A poca distancia de la fábrica de Jaeger-LeCoultre David David Candaux comenzó a trabajar aprendiendo de su padre, también maestro relojero, por lo cual podemos asegurar que en este caso la tradición relojera está más que demostrada. Sin embargo, el taller familiar y sus posteriores trabajos en el sector relojero no fueron suficientes para él, tanto es así que tras muchos años de estudio y trabajo logró abrirse camino como fabricante independiente . Veamos cómo fue la trayectoria profesional de David.
A pesar de aprender de su padre, en 1994 entra en la escuela técnica del valle del Joux y entra a trabajar en nada más y nada menos que Jaeger LeCoultre donde fue ascendiendo de rango y responsabilidades a medida que la marca creció de 300 trabajadores hasta más de 1.300 hasta entrar a formar parte de la Academia horológica de creadores independientes en 2017 al crear su primer reloj.
Anteriormente a este hito y tras irse de Jaeger se sumergió en colaboraciones y trabajos puntuales para varios fabricantes del nivel de MB&F, Vobet o Rebellion, sin embargo, estas colaboraciones no le saciaban ni le llenaban por lo que en 2016 cambió de rumbo y comenzó su andadura en solitario.
Lanzó su primer reloj, el Half-Hunter en 2017. Un reloj que sin duda fue una apuesta muy arriesgada debido a su diseño inusual y del cual “sólo” logró vender 14 unidades los cuales no le dejaron apenas beneficio debido al trabajo y dinero que invirtió.
Y es que tenemos que mirarlo desde un prisma muy diferente al que estamos habituados ya que hay que tener en cuenta que era una marca muy joven, un producto de lujo muy limitado y a un precio muy elevado ya que David es un artesano que no subcontrata. Trabaja casi en solitario produciendo muy pocas unidades al año compitiendo contra grandes fabricantes y otros artesanos como él.
Pero trabajar solo, o con pocas ayudas, como por ejemplo la de su padre, el cual ahora es el que le ayuda, no quita para no ser innovador y así lo demuestran varias de sus patentes las cuales no parecen propias de una marca tan pequeña. Un tourbillon volante inclinado 30°, un calibre de titanio fabricado 100% a mano, desde su molde, biselado, pulido o grabado o su genial “corona mágica retráctil” compuesta por nada más y nada menos que 31 componentes la cual se integra a la perfección en la caja a las 6, además de ser retráctil cuando no se utiliza protegiendo de esta manera al mecanismo.
Veamos sus creaciones
DC1
Esfera de oro con caja de titanio de 43 mm X 41,5 y una altura de 10,02 mm. nada más.
Calibre de titanio, tourbillon inclinado a las 9 h con el contador de horas y minutos curvo de ópalo a las 3.
Esfera graneada a mano
DC6
Este modelo es muy característico y único debido a sus dos cúpulas de zafiro de 13,53 mm que sobresalen de la caja de 44 mm y altura de 11,29
DC7
Una esfera de seis capas. A las 12 la jaula del tourbillon de titanio azul anodizado e índices, inspirados en el colisionador de hadrones ATLAS del CERN
DC12 Maverick
Utiliza un nuevo calibre con dos volantes libres los cuales interactúan libremente a través de un diferencial situado en el de los segundos en una caja totalmente curva.
No quiero hablar de los precios. Estamos una vez más ante obras de arte, ante creaciones artesanales cuyo precio es un aspecto que ni tan siquiera voy a mencionar.
Por supuesto, son elevadísimos y estamos ante los mismos argumentos de siempre, pero esta vez también estamos ante el precio de la libertad, la libertad de un emprendedor para crear lo que desea y no lo que le ordenan.

















