Bonita pieza, sin duda, y con ese algo especial que le da su procedencia familiar. Disfrútalo como merece. Sin ver el movimiento, el reloj se parece a este otro modelo que monta, si no estoy equivocado, un Unitas 6310N así que quizás se trate del mismo calibre.
En cuanto a la marca, como bien dices es un ejemplo más de las que tristemente se fueron quedando por el camino incapaces de hacer frente a las vicisitudes provocadas por la denominada crisis del cuarzo. Si en diciembre de 1963 la empresa celebraba con alborozo el 45 aniversario laboral de tres de sus miembros fundadores, Henri, Marc y Willy Vuilleumier, y además se obsequiaba (¿sería con un reloj?
) los 30 años de servicio de su jefe de producción, Willy Vuilleumier-Hasler, apenas veinte años más tarde habría visto ya como el proceso de concentración de la industria, iniciado por la ASUAG (“Allgemeine Schweizerische Uhrenindustrie AG”, Sociedad General de Relojería Suiza) y posterior profunda reorganización liderada por Nicholas G. Hayek (proceso que culminaría en 1998 con la creación del Grupo Swatch) provocaba su cierre.
La verdad es que no hay demasiados datos pero lo poco que hay resulta curioso y creo que no del todo carente de interés. Podemos rastrear los orígenes de Spera hasta 1919, concretamente el 15 de octubre, momento en el que Les Fils de Jules-Auguste Vuilleumier (o Wuilleumier en algunas fuentes) registra la marca con sede en Tramelan-Dessus, Suiza. Les Fils de Jules-Auguste Vuilleumier era un negocio relojero fundado por los hermanos Henri Auguste Vuilleumier (1888-1967), Marc Vuilleumier (1892-1970), Willy Vuilleumier (1894-1965), Georges-Numa Vuilleumier (1890-1957) y André Vuilleumier (1893-1932).

Tramelan es una ciudad relojera suiza situada en el cantón de Berna, a unos 15 km de Biel/Bienne. Situada a orillas del río Tram, antiguamente tenía un nombre alemán, Tramlingen, aunque hoy en día su población, fancófona en un 80-90%, apenas lo utiliza. Tramelan se encuentra a poca distancia cuesta abajo de Les Reussilles y está a su vez por encima de Cortébert. Está comunicada por ferrocarril con Tavannes, al este, y Les Breuleux y Le Noirmont, al oeste.
Hasta 1952, Tramelan estuvo dividido en dos municipios, Tramelan-Dessus (también llamado “Tramelan-le-Haut”), con más habitantes, y Tramelan-Dessous (también llamado “Tramelan-le-Bas”). Aunque ambos pueblos contaban con un gran número de fabricantes de relojes en el siglo XIX, en el siglo XX la mayoría se centraron en Tramelan-Dessus, entre ellos Auguste Reymond, Châtelain, Corona, Loyal, Hoga, Nicolet, Nitella, Record, Silvana y Spera. Por su lado, Tramelan-Dessous contaba con Béguelin, Fleury Frères, Dorly y Rila. Otro fabricante muy conocido de la localidad sería el fabricante de ebauches Unitas.
El apellido Vuilleumier está íntimamente relacionado con la historia de la industria relojera de la región desde que los hermanos Abram y Moïse Vuilleumier fundan Vuilleumier Frères, precisamente en Tramelan. Ambos hermanos habían recibido su formación de David Racine (otro apellido ilustre dentro del sector). Entre 1730 y 1760 serían de los relojeros más importantes de su época. Hacia 1780, David Louis Vuilleumier y Abram Vuilleumier (diferente al primero) se harán cargo de la dirección del taller. A partir de ahí, y conforme se van extendiendo las ramas del árbol genealógico uno va encontrando diferentes Vuilleumier en talleres relojeros tanto de Tramelan como de otras regiones de Suiza e incluso Francia (Besançon).
Jules-Auguste Vuilleumier (1858-1944) vivía en Les Reussilles (en el extremo oeste de Tramelan) y compaginaba el trabajo en el campo con el trabajo en su taller de relojero.
