Hay sitios en los que mirar un reloj sirve para saber qué hora es y luego está Hong Kong, donde a veces mirar un reloj sirve para saber que igual es mejor que te metas en casa. ![]()
Porque si algún día estáis por aquí, miráis hacia la famosa torre del reloj de Tsim Sha Tsui y veis que marca las seis y media, puede que sean las seis y media… O puede que se esté acercando un tifón. ![]()
La torre es uno de los pocos restos que quedan de la antigua estación de Kowloon del ferrocarril Kowloon-Canton. Se terminó en 1915, aunque curiosamente durante sus primeros años fue una torre del reloj… sin reloj.
El mecanismo no empezó a funcionar hasta 1921.
Y desde entonces lleva más de un siglo dando la hora frente al puerto de Victoria. Pero Hong Kong tiene un pequeño problema que seguramente ya conocéis si habéis visto alguna película ambientada aquí: de vez en cuando hace un poquito de viento… Un poquito mucho… Un mucho bastante. Un mucho mucho o como lo llaman aqui: Tifones
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Y las agujas de este reloj tampoco son precisamente las de un Casio. Miden entre metro y medio y casi dos metros y pesan unos cuatro kilos y medio cada una. Así que cuando se acerca un tifón fuerte hacen algo bastante curioso.Paran el reloj y colocan las agujas a las 6:30… De esta manera ambas quedan apuntando hacia abajo, en una posición mucho menos expuesta al viento, y se reduce el riesgo de que las enormes agujas sufran daños.
También suspenden las campanadas hasta que pasa el temporal.
Es decir, durante unas horas uno de los relojes más conocidos de Hong Kong deja de cumplir su función como reloj y se convierte, involuntariamente, en una especie de aviso meteorológico gigante. ![]()
Así que si llevas un rato mirando la torre que marca las seis y media y aquello no se mueve… no llegas tarde. El problema es otro ![]()






