Hay muchas formas de acabar siendo protagonista de una discusión en el Parlamento británico… Pero esta que os voy a contar es bastante difícil de superar ![]()
Nos vamos a Londres, al 18 de mayo de 1960… Son las tres y cuarto de la tarde cuando alguien advierte que está sucediendo algo extraño con el Big Ben. Las campanadas del reloj más famoso de Londres están sonando con tres minutos de retraso. ![]()
Tres minutos pueden parecer poca cosa… Pero estamos hablando de uno de los grandes símbolos de la puntualidad británica… y ya sabemos como son estos británicos con la puntualidad…
Los responsables del reloj consiguen corregir el retraso en menos de media hora y todo vuelve a la normalidad… Pero queda una pregunta… ¿Qué demonios había pasado? y, sobre todo… ¿Puede volver a pasar?
Seis días después, el 24 de mayo, el asunto llega nada menos que a la Cámara de los Comunes. El diputado Horace King exige una explicación oficial al Gobierno sobre lo sucedido con el Big Ben… Una pregunta parlamentaria por tres minutos de retraso. ![]()
El encargado de responder es Lord John Hope, ministro de Obras Públicas, que ofrece una explicación bastante sorprendente…
Al parecer, aquel día había subido a la torre un fotógrafo que contaba con autorización para estar allí
Según explicó el ministro, todo apuntaba a que, mientras movía una escalera, el hombre había desplazado accidentalmente el contrapeso de la aguja de los minutos…
Uno de los relojes más famosos del mundo, con su enorme maquinaria y sus sofisticados mecanismos, había terminado dando las campanadas con tres minutos de retraso porque un señor había movido una escalera donde no debía. ![]()
No sé si el fotógrafo consiguió la fotografía que buscaba, pero desde luego logró algo bastante más difícil… ¡Mover las agujas del Big Ben sin tocarlas! ![]()