Casado con Sophie-Elise Vuilleumier (1860-1934), tuvieron numerosa descendencia, 8 hijos y 4 hijas. Una nota del Journal du Jura, del 7 mayo de 1958, da cuenta de una reunión familiar que congregó a todos los descendientes del difunto Jules-Auguste con el objeto de recordar el centenario de su nacimiento. Contó con la presencia de 93 personas, entre las que se encontraban los 6 hijos y 2 hijas aún vivos, 40 nietos y 43 bisnietos. Muchos miembros de esta familia seguirán los pasos de sus ancestros y terminarán trabajando en la industria relojera de una forma u otra.
Volviendo a Les Fils de Jules-Auguste Vuilleumier, en julio de 1928 se constituyen como Sociedad Anónima en Tramelan-Dessus asumiendo el activo de 47.330 CHF y el pasivo de 21.964 CHF de la firma “Les Fils de Jules-Auguste Vuilleumier”. Con los años el nombre quedará definitivamente establecido como Spera S. A. Sus relojes llevarán la marca Spera, en los 50 aparecerán también las variantes Spera de Luxe, Spera Holiday, Spera Matic, y en febrero de 1953 registrarán también la marca Dauphine aunque no parecen haberla usado demasiado y se ven muy pocos ejemplos.

A lo largo de los años, como es lógico, montarán gran variedad de calibres, A. Schild (AS), Fabrique d’Horologerie de Fontainemelon (FHF), Peseux, Unitas, ETA, Venus, Landeron, Valjoux,… todos se pueden encontrar en un modelo u otro.
A juzgar por la información disponible parece que fueron creciendo a buen ritmo y haciéndose un nombre. Por ejemplo, en la “Muba” (por Mustermesse Basel, Feria de Muestras de Basilea, creada en 1917 y de la que más adelante surgiría una feria específica que se acabaría convirtiendo en el conocido Baselworld), abierta a todo tipo de sectores, contó en 1931 con una participación récord de empresas relojeras, 70, que requirieron de un pabellón dedicado. Entre ellas se encontraba Les Fils de Jules-Auguste Vuilleumier. En los 50 y 60 no parecen perderse ninguna edición y es que según se desprende de las fuentes consultadas parece ser ésta su mejor época.

Precisamente en los años 50, Spera se ve envuelta en un litigio del que se hizo eco la prensa de la época y que nos puede aportar algunos datos curiosos. La marca de relojes F. Bachschmid, también con un ancla en su logo, aparecía en el registro de marcas suizo desde el 12 de agosto de 1882 y era propiedad de Welta & Orion S. A., Biel. La marca se había renovado una y otra vez, la última vez el 16 de septiembre de 1939, y la empresa fabricante se había hecho un nombre a lo largo de 70 años, incluso en lugares tan lejanos como Tailandia, donde había vendido relojes por valor de 325.000 CHF entre 1951 y 1954.
Por su parte, Spera S. A., también empezó a suministrar relojes a Tailanda bajo nuevas marcas que también incluían un ancla (las anteriormente mencionadas Spera de Luxe y Spera Holiday).
Welta & Orion S. A. se sintió lesionada en sus derechos e interpuso una demanda contra la empresa competidora en enero de 1955, solicitando que se declarasen nulas las dos nuevas marcas de Spera S. A. antes mencionadas, que se le prohibiese utilizar el símbolo del ancla solo o en combinación con otros elementos en una marca y que se la obligase a pagar una indemnización cuya suma debería determinar el tribunal. Por su parte Spera S.A. solicitó que se desestimara el recurso basándose en que el símbolo del ancla se había convertido en propiedad común a lo largo de los años, lo que resultaba más que evidente por el hecho de que lo utilizaban no menos de cuarenta marcas sólo en Suiza (la mitad de las cuales se referían a relojes). El 18 de julio de 1956, el Tribunal de Comercio del Cantón de Berna dictaminó que las marcas “Spera de Luxe” y “Spera Holiday” debían prohibirse con el elemento figurativo del ancla. Además, se prohibía al demandado utilizar el símbolo del ancla en una marca. Sin embargo, se desestimaba la reclamación de daños y perjuicios.
