Les presento a mi compañera de vida, la relación mas larga y sincera que jamás he tenido. Nació en algún lugar cercano a Dolores en 2015, provincia de Buenos Aires, Argentina. Simbólicamente le asignamos el 20 de Junio como día de nacimiento, que es el día de la bandera del otro lado del charco. No fue patriotismo, si no que de esa forma seria fácil de recordarlo.
No se sabe porque fue abandonada en un cubo de basura del Automóvil Club Argentino (ACA). Rescatada por uno de mis mejores amigos, sucia, pequeñita, con pulgas, un hocico negro azabache, una cola un poco mordida y un mucho miedo, parecía mas una rata que un perro. Le pusieron de nombre “Cubo” por el cubo de basura donde la habían encontrado. Cuando se dieron cuenta que era hembra, por siempre lógica, paso a llamarse Cuba. Llego a mi con ese nombre solo 3 días después y me parecía un despropósito seguir confundiéndola asignándole otro nombre. Creció fuerte, sana y bella, dejando su pupa de rata y transformándose en un galgo español de pelaje dorado.
Aprendió a convivir con humanos y otros perros en las calles de Parque Chas, un bonito barrio porteño. Viajo varias veces en coche a diferentes lugares del país, y un fin de semana de visita en Dolores se miraron en el ACA fijamente con una galga unos años mayor que ella. No tengo pruebas pero tampoco dudas que ese perro era su madre.
Su viaje mas importante fue cuando muerta de miedo abandono para siempre la tierra que la vio nacer para acompañarme a España. Y aquí estamos, finalmente con la foto:
Es una de sus fotos que mas me gustan, aunque tenga baja calidad. Siendo la protagonista de su vida de cuentos, completo el arco de su historia, pasando de un cubo de basura al paseo de las estatuas en los jardines del buen retiro. Hoy vive conmigo, mi hijo y su madre disfrutando de los privilegios de esta increíble ciudad.
Si la ven paseando cerca de Puerta de Toledo, no tengan miedo si se les acerca, háganle una caricia y tendrán mi devoción. 