Sí, ya sé que por aquí tenéis más escamas que plumas, y consecuentemente estáis más al tanto de lo que hicieron los italianos con los Panerai que de lo que mientras tanto pasaba a 8000 m de altitud, allá por donde ahora mismo caen las bombas.
El caso es que servidor, obsesionado como he estado toda mi vida con la aeronáutica militar, tenía desde cani sus pequeños héroes anónimos, ya fueran Lindberg, Richtofen, Rickenbacker, Gª Morato o Giora Epstein. Pero si hubiera que destacar a uno, sería Erich Hartmann. Por muchas cosas, aparte de por ser el as de caza más laureado de la historia.
Hartmann voló desde muy pequeño, empezó a combatir relativamente tarde, cuestionó las tácticas de academia, jamás fue derribado aunque tuvo que tomar tierra accidentalmente 14 veces y, por encima de todo, nunca perdió un punto (o numeral, para los hispanoamericanos), y terminada la guerra sufrió 10 años de internamiento en los campos de prisioneros de la URSS. A pesar de lo cual volvió para alcanzar la máxima responsabilidad operativa a los mandos de reactores en las Fuerzas Aéreas de la RFA.
En 1938 la fábrica Hanhart, de la Selva Negra, lanzó el Calibre 40, que tenía como singularidad disponer de sistema de cronometraje monopulsante (un único botón para activar, parar y poner a 0). Fue un reloj muy valorado en su momento, que tuvo pronto una evolución hacia configuración con dos botones, ya durante la IIGM.
Pues bien: a finales de los años noventa Hanhart sacó una edición réplica de aquellos modelos, y en 2016 se decidió a actualizarlos, incluyendo zafiro, resistencia al agua y un calibre que tomando como base la Valjoux 7753 fue convenientemente modificado para actuar como monopulsante.
Con toda esta historieta detrás me he tirado desde entonces decidiendo si tuneaba mi muñeca como Hartmann hizo con la suya, y tras dos meses de espera para que lo fabricaran (sí, habéis leído bien) ya me ha llegado.
Dice la leyenda que el rojo del botón era una práctica para que los pilotos no olvidaran a las mujeres que los despedían desde tierra, y que por ello les aplicaban esmalte de uñas como recordatorio… personalmente me da que era algo mucho más pedestre, como recordar visualmente el botón que no debían apretar accidentalmente mientras estaba el crono activado (la versión de dos botones no tenía flyback), aunque hay que reconocer que la leyenda es mucho más bonita.
p













… es una reedición del que hicieron para los pilotos chinos, en 1963.
