Buenas compañeros!!
Quería compartir con vosotros una de esas incorporaciones que llegan a la caja y que, desde el primer momento, sabes que has acertado de lleno. Se trata de un Stowa Flieger Vintage de 36 mm con calibre manual SW210, un reloj al que llevaba tiempo siguiéndole la pista y que, ahora que lo tengo en la muñeca, me tiene completamente enamorado.
No puedo negar que me gustan relojes de prácticamente todos los estilos, épocas y tamaños. Disfruto tanto de piezas clásicas como de otras más modernas, pero si hay algo que siempre me ha llamado especialmente la atención son los relojes de inspiración militar y los divers. Quizá por eso este Stowa encaja tan bien en mis gustos, porque reúne toda la esencia histórica y funcional de los grandes relojes de aviador en un formato que me parece sencillamente perfecto.
Lo primero que me ha sorprendido es el tamaño. En una época en la que parece que todo tiene que ser grande, estos 36 mm me parecen una auténtica delicia. En la muñeca se siente ligero, equilibrado y comodísimo. Tiene esa medida clásica que hace que el reloj desaparezca cuando lo llevas puesto, pero que a la vez mantiene toda la presencia y el carácter de un auténtico Flieger.
La esfera es simplemente espectacular. Limpia, legible y con ese encanto vintage tan bien conseguido por Stowa. Además, el cristal de zafiro es una maravilla; la nitidez que ofrece hace que disfrutes cada detalle de la esfera y de las agujas. Es de esos relojes que te sorprendes mirando una y otra vez sin necesidad de saber la hora.
Otro detalle que me ha conquistado es su corona tipo cebolla. Tiene el tamaño justo, perfectamente proporcionado al conjunto del reloj, sin resultar exagerada ni quedarse pequeña. Además de aportar mucha personalidad y reforzar esa estética de aviador clásico, resulta muy cómoda de manipular a la hora de dar cuerda al SW210. Es uno de esos detalles que demuestran el cuidado con el que está diseñada esta pieza.
Los acabados también merecen una mención especial. Todo transmite calidad: la caja, la corona, la impresión de la esfera, las agujas… Se nota que Stowa sabe muy bien lo que hace cuando se trata de reinterpretar un clásico. Son esos pequeños detalles los que marcan la diferencia y hacen que el reloj se sienta especial cada vez que te lo pones.
Y qué decir del SW210. Siempre he tenido debilidad por los relojes de cuerda manual, y este no es una excepción. Ese pequeño ritual diario de darle cuerda añade un punto de conexión con la pieza que, para mí, no tiene precio y encaja perfectamente con el espíritu tradicional del reloj.
Además, he tenido la suerte de recibirlo en un estado espectacular, prácticamente de reestreno. Cuesta encontrar relojes de segunda mano tan bien conservados, y este está realmente impecable, como recién salido de fábrica.
Por último, quiero agradecer públicamente al compañero que me ha permitido hacerme con él. Ha sido un auténtico placer tratar con él y solo puedo darle las gracias por su confianza, por todas las facilidades y por entregarme el reloj en un estado tan excepcional. Da gusto encontrarse con aficionados así, que cuidan sus piezas con tanto mimo y hacen que operaciones como esta sean una experiencia tan satisfactoria.
En resumen, una pieza que ha superado todas mis expectativas. Un Flieger de los de siempre, con unas proporciones perfectas, una comodidad sobresaliente, un cristal de zafiro excelente, unos acabados fantásticos y una corona cebolla magníficamente ejecutada. De momento, y aunque lleva poco tiempo conmigo, puedo decir que me tiene totalmente conquistado y que se ha ganado un lugar muy especial en la colección.
Además, este Stowa llega para hacer compañía a otro alemán que ya me tiene más que satisfecho, mi Sinn 556A. Y, por si fuera poco, esta misma semana llegará un tercer alemán para completar lo que, para mí, sería una especie de “Santísima Trinidad” de la relojería alemana de corte herramienta: un Laco que está de camino.
Cuando llegue, os lo presentaré como se merece y desvelaré de qué modelo se trata.
Unas fotos para acompañar la presentación, que al final es lo que más nos gusta por aquí.
¡Un saludo a todos!





