La Lista Real Sumeria, uno de cuyos ejemplares mejor conservado es el prisma de Weld-Blundell, que podemos ver aquí:
y que se calcula que es, más o menos, del siglo XIX antes de Cristo, es una lista de los reyes de la antigua Mesopotamia, en escritura cuneiforme.
La lista comienza con los reyes anteriores a la gran inundación ¿os suena el Diluvio?, con reinados de centenares de años (¿os suenan Adán, Noé, Matusalén y otros cuantos que vivieron más de 900 años?) y prosigue con reyes con reinados de duración “normal” y ya documentados históricamente la mayoría de ellos.
En las dinastías fechadas en el tercer milenio hay luces y sombras en cuanto a la veracidad de algunos de los que aparecen reflejados, y uno de ellos es el que aquí nos ocupa, Gilgamesh, rey de Uruk hacia el 2750 a.C.
Las dudas aparecen al comprobar que, si bien su antecesor, Lugalbanda, está bien documentado, como lo está su sucesor, su hijo Ur-Nungal, a Gilgamesh se le atribuye origen semidivino, fruto de la unión entre el sacertote Lillah (Lugalbanda) y la diosa Ninsun. Y no solo eso, sino que se refleja que la duración de su reinado fue de 126 años.
Y puesto que de sus antecesores y sucesores no se aportan informaciones que parezcan irreales parece claro que la figura de Gilgamesh fue idealizada y mitificada por sus coetáneos y sus descendientes, y para relatar sus hazañas y andanzas se escribió la que es considerada la primera epopeya y obra literaria escrita conocida, y de la que se han alimentado las mitologías y religiones de todas las culturas al oeste del Indo. El diluvio universal, la expulsión del Edén, la serpiente maligna y muchos otros elementos aparecen ya en la Epopeya.
Naturalmente, no es que se haya encontrado una edición en rústica de la obra en una cueva al lado del Mar Muerto. Lo que tenemos actualmente es una recopilación de múltiples fragmentos en tablas de arcilla y escritura cuneiforme que han permitido hacer una reconstrucción bastante decente.
Aquí se puede leer una obra muy interesante que la presenta y analiza de forma excelente:
https://ia800407.us.archive.org/20/items/La_Epopeya_de_Gilgamesh/Gilgamesh.pdf
Y una novelización que me encanta, obra de uno de los maestros de la ciencia-ficción:
Y puesto que en una encarnación anterior debí ser ciudadano de Ur, Uruk o Eridu, mi fascinación por las culturas mesopotámicas comenzó a una edad temprana y cuando vi que alguien presentaba en Kickstarter un reloj dedicado a la figura de Gilgamesh no tuve más remedio que arrojarme en sus brazos, sin importarme que además estuvieran incluidos en el proyecto los amorosos brazos de DHL.
Aquí está el proyecto en Kickstarter:
Por abreviar, que ya es hora, el reloj llegó hace más o menos un mes, creo, con algo de retraso sobre el calendario previsto, pero nada que vaya a poner nervioso a un avezado comprador de proyectos de Kickstarter y relojes RSWC.
Y allá vamos
Una vez liberados del eficaz embalaje nos encontramos con la caja del producto rodeada por una envoltura bellamente decorada con texto en cuneiforme
Una vez retirada, aparece la caja, sencilla, con el logo y el nombre del fabricante
La abrimos y
Lo primero, un ambientador con un lamasu
Huele de maravilla, doy fe. Y perdura. Durante días la casa olía a esto.
Aquí nos explica el fabricante cómo proceder
Como bien dice ahí, a continuación vemos la documentación, que incluye la garantía, un librito/folleto explicativo y un clip billetero (como el que usaba Gilgamesh, supongo)
Otra correa, que ni he sacado de la bolsa porque me encanta con el brazalete
Y el reloj en su funda de cuero multifunción, que incluye también los dos biseles adicionales
Aquí, mi ayudante haciendo un control de calidad
Finalmente, el reloj con el bisel redondo y los dos octogonales intercambiables. De las versiones disponibles, opté por la versión verde por parecerme que es en la que más destacaría el grabado cuneiforme en la esfera.
La característica diferencial del reloj es la esfera, personalizada con un fragmento de la Epopeya en escritura cuneiforme, concretamente de la parte en que se relata la gran inundación, como podéis leer perfectamente.
Y también, el indicador de reserva de marcha, propio del movimiento Miyota 9133 que equipa.
También el movimiento está personalizado. En concreto el rotor, que también presenta un fragmento de escritura cuneiforme y la figura de un lamasu, animal mitológico de la zona, aunque un tanto anacrónico, al aparecer en época posterior a Gilgamesh. Pero mola.
Y poco más que decir. El reloj está muy bien hecho, con zonas pulidas y otras arenadas, el brazalete me parece muy bonito, de buena calidad y ajusta muy bien, así como el cierre, sólido y con extensión rápida con dos pulsadores. El movimiento Miyota marcha en parámetros muy buenos y carga la reserva de marcha correctamente.
En fin, encantado con él. A pesar del rejonazo de DHL de ciento cuarenta y pico euros. Pero eso ya pasó.
Aquí, con el bisel octogonal de acero
Y con el bronce
El cierre (con el protector aún)
Aquí ya no
Ale, a visitar zigurats…






























