SEPTIEMBRE HUELE A PRIMAVERA.
Desde la tierra mía, mi Salamanca bendita… que flamencamente cantó Rafael Farina a caballo por los campos y prados de trilla.
No, no está en el hemisferio sur. Salamanca septentrional, está al noroeste de España, rayando con Portugal, a 200 km de Madrid y en septiembre llega el otoño.
Pero a esta tierra castellana calentada por un veraniego sol de justicia, a las puertas del otoño, cuando caen cuatro gotas sobre los campos de restrojo retoña el campo fértil, como su gente: seria, sufrida y demasiadas veces conformistas, pero siempre sincera, trabajadora y generosa.
En cuanto a los relojes ya casi os lo he contado todo, no obstante, al final de este artículo dejo unos enlaces a esos hilos por si tenéis curiosidad.
Con estas primeras lluvias, os invito a dar una vuelta por toda ella desde otra perspectiva actual oliendo a ferias, a rencuentro o primeras citas, a pan, a vino y a primavera como canta Fran Colmenero.
La capital, casi tres veces milenaria fue fundada durante la primera parte de la Edad del Hierro con los asentamientos sobre el Cerro de San Vicente a orillas del río Tormes. Fue bautizada con el nombre de raíz indígena, que historiadores griegos como Polibio transcribieron como Helmantiké, significado asociado tradicionalmente a “Tierra de adivinación”.
Por ella pasaron vacceos y vetones, fue conquistada por Aníbal en el 220 a. C. y con la llegada de los romanos el nombre original comenzó a latinizarse, transformándose en Salmantica. Visigodos y musulmanes dejaron su huella hasta que Raimundo de Borgoña la repobló a finales del siglo XI y sentó las bases de la ciudad moderna.
Ciudad medianilla de tamaño, pero grande de cultura, cómoda de pasear, para vivir cuenta con todos los servicios y ocio para sus 150.000 habitantes más otros 40.000 de los pueblos del alfoz (Santa Marta, Villamayor, Carbajosa, Villares y Cabrerizos la rodean). A ellos hay que sumar los 50.000 estudiantes flotantes de sus universidades, la USAL: Universidad de Salamanca civil, pública y ocho veces centenaria siendo la más antigua de España, y la UPSA: Universidad Pontificia de Salamanca, privada y católica, fundada en 1940.
Estos estudiantes dan a la ciudad alegría, color y picaresca representada por los tunos que como te descuides te beben el vino, como el pícaro Lazarillo de Tormes al ciego.
Durante el verano cambian los estudiantes habituales, por los de múltiples nacionalidades como consecuencia de los cursos internacionales de verano, que vienen a estudiar a la cuna del español o el castellano como prefiráis llamarlo.
Con ellos la ciudad cuenta cada día y cada noche del año hasta más tarde de lo deseado, con bullicio, fiesta y jolgorio y en septiembre vive sus fiestas y ferias capitalinas
La provincia paraíso de paisajes: los campos de Peñaranda de Bracamonte o las tierras de la otrora textil Béjar con los hombres de musgo y su caldereta de cordero.
El Real Fuerte de la Concepción, impresionante fortificación militar en forma de estrella de 16 puntas situada en el municipio de Aldea del Obispo, a pocos metros de la Raya con Portugal.
El carnaval del toro en la amurallada Ciudad Rodrigo, que resistió heroicamente en 1810, antes de caer los ataques napoleónicos de los que su catedral sigue mostrando las heridas cicatrizadas de la artillería francesa.

Guijuelo, el pueblo más limpio de España, porque cerdo que ven, cerdo que matan, pero no lo tiran no, lo curan con paciencia al extremo clima castellano con los aires de la sierra de Gredos y así saben los jamones ibéricos.
La Sierra de Francia y el valle de la Batuecas, poblados de nogales, castaños, cabras y cabritos que en La Alberca preparan divinamente, ya sea cuchifrito, asado o guisado para mojar pan y regar con vino de la Sierra de la Quilamas con nombres tan sugerentes como La Zorra, los Amantes o Perahigos.
Los Arribes del río Duero, zona de producción eléctrica con los saltos de Saucelle, Almendra y Aldeadávila con impresionantes vistas desde el Mirador del Fraile.
Tierra también del buen queso de oveja de Los Santos y La Fregeneda que con pan de pueblo y los vinos de la zona que Carlos Falcó (Marqués de Griñón) cambio la forma de cultivarlos, criarlos, envejecerlos y madurarlos como continúa haciendo hoy Hacienda Zorita. Con este plantel se anda el camino que es una gloria.
Volvemos a la capital por las tierras de la Armuña, tierra de legumbres, la mejor lenteja y el mejor garbanzo pedrosillano. Recogida la cosecha, los estudiantes adelantan la llegada para no perderse las ferias trayendo dinero fresco que a sus padres les ha costado mucho sudor ganar.
Cuenta una leyenda que un estudiante, habiendo terminado la carrera universitaria, durante al menos otros tres años, engaño a sus padres diciéndoles que iba suspendiendo, solo para disfrutar de la vida que le ofrecía la ciudad, hay tunos que peinan canas y se niegan a dejar de serlo.
Comienza a caer la noche y llega la hora de la despedida en la Plaza Mayor suena la tuna cantando la despedida al Calatrava y al reloj del Fonseca.
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Que disfrutéis del paseo con sus gentes, por sus calles y por sus plazas pisando las piedras por las que pasearon Miguel de Unamuno, Gonzalo Torrente Ballester, Carmen Martín Gaite y tal vez os encontréis con Charo López, Silvia Alonso, Vicente del Bosque, D’Alessandro o Bernd Schuster.

Y aunque en piedra está escrita la reflexión de Miguel de Cervantes.
Y si nos avisáis, seguro que algún miembro del Comando Charro gustosos os acompañaremos, porque Salamanca es mucho más que piedras y son muchas más las cosas que nos unen que las que nos puedan separar.
Os dejo disfrutándola y, como desde hace años, me fiesta con mis amig@s.
Fotografía y modelos del Congreso Art OpenHouse Salamanca.
Y mañana si se tercia a ver a Morante de Tabaco y Oro.
Más información relojera y gastronómica charra.
Este artículo está escrito sin IA por el autor y utilizando como fuente de información el conocimiento propio y Wkipedia (colaborando con la Fundación Wikimedia) el mejor invento de internet y aquellas fuentes que se citan.
Puede considerarse una continuación de este.
Gracias por participar y por el espacio foral de Hablemos de Relojes.




























