absoluta, cero holguras, y se mueve unidireccionalmente con 120 clicks de famobil ![]()
Pues (parafraseando a los Chichos) hasta aquí hemos llegado. En resumen, un reloj que si bien ya está en un rango de precios significativo, destila calidad por los cuatro costados, y me da la impresión de que no se me va a despegar de la muñeca mucho tiempo. Al menos, me va a quitar el mono de Glashutte por muchos años ![]()
Gracias por leer y opinar. ![]()












