“Jewel Wars”: La Fiebre por los Rubíes

En mi pueblo un vecino alardeaba mucho de su reloj, porque tenía “diecisiete rubís de oro”. Era el siglo pasao…

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Repito, gracias a ti por tu trabajo tan enriquecedor. Ya se que últimamente, en la gente, la tónica general es la de no leer, y por eso agradezco tu esfuerzo.

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Hemos de agradecerte nosotros a ti el tiempo invertido y el compartirlo con el foro.

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Me encanta muchas gracias!!!

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Buenas tardes, te respondo ahora, porque he preferido leer todo, antes de contestarte…(incluso los enlaces)
He preferido leerlo todo y hacerlo, como es debido, con tiempo y sin distracciones, paladeando, cada relato y observando cada foto.
¡¡¡ QUE DELICIA !!!
Desde luego, es una maravilla poder compartir este foro, con compañeros, que además de sus conocimientos, tienen y quieren disponer de su tiempo, para compartir lo conocido, con todos nosotros :raised_hands: :raised_hands: :raised_hands:
Muchísimas gracias a todos ellos y al foro, por ofrecer la posibilidad de poderlo exponer.
Un saludo.

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Que interesante trabajo has publicado. Lo desconocida completamente, y no siquiera conocía esos modelos con esa barbaridad de rubis. Y el aporte de Miguel, también fenomenal.
Muchas gracias…

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Leído todo él texto de arriba abajo …

Espectacular y me ha resultado muy interesante.

Muchas gracias por este texto tan bueno.

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Bueno, refloto este hilo unos mesecillos :innocent:, porque se me había pasado por completo, y porque no puedo ni quiero dejar de agradecer a Sergi el ingente trabajo, y el acierto que tiene en elaborar estos temas.

Concretamente, este de la guerra de los rubíes, lo desconocía casi completamente. Y me ha parecido apasionante leer esta escalada por las joyas sintéticas, hasta que los organismos de control (por suerte), les pusieron freno.

Reitero mis más efusivas gracias. Es todo un lujo, poder leer tus hilos.

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Muchas gracias @boga por tus amables palabras. Como he dicho