Absolutamente de acuerdo. Si cada vez que llevo un reloj Komamdirskie Victoria 1945-1995 tuviera que pensar en los millones de muertos que conlleva esa conmemoración, mejor me pondría el de la Abeja Maya de mi sobri e intentaría no pensar en los miles de muertos por anafilaxia inducida por veneno de abeja.
Chernobyl fue algo que a mí personalmente me marcó. La Unión Soviética, ese coloso industrial opaco y amenazante, líder de la mitad del mundo, mostró una debilidad, una mala praxis y un mal manejo de la crisis que me hizo evidente a mí, a un muchacho cualquiera del otro lado del Telón, que el sistema comunista se derrumbaba sobre sí mismo como la vasija del reactor 4 de la central.
La historia de Chernobyl y de los habitantes de Prypiat tiene muchos puntos oscuros y vergonzantes, pero también es verdad que es uno de esos episodios en los que se evidencia que entre seres humanos desconocidos la solidaridad, la empatía y porque no decirlo, el heroísmo son posibles. Eso da esperanzas de que al final eso sea lo que prevalezca sobre otras locuras. A mi entender, eso es lo que conmemora el reloj: la trasera no es una imagen del reactor destrozado. Es la reproducción de la medalla que celebra esa idea. Yo voto por ese reloj. Y por la idea.