Criterio o Gregarismo

Me permito compartir una breve reflexión sobre la curiosa deriva que parece tomar nuestra afición a medida que profundizamos en ella. Lo que denomino la Paradoja del Coleccionista Informado.

Resulta fascinante observar cómo, a medida que un aficionado incrementa su bagaje técnico, su deseo se vuelve más predecible. La búsqueda de la “pieza definitiva” suele culminar, con una precisión casi matemática, en los mismos modelos de las mismas manufacturas ginebrinas o sus filiales directas.

-El algoritmo del prestigio

Nos encontramos ante una suerte de esnobismo técnico: adquirimos aquello que el “algoritmo de prestigio” ha preseleccionado para nosotros. Lo hacemos convencidos de haber detectado un valor intrínseco excepcional que, casualmente, coinciden en ver decenas de miles de personas al mismo tiempo.

Este fenómeno nos plantea una duda razonable: ¿Está nuestra capacidad de apreciación mecánica subordinada a la validación del mercado secundario?

Quizás la verdadera complicación relojera hoy no sea el calendario perpetuo o el tourbillon, sino la capacidad de adquirir una pieza ignorando por completo la corriente de pensamiento predominante. En este escenario, el instrumento de precisión corre el riesgo de convertirse en un mero activo aspiracional, cuyo mayor mérito técnico es, precisamente, el de ser deseado por todos los demás.

- Un apunte final

Llegados a este punto de saturación de referentes ginebrinos y manufacturas de culto, me pregunto si no habremos convertido la relojería en un ejercicio de coleccionismo por delegación.

¿Es nuestra colección un reflejo de nuestra identidad, o es simplemente el resultado de un consenso que nos dicta qué debe ser admirado? Resulta curioso que, en una afición que celebra la singularidad mecánica, hayamos terminado convergiendo en una uniformidad estética tan impecable como, quizás, carente de riesgo.

Espero que mi reflexión no haya sido muy densa y tenga un poco de interés.

Saludos

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Buena reflexión. Había una gráfica bastante simpática acerca de la evolución de los gustos del “colejuntador” (@Mr_Bones dixit :wink:) y el tipo de reloj que pone en su punto de mira… a ver si la encuentro…

Esta era… pero de paso he encontrado estas otras dos, que son bastante ilustrativas y graciosas.

Podremos estar o no de acuerdo, pero lo innegable es que nuestros gustos y criterios cambian con los años. De las compras compulsivas de relojes baratos, a deshacerme de ellos palmando dinero a espuertas, para dar entrada a otros modelos de más calidad (vintages, relojes de bolsillo, un par de Longines, un Edox, un Eterna…). Y ahora, en plena madurez personal y relojera (bueno, lo de madurez personal es un decir, porque a ratos oscila entre una pre-senectud y una adolescencia tardía :sweat_smile:). En esta etapa, decía, he frenado las compras compulsivas (frenado, no detenido del todo), y voy poco a poco engordando un cerdito con la idea de hacer caja para incorporar, meses o años mediante, un reloj “de categoría” (léase un Tudor, Grand Seiko, Omega…).

Tengo buenos amigos que me han mostrado otro camino (el gran @Tortuga_Shelly , por ejemplo), en el cual hay griales de marcas poco valoradas pero que aportan singularidades como calibres especiales, cajas con pulidos de categoría, esferas de materiales exóticos, acabados artesanos… Yo aún no me veo recorriendo ese camino, pero… ¿quién sabe?

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Yo debo ser muy raro (es una reflexion retorica), porque en mi coleccion no hay ningun reloj “tipico” y mas bien hay relojes poco vistos. Pero me pasa con todo, los gustos generales o genericos me producen aburrimiento, en este asunto, tema o en otros, suelo buscar siempre y a veces me equivoco, “hidden gems” por asi decirlo. El ejemplo que utiliza @Pedro843cc sobre @Tortuga_Shelly es mas cercano a mi forma de ver la aficion, de hecho antes de desaparecer del foro (no se nada de el hace tiempo, manifiestate Pedro!) compramos ambos el mismo reloj, un Baume&Mercier Clifton Baumatic 5 Days Chronometer maravilloso, pero casi invisible para el mainstream relojero

Llevo en esto muchisimos años, tengo ahora mas de 70 relojes y muchos Suizos mecanicos, he gastado mucho dinero, podria tener un (o varios) Rolex, Omega, Tudor y que se yo. Pues no tengo ninguno. De hecho tuve un Explorer II y lo vendi, no me convencia.

Si miro mi caja, la mayoria son relojes anti trending. Y me gusta que sea asi.

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Comparto que la evolución natural del aficionado suele ser ese tránsito del ruido de la cantidad al silencio de la calidad. Sin embargo, mi reflexión apunta a un matiz sutil en esa ‘madurez relojera’ que mencionas.

A menudo, al desprendernos de las compras impulsivas, no solo buscamos mejores acabados, sino también certidumbres. El mercado nos dice que un Longines o un Eterna son ‘valores seguros’, y lo son por derecho propio.

Al final, el riesgo del coleccionista informado es confundir el ‘buen gusto’ con el ‘gusto consensuado’. Quizás madurar sea, precisamente, recuperar la capacidad de ser tan valientes (o tan locos) como cuando comprábamos compulsivamente, pero con el criterio suficiente para que esa pieza ignore por completo el algoritmo del prestigio. El concepto anti-trading puede tener 2 sentidos, no salen por voluntad propia o por que no son mainstream para el aficionado medio.

En cualquier caso siempre hay outsiders muy cualificados :wink:.

Gracias por responder.

Tema para muy cafeteros.

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Deduzco que, en parte, la justificación de esto es el constante bombardeo, a lo largo de todo el periplo por esta afición, sobre que la marca X o Y son la cúspide por lo que es muy difícil no verse influenciado en mayor o menor medida, y por ende tender a la homogeneización. Para todo esto llevan años gastando ingentes cantidades de dinero en marketing, patrocinios, publicidad, etc. Y digo en parte a todo lo anterior, porque creo también que algunos de nosotros desde los inicios, cuando se era un neófito, el objetivo era el reloj de X o Y, no siendo tanto la consecuencia de años en nuestra afición, si no más bien la espoleta que nos inició en la misma.

Luego, con el paso de los años, descubres que efectivamente el reloj X o Y es el que desearías tener, con el que se cerraría el círculo, pero que jamás lo tendrás porque todas las estratagemas empleadas por las marcas para posicionarlos como objetos de deseo, no han hecho otra cosa más que encarecerlos tanto y tan rápido que la capacidad de ahorro dedicado a la afición se queda en calderilla. Esto es, emo, un claro ejemplo de la fábula (o metáfora) del burro y la zanahoria aplicada a nuestra afición

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