Se os viene otro hilo extraño de los míos, pero es que a estas alturas me considero un “aficionado extraño” que mantiene una relación amor-odio, de las que ahora llaman tóxicas, con los relojes, así es que se trata un poco de una confesión íntima, de abrirme ante vosotros. Quedáis avisados.
Cuando me inicie en serio en esta afición, o cuando comencé a considerarla como tal, tenía claro que en algún momento presentaría mi caja de relojes (nunca me ha gustado llamarla colección), como se hacía muy habitualmente por aquel entonces (en cierto modo esa costumbre se ha perdido) uno por uno, con multitud de fotos, explicando motivos y sensaciones, etc. Para mí era como una muestra de lo orgulloso que me sentía tanto de los relojes que había alcanzado a tener, como del esfuerzo que me había permitido alcanzarlo a lo largo de los años. Poco tiempo después, por circunstancias personales/económicas que chocaron frontalmente con los incesantes incrementos de precios, fui consciente de que aquella intención inicial se esfumaba porque no iba a alcanzar los relojes que hubiera querido tener. A partir de ahí mi sensación de insatisfacción con la afición fue aumentando, las circunstancias citadas no mejoraban y los precios no paraban de subir, en definitiva, la tormenta perfecta comenzaba a gestarse. En estas circunstancias he estado durante los últimos años, hasta el punto de tener claro que, lejos de querer (poder) hacer el conjunto de relojes más grande, debía condensarlo en menos piezas que me satisficiesen lo máximo posible de entre los que ya tenía. Así fue como dio inicio mi última etapa, en la que me encuentro, la salida paulatina de relojes dando entrada a alguno muy puntualmente y por motivos muy concretos, pero siempre enfocado en la reducción a 6 u 8 relojes.
En este estado, cada vez que pienso en mis relojes, cuando me acerco a la caja para coger uno, en la mayor parte de las ocasiones pienso más en que movimientos me quedan por hacer, cuál será el siguiente en irse, que en disfrutarlos usándolo, lo que choca frontalmente con lo que siempre he entendido que debe ser una afición, “un rincón de diversión”.
Emo, hacer una lista de “relojes que van fuera” tiene un respuesta sencilla cuando se tienen 20, 30,… relojes, pero que no lo es tanto cuando te quedan 12, y alguno aún te transmite que es inamovible y otros que sabes que no deberías sacar pero que “para tenerlos en la caja…”
En una situación como la descrita estaba hace unos días cuando identifiqué lo que creo que es un “atasco” y que de poder deshacerlo, tal vez, le dé un giro a mi caja en primer lugar y a mi situación con esta afición en segundo.
Os lo expongo, actualmente tengo estos relojes:
Creo ciertamente que se solapan tal y como yo me planteo mi intención de tener pocos relojes con la mayor variedad. Seguramente, si tuviera 30 relojes el tener 4 Divers de dial “oscuro” no supondría ningún inconveniente, pero cuando se tienen 12 relojes en total a mi ahora (supongo que hace unos años no) me parece una redundancia. Por ello barajo dos posibles “soluciones”:
1.- Cambiar el Oris Aquis por otro en versión azul y el Seiko MM200 por uno de dial “claro”
(Imagen generada con IA por mi)
2.- Cambiar el Certina SuperPH500m por el nuevo PH2000m en su versión azul e incorporar el Seiko de dial “claro” en sustitución del Seiko Dark Green Sunset.
(Imagen generada con IA por mi)
Creo sinceramente que con cualquiera de ambas opciones el lavado de cara de esta parte de la caja me permitiría percibirla como algo totalmente nuevo y mas variado, aportando aire fresco que me motivase a continuar en esta afición.
Para mí, ahora mismo, va en cabeza la solución 1, pues indulta al PH500, que es el reloj que actualmente más me transmite de este cuarteto y que intentaría no sacar bajo ninguna circunstancia. Curiosamente el Tissot Sideral S queda indemne, aun siendo un reloj “económico” (incluso se ha liquidado en outlet a precio de risa), por ser para mi el más diferente de los 4, por forma, material de caja, colorido, cómodo,…
Y ahora la parte que no se solventa fácilmente con IA, que emo va a ser el gran inconveniente, y es que ambas soluciones deberían ir de la mano de cambio de relojes (1 por 1) o, a lo sumo, con un pequeño desembolso por mi parte. Lo primero no lo he hecho nunca, pues siempre he creído que nunca encontraré un reloj en las mismas condiciones que el mío, más de un compañero tiene un reloj que había pasado por mis manos y sabe en que estado están cuando los reciben; y lo segundo (reloj + dinero), creo que será complejo dado los actuales precios de segunda mano, además de que, de conseguirlo, me quedaría cierta sensación de haber dado mi reloj y dinero por, prácticamente, el mismo reloj pero de segunda mano. Se que la inflación existe y que el precio de la vida a aumentado, pero…
A pesar de esto último, probablemente me ponga manos a la obra a ver si lo consigo, aunque lo veo difícil y poco viable, por lo menos, de no conseguirlo me habrá servido para continuar con la reducción de mi caja de relojes.
Gracias por leerme y permitirme desahogarme en este hilo con cierto tono a despedida![]()







