En 1917 la Radium Luminous Material Corporation abrió una planta en Orange, Nueva Jersey, donde se fabricaba y aplicaba una pintura luminosa llamada Undark. Muchas de las personas encargadas de pintar las esferas eran chicas muy jóvenes. El trabajo necesitaba una precisión enorme y había un problema: después de unas pinceladas, la punta del pincel perdía su forma. La solución que les enseñaban era muy sencilla: Labios… Pintura… Esfera… Labios… Pintura… Esfera… Y así una y otra vez. 