Spera S.A. interpuso entonces un recurso ante el Tribunal Supremo Federal, basándose en el apartado 2 del artículo 3 de la Ley Federal de Protección de Marcas. Según éste, los signos que se consideran de dominio público no tienen derecho a protección jurídica. Este era el caso del ancla, ya que había perdido todo significado como rasgo distintivo de una marca debido a su uso frecuente como signo figurativo. En su examen del caso, el Tribunal Supremo consideró que el demandante había creado y consolidado una zona de ventas en Tailandia, donde se vendieron 5.132 relojes en cuatro años y gastado 5.000 CHF en publicidad a lo largo de cinco años. Por lo tanto, concluía que no podía considerarse que el ancla fuera el rasgo distintivo del demandante en el mercado de ese país, con exclusión de todas las demás empresas que llevaban esta marca. Dado que el ancla no era suficientemente distintiva, el Tribunal Federal examinó si las marcas presentaban otras características esenciales. El resultado fue claro: incluso si se prescindía de la marca denominativa, que ya era muy diferente en términos de texto, las dos marcas contenían suficientes diferencias como para descartar un riesgo de confusión. Incluso la presentación general era fundamentalmente diferente. Por lo tanto, desmarcándose del tribunal inferior, la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo Federal llegó a la conclusión de que la marca del demandado difería claramente en sus características esenciales de la marca del demandante. En consecuencia, en sentencia del 30 de abril de 1957, se estimó el recurso y se anuló la sentencia del Tribunal de Comercio de Berna.
Se diría que los de F. Bachschmid (Welta & Orion S. A.) decidieron tomárselo con un “pues vale” porque da la impresión de que entonces decidieron realizar algunos cambios en su logo.
Volviendo a Spera, dentro de la franja del mercado en el que se movían parece que sus relojes eran de calidad. Y esta conclusión no surge simplemente porque nos lo digan en su publicidad
En el Journal du Jura del 23 de febrero de 1955, se daba cuenta del informe 1954 sobre las actividades del Bureaux Officiel de Contrôle de la Marche des Montres de Saint-Imier. Las empresas de Tramelan cuyos relojes fueron presentados a inspección y habían obtenido resultados notables eran A. Reymond S. A., Spera S. A., Nicolet Watch S. A. y Ergas. Estas empresas habían obtenido informes de resultados “que las situaban entre los fabricantes de los mejores productos relojeros del país”. De nuevo, en el Journal du Jura del 25 de enero de 1957, se felicitaba a varias marcas relojeras de Tramelan por haber obtenido resultados “halagadores” en las pruebas de control de marcha realizadas por el Bureaux Officiel de Saint-Imier. Se habían emitido certificados (o “bulletins”, tal y como se denominaban; normalmente se expedían de manera colectiva en lugar de individual) para las marcas de relojes de pulsera Hoga Watch Ltd, Lorenz Watch, Achille Nicolet, Nicolet Watch S. A., Record Watch Co, A. Reymond S. A. y Spera S. A. Record también recibió el correspondiente a relojes de bolsillo. Estos Bureaux Officiel de Contrôle de la Marche des Montres, en 1957 existían seis en toda Suiza, serían los precursores del COSC. Entre 1961-1973, por ejemplo, la norma exigía una tasa media diaria en cinco posiciones de -1/+10. Por cierto, serían estos Bureaux los que realizarían las pruebas y otorgarían la calificación de excelencia al primer Grand Seiko. En 1973 se agruparían para formar el Contrôle officiel suisse des Chronomètres (COSC).
Quizás fruto de este buen hacer y del correcto ajuste de sus movimientos, conseguiría Spera romper, aunque fuera brevemente, el monopolio de la italiana Perseo (un monopolio que mantenía desde 1927) y vender relojes a la empresa estatal de ferrocarriles italianos, Ferrovie dello Stato. Se trataría de algo puntual en los años 60, con un lote, según fuentes italianas, de entre 2000 y 4000 relojes.
