DE TAPAS INVICTAS POR SALAMANCA
Daremos una vuelta diferente por si visitáis Salamanca, tengáis donde elegir que comer, para todos los bolsillos (todas las citas van de menos a más precios).
Algunas fotos son de Wikipedia por no hacer la ronda y acabar bolinga.
Liberado @luin de la “pesada carga” y después de una solidaria donación de sangre y un contundente cocido para recuperar fuerzas paso a pasear a la fiera por la bella Salamanca, comenzando en su hermosa Plaza Mayor, obra de Churriguera, el menor de los tres hermanos de la dinastía de arquitectos y retablistas, autores de grandes obras por España y América y creadores de un estilo propio denominado churrigueresco, un salto más sobre el barroco.
Si bien no la pudo terminar, lo hizo García de Quiñones, que viendo los posibles problemas que podrían producirse al sobrecargar de peso los cimientos y habiendo un rio subterráneo, decidió dejar el pabellón principal y sede del ayuntamiento, sin las dos torres laterales.
Cuando salíamos por la puerta del arco del Corrillo (la fiera y yo) con encontramos con la iglesia de San Martín, responsable de que la plaza no se pudiera hacer cuadrada, porque la iglesia ya estaba ahí (para hacer la plaza hubo que tirar cientos de casas de la época) y a medida que se aceptaban las expropiaciones se fue haciendo la plaza por pabellones, pero con la iglesia no se pudo expropiar, de aquí viene la frase de “con la iglesia hemos topao”-
Pues justo en ese punto la bestia me dijo “no me cuentes más que todo esto ya me lo ha enseñado @Luin la semana pasada, yo lo que tengo son ganas de comer”, así es que, si queréis conocer más de Salamanca cultural mirar este hilo que nosotros no vamos de tapas.
La Plaza Mayor está llena de bares de buenos pinchos o menú del día tradicional como la Platina, el Hispania, El Bambú, La Marquesa Brava o el Nemo (por cierto, es el lugar habitual de nuestras quedadas relojeras del Komando Charro), pero hoy nos fuimos al Café Novelty, sede de tertulias literarias de antaño, donde nos estaba esperando Don Gonzalo Torrente Ballester que nos miró sorprendido al ver las raciones que pedíamos.
Para empezar, uno pimientos rellenos de bacalao y unos huevos rotos.
Sin salir de la plaza, fuimos al mesón Cervantes, con una barra de pinchos de tres pisos.
Nos metimos unas morcillas con un buen vino de ribera de Duero. Por cierto, en Salamanca es habitual que te den con la consumición un pinchito.
Desde aquí nos fuimos a Hostería Casa Vallejo, otro paraíso de comida dónde tiene un morro y una jeta o unos torreznos de lo mejorcito.
Pero nos apeteció unos huevos de codorniz con farinato y otro vinito esta vez de los arribes del Duero.
Bajando por la Plaza de Colón para bajar el almuerzo, pasamos por la Torre del Clavero, torre gótica muy bien conservada, no se sabe quién la mando construir, pero si se sabe que fue alguien de la Orden de Alcántara. Fue defensiva y custodia de las llaves de la orden (de ahí su nombre) también fue cárcel hoy día es archivo.
A cuatro pasos de aquí la bestia, sintió una poderosa llamada, era la llamada de la Cueva de Salamanca.
Donde según la tradición popular, impartía clase el Diablo. Dicha cueva se corresponde con lo que fue la cripta de la ahora inexistente iglesia de San Cebrián. Pero no pudimos entrar a verla porque como consecuencia de las lluvias estaba cerrada.
Miguel de Cervantes dio un tratamiento burlesco a la leyenda en su entremés La cueva de Salamanca (1615). También es mencionada en un poema de Walter Scott, The Ride to Melrose.
Subiendo de nuevo hacía el entorno de la plaza para tomar un cafetito rico, dudamos por cual decidirnos, (también es habitual que con el café te den una pasta típica, perrunillas, morito, o nevadito mantecado.
Para relajar un rato o una sobremesa, hacerte un café torero y tomarte un “digestivo” o un mojito, cualquiera de estos sitios es perfecto, El Qum Laude, Berisa y estos otros.
Por la noche se puedes empezar con unas cervezas artesanas en la Abadía del Monje y luego cenar “ligero” sin ser los típicos de la globalización sino locales en La Hamburguesa Charra, La cocina de Toño o comidas típica peruana Tika Mariya, italiana o mexicana.
Y por la noche hasta la madrugada, bailar y reír en Camelot, La chica de ayer, Niebla, Music Factory … pero de aquí ya no pongo fotos que lo que pasa en Salamanca en Salamanca se queda.
Hasta aquí lo que dio de sí el viernes, el fin de semana haré otra ronda con otros itinerarios y restaurantes.
Que os haya gustado.













