Teo llegó desde Cuba cuando era solo un niño. Con apenas 9 años empezó a aprender el oficio de joyero, y desde entonces no ha dejado de trabajar con sus manos, su paciencia y su pasión.
Hoy, con 87 años, lleva nada menos que 71 años dedicándose a la relojería y más de 30 años en la joyería que muchos conocen y recuerdan con cariño.
Durante toda una vida ha arreglado relojes, vendido joyas y ayudado a generaciones enteras. Teo no es solo un relojero: es un maestro de los que ya casi no quedan.
Pero ahora le toca jubilarse.
No solo por su edad, sino porque el local donde ha tenido su joyería durante tantos años ha sido vendido.
Tiene hasta octubre para cerrar esta etapa y le gustaría poder vender todas las joyas y relojes que aún conserva en la tienda. Más que una liquidación, es el cierre de toda una vida de trabajo.
Por eso hemos creado este Instagram: para ayudar a Teo a que tenga la jubilación que merece y dar visibilidad a su historia, a su trabajo y a todo lo que todavía ofrece. Además, sigue arreglando relojes con la misma dedicación y
Me toca mucho la fibra (por no decir otra cosa) esto, a ver si paso por la zona y me paso aunque sea para mostrarle mi apoyo.
Estoy hasta más “parriba” de la coronilla de la chufla esta de los pisos turísticos.
Pero por otro lado creo que Teo se ha ganado, con creces, un descanso como cualquiera que haya trabajado duramente durante tantos años.
Cuando Google empezó a tener reseñas este señor tenía ya más de 70 palos.
Yo con 80 años no creo que sea capaz ni de atarme los cordones de los zapatos, si es que llego a los 80.