Seguramente sea uno de los relojes más fáciles de reconocer de mi colección aunque, curiosamente, no sea la versión que casi todo el mundo tiene en la cabeza cuando piensa en un Monaco ![]()
Porque dices Monaco y automáticamente aparece Steve McQueen, Le Mans, esfera azul, contadores blancos…
Pues este no ![]()
El mío es un Heuer Monaco CS2111, una de las primeras reediciones que hizo TAG Heuer del Monaco a finales de los años 90 y, precisamente, una de las cosas que me gustan de él es que está en ese extraño terreno de nadie entre el Monaco antiguo y el Monaco moderno… ![]()
El Monaco original había aparecido en 1969 y llevaba ya bastantes años desaparecido del catálogo cuando TAG Heuer decidió empezar a rebuscar en el cajón de los abuelos
y recuperar algunos de los diseños históricos de Heuer.
Primero llegó el CS2110 y después, en 1998, apareció este CS2111, con esfera completamente negra, tres contadores y un aspecto bastante más discreto que el famoso Monaco azul.
Y hay un detalle que para mí tiene muchísimo encanto. En la esfera no pone TAG Heuer.
Pone simplemente: HEUER
Lo mismo ocurre con la corona y con la hebilla.
Pero le das la vuelta y ahí ya aparece la letra pequeña del contrato ![]()
MONACO
HEUER
CS2111
BY TAG HEUER
Es decir… TAG Heuer fabricando un reloj nuevo pero intentando que, cuando lo mirases de frente, pareciese un Heuer de toda la vida… Y a mí ese juego me encanta.
De hecho, poco después TAG Heuer incorporaría el Monaco a la colección permanente con la referencia CW2111, ya sustituyendo en la esfera el antiguo escudo HEUER por el de TAG Heuer.
Así que este CS2111 pertenece justo a ese pequeño periodo de transición en el que TAG Heuer empezaba a mirar hacia atrás y a recuperar su propia historia… Una especie de “vale… igual aquello que hacíamos hace treinta años tampoco estaba tan mal” ![]()
Y tiene además otra cosa que me gusta mucho: plexi.
Hoy estamos tan acostumbrados a pensar que zafiro = bueno y plexi = antiguo que resulta curioso que TAG Heuer decidiese montar plexiglás en una reedición lanzada a finales de los 90.
Y no fue una cosa puntual porque el Monaco siguió utilizando plexi durante años. No sería hasta la actualización de 2009, cuando la caja pasó de 38 a 39 mm, cuando llegó finalmente el cristal de zafiro.
La caja es de acero y mide aproximadamente 38 mm de ancho… Pero aquí los números engañan bastante. Porque 38 mm suena a reloj pequeño… hasta que recuerdas que los 38 mm son de un cuadrado ![]()
Y claro, una cosa es imaginarte un reloj redondo de 38 mm y otra plantarte esta baldosa en la muñeca… Vamos, que pequeño precisamente tampoco parece ![]()
Dentro lleva el movimiento que TAG Heuer denominó Calibre 17, basado en el ETA 2894-2: automático, cronógrafo modular, 37 rubíes, 28.800 alternancias por hora y una reserva de marcha de alrededor de 42 horas.
Pero para mí donde está realmente la gracia de este reloj es en la esfera… Los índices aplicados enormes colocados radialmente, los tres contadores cuadrados, la fecha metida a las seis… y esa mezcla de círculos, cuadrados y líneas que, sobre el papel, debería ser un pequeño desastre y, sin embargo, funciona… Y funciona muy bien… Hay bastante información ahí dentro pero no tengo nunca la sensación de que esté todo amontonado… Cada cosa parece haber encontrado su lugar.
Mi unidad conserva además la correa negra TAG Heuer y la hebilla firmada Heuer.
Después del gordo, del flaco, del fino y del larguirucho… faltaba el cuadrado ![]()








