Uno empieza buscando correas para sus relojes y acaba descubriendo que cualquier material que se nos ocurra probablemente ya lo utilizaron antes…
Durante el siglo XIX, especialmente en la época victoriana, se hicieron muy populares las cadenas para relojes de bolsillo confeccionadas con cabello trenzado… Eran auténticas cadenas realizadas con mechones cuidadosamente trabajados y rematadas con cierres, adornos o pequeñas piezas de oro
El cabello tenía algo que lo hacía perfecto para este tipo de recuerdos: podía conservarse durante muchos años y permitía crear trenzados muy elaborados. Algunas cadenas se regalaban entre enamorados, esposos, amigos o familiares, por lo que no todo el pelo utilizado pertenecía a personas fallecidas… pero otras sí.
En esos casos formaban parte de las llamadas joyas de luto. Tras la muerte de alguien cercano, su cabello podía incorporarse a anillos, broches, colgantes… o a la cadena con la que sujetar el reloj de bolsillo.
No hablamos de una leyenda ni de cuatro piezas sospechosas aparecidas en eBay… El propio British Museum conserva varios ejemplos, entre ellos una cadena de mediados del siglo XIX elaborada con cabello humano castaño y remates de oro.
Visto con los ojos de la época debía de ser un recuerdo íntimo y bastante bonito. Visto hoy… imaginad comprar un reloj antiguo, abrir el paquete y descubrir que la cadena está hecha con pelo humano Y, a partir de ahí, empezar a preguntaros de quién era ese pelo… y si seguía vivo cuando hicieron la cadena .No tengo claro si me parece algo romántico, macabro o las dos cosas a la vez…
Buenas noches
Yo tuve una pulsera con una rasta de mi hija , acabo desvirtuandose, una lastima. La elegi cuando decidio raparse y la verdad, que por mucho que se la cuidase aquello tenia un tufillo que normal no era, cuando me hice la pulsera, ya fue otro cantar, y otro tratamiento tambien, pero acabo como ya dije.
Un abrazo
La verdad es que todo ha cambiado y lo que hoy nos parece fuera de lugar en otros tiempos era una moda y un bonito recuerdo.
Gracias por el trabajo de mostrarlos
Saludos
Entiendo que la hija para recuerdo, el fallecimiento de los hijos pequeños en la antigüedad era muy alto y constituían los principales protagonistas de este tipo de retratos. He querido poner una foto que no hiera mucho la sensibilidad, pido perdón si ha molestado.
Bueno, lo que es el concepto de llevar consigo una parte de un ser querido fallecido sigue “vivo”. En las incineraciones se venden, aparte de la urna, relicarios, dijes, pequeñas joyas huecas y portables rellenas con cenizas del difunto.
Lo último de lo último son unos ecosistemas que contienen cenizas del difunto.
Es algo cultural, lo que antes era normal, hoy se nos hace raro.
De pelo fueron calcetines, y relleno de colchones de los nazis, (el pelo ya sabéis de donde lo sacaban), y para ellos era normal.
Y ahora como han comentado, puedes elegir casi cualquier cosa cuando alguien alcanza el óbito.
Como sea, gracias de nuevo por tan amena lectura, como siempre interesante.
Parece ser que se quedó muy impactado después de ver Los otros y empezó a coleccionar fotografias post mortem… Publicó el libro con su colección pero la cosa terminó un poco como el rosario de la aurora…