El otro día el compañero @MIVEC comentaba ,al ver mi colección, que le gustaba el hecho de que usase mis relojes (en vez de dejarlos en la caja en plan museo). Hasta ese momento no me lo había planteado pero a raiz de su comentario caí en la cuenta de que claro… hay una diferencia enorme entre un reloj que se ha usado todos los días durante 40 años y otro que se ha pasado media vida guardado en una caja.
Entonces me acordé de mis vintage… Los miro, sé de qué año son, puedo hacerme una idea de cómo han sido tratados por su estado… pero en realidad no tengo ni idea de cuánto se han usado. No sé si fueron relojes de usar a diario, si los sacaban solo los domingos, en bodas o si estuvieron 25 años perdidos de la mano de dios en el fondo de un armario.
Y ahí fue cuando me surgieron una duda razonable (creo) y una idea posiblemente absurda (creo).
La duda razonable: ¿un relojero puede saber, viendo el estado y el desgaste de las piezas del calibre, cuánto se ha usado realmente un reloj? Evidentemente no las horas exactas, pero… ¿podría distinguir un reloj de 50 años que se ha usado a diario de otro que se ha pasado 30 años metido en un cajón?
La idea absurda: estaría bien que existiese una especie de “cuentakilómetros” del reloj. Una complicación que fuese sumando el total de horas que ha estado funcionando el calibre durante toda su vida. Que cogieses un reloj de 1970 y pudieses saber que ese movimiento ha estado funcionando 180.000 horas… o 12.000. Como digo seguramente sería una complicación un poco absurda pero a mí me encantaría.
¿A alguien más se le ha ocurrido alguna vez una complicación que no existe pero le gustaría que existiese?
Eso sí, en cuanto te pases del millon de horas, acuerdate de anotarlo, para saber que le has dado una vuelta.
Personalmente encuentro el diseño acertado porque el beisbol me parece el segundo deporte más aburrido del mundo, y los partidos se me hacen muchisimo más largos de lo que ya son de por si, pero eso ya es otra historia…
Mi abuelo usó durante 20 años un Seiko setentero, no se lo quitaba nunca y no tenía más relojes.
Cuando pasó a mis manos, años después de haber fallecido, lo llevé a un relojero y me dijo que estaba en muy bien estado. Solo denotaba el uso el brazalete y el cristal acrílico. Limpieza, ajuste y poco más. A seguir en la familia por décadas en mis manos.
Antes era práctica habitual, apuntar en la tapa del reloj, la fecha de mantenimiento, y de ahí podías ver el número de mantenimiento realizados con lo que te podía dar una idea del uso del reloj. Creo que ya eso no se hace o al menos no, no es práctica habitual