Tras Spera, Perseo volvería a tomar el relevo encargándose también del mantenimiento de los relojes suministrados por la empresa suiza por lo que, según parece, no sería raro encontrarse un Spera FS que ha sido reparado con piezas de Perseo en vez de propias.
El 16 de septiembre de 1966 se inauguran en Tramelan las nuevas instalaciones de Soprod S. A. Esta sociedad había sido fundada el año anterior y era fruto del esfuerzo conjunto de las empresas locales Arly S. A., Béguelin & Cie S. A./Damas, Willy Chofat & Cie S. A./Rila, Dulux S. A., Hoga Watch Ltd., A. Reymond S. A. y Spera S. A. Esta nueva empresa estaría especializada en un número limitado de calibres de Ebauches S. A. (holding de fabricantes de movimientos, fundado en 1926, que incluía a gran número de ellos; desaparecería en los 80 cuando la mayoría de sus integrantes fueron absorbidos por ETA), lo que le permitiría realizar entregas rápidas en series “industriales” de calidad garantizada a un precio de coste competitivo. No se trataba de una cadena de montaje. Los movimientos se entregan a cada miembro de Soprod para su montaje, ajuste de las esferas e inspección final. De este modo, en palabras de la empresa, se pretendía que cada trabajador conservara su propia personalidad. Las instalaciones de Soprod se encontraban en la fábrica de Damas.
Con intenciones parecidas se fundará también en Tramelan, en 1967, el grupo Micro-Time S. A. Sus razones, la búsqueda de la máxima eficacia en las relaciones industriales cliente-proveedor y la defensa de los intereses regionales. El objetivo de Micro-Time S.A. era concentrar todas las compras de suministros, racionalizar los montajes y vender movimientos acabados a sus miembros. No obstante, los miembros eran autónomos en la fase de comercialización y vendían con sus propias marcas. Sus productos abarcaban toda la gama de la relojería de bajo volumen, desde el reloj de áncora económico hasta el reloj de cuarzo “solid state”, pasando por el reloj automático, relojes con complicaciones y otras especialidades. Spera se uniría en 1974, quedando el grupo formado por: Charles Gigandet S. A., Dulux S.A. (Dulux, Rila, Symbol), A. Reymond S. A. (Arsa, Damas y Hoga), Arly S. A. y Spera S. A. en Tramelan, Framont S.A. en Renan, Nestor S.A. en Le Landeron, Cattin et Cie y Joseph Boillet Fils en Les Breuleux. Poco a poco seguían los procesos de concentración empresarial pero para muchos ya era tarde.
La verdad es que los 70 significaron el principio del fin para muchas de estas empresas. En 1973, se celebraron en la fábrica de Spera los 40 años de servicio a la empresa de Willy Vuilleumier-Hasler (¿le regalarían otro reloj?
) pero a diferencia del aniversario anterior, ya no vivía ninguno de los fundadores. La compañía seguirá unos pocos años más pero a lo largo de esa década, Tramelan verá desaparecer a no menos de veintidós empresas y una de ellas será Spera.
El 1 de abril de 1983, la que había sido su fábrica se destinaba a albergar el Centro de Formación del Profesorado y la Oficina de Investigación Pedagógica del Cantón de Berna. Estas dos instituciones estaban ubicadas anteriormente en Moutier y se trataba de un primer paso hacia la construcción del Centro Interregional de Perfeccionamiento previsto para Tramelan en años posteriores. Se intentaba de esta forma ofrecer alternativas a una población que estaba viendo como sus habitantes emigraban a otras regiones en busca de oportunidades.


Y para terminar cerrando el círculo, Soprod S. A., que en cierto modo y como hemos visto es un pariente lejano de Spera, tras muchas vicisitudes, forma parte ahora del grupo Festina y fabrica sus movimientos mecánicos en su sede de Les Reussilles, lugar donde recordaremos se criaron los hijos de Jules-Auguste y por tanto iniciamos este breve viaje.










































