Hay gente que ve un tourbillon y piensa: «Qué bonito». Otros pensamos: «Qué bonito… y qué caro».
Y luego estaba un señor de Hong Kong llamado Kiu Tai Yu, que vio uno y debió de pensar algo parecido a: «Pues tampoco puede ser tan difícil». Y se hizo uno.
Pero vamos por partes…
¿quién era Kiu Tai Yu?
Kiu Tai Yu nació en Suzhou, China, en 1946 y su relación con los relojes empezó bastante pronto… Cuando tenía doce años encontró seis relojes rotos en un cajón de su casa. Cogió uno, lo desmontó y se propuso conseguir que volviera a funcionar. Tardó casi un mes… y cuando lo consiguió, reparó los otros cinco. Que es una de esas historias que siempre cuentan los grandes relojeros y que a mí me sigue sorprendiendo, porque yo hacía un lego de pequeño y normalmente me sobraban piezas. ![]()
Kiu no estudió relojería. Acabó trabajando en una fábrica y después en la fábrica de relojes de Suzhou…En 1970, con apenas 23 años, ya había construido artesanalmente su primer reloj mecánico. Pero la parte que nos interesa empieza unos años después, cuando en 1980 se vino con su mujer y su hija a Hong Kong.
Aqui consiguió trabajo reparando relojes en una pequeña tienda. Compraba relojes antiguos, especialmente relojes de bolsillo estropeados porque eran más baratos, los desmontaba, estudiaba cómo estaban construidos e intentaba devolverlos a la vida. Así aprendió. Sin escuela relojera suiza, sin maestros de apellido impronunciable y sin YouTube… que tiene bastante mérito.
Aprendió incluso a manejar el torno, a grabar y a fabricar sus propias piezas. Su hija Peony contaría muchos años después que su padre trabajaba siete días a la semana y que los fines de semana ella tenía que acompañarlo al taller y aprender a reparar relojes para ayudarle.
Después de unos diez años, la tienda cerró y Kiu decidió abrir su propio negocio en Hong Kong, Kew & Cie., dedicado a reparar, comprar y vender relojes antiguos. Y entonces llegó 1990.
Kiu viajó por primera vez a la feria de Basilea y allí tuvo entre sus manos algo que hasta entonces nunca había podido examinar de cerca: un tourbillon de pulsera. Lo normal habría sido mirarlo, admirarlo, devolverlo con mucho cuidadito y seguir paseando por la feria. Kiu volvió a Hong Kong decidido a fabricar el suyo.
Compró herramientas antiguas, un torno y se puso a trabajar en su pequeño taller. Y aproximadamente un año después… lo había conseguido.
En 1991 terminó su propio tourbillon de pulsera, construido artesanalmente por él mismo. Está considerado el primer tourbillon de pulsera realizado por un relojero asiático. Y lo que me parece especialmente bonito de esta historia es pensar que un tipo que apenas once años antes había llegado a Hong Kong para ganarse la vida arreglando relojes rotos acababa de construir prácticamente por su cuenta una de las complicaciones más prestigiosas de la relojería.
En enero de 1992 Kiu Tai Yu fue admitido en la AHCI, la Académie Horlogère des Créateurs Indépendants, convirtiéndose en su primer miembro asiático. Para hacernos una idea del vecindario en el que acababa de meterse… por allí estaban nombres como George Daniels, Svend Andersen, Vincent Calabrese o François-Paul Journe. Casi nada. ![]()
Pero Kiu todavía no había terminado. En los años siguientes desarrolló la pieza por la que terminaría siendo más conocido: el Mystery Tourbillon.
Al mirar el reloj, el tourbillon parecía estar flotando dentro de la esfera. ¿Magia? No. Zafiro.
Kiu había reducido y escondido buena parte de la estructura de la jaula bajo el volante y utilizaba una pieza transparente de zafiro para sostener el conjunto desde arriba. El resultado era que, a simple vista, aquello parecía estar suspendido en el aire. Y no era simplemente una ocurrencia para llamar la atención en una feria: Kiu protegió posteriormente su sistema mediante patentes en China, Estados Unidos y Suiza.
Hay otro detalle de este hombre que me encanta. Durante aquellos años se había convertido también en un auténtico obseso de los antiguos relojes de bolsillo fabricados para el mercado chino.
Los coleccionaba, los estudiaba y en 1992 publicó por su cuenta un libro sobre ellos, Time in Pocket, que terminó utilizándose como obra de referencia incluso en una escuela relojera suiza. Es decir… Kiu había empezado desmontando relojes rotos para aprender cómo los hacían los demás y terminó escribiendo un libro con el que los suizos estudiaban relojería. ![]()
Fabricó muy pocos relojes. Tan pocos que su hija Peony explicaría después que algunas de las series que su padre había anunciado probablemente nunca llegaron a completarse. Al parecer, Kiu tenía un pequeño problema… se aburría. Empezaba un proyecto, hacía unas cuantas piezas y enseguida estaba pensando en el siguiente.
En 2007 sufrió un ictus que prácticamente puso fin a su actividad relojera y murió aquí en Hong Kong en febrero de 2020, a los 73 años. Había llegado cuarenta años antes para ganarse la vida reparando relojes y acabó sentado junto a algunos de los mejores relojeros independientes del mundo después de hacer algo que, contado así, parece facilísimo: vio un tourbillon… y decidió hacerse uno. ![]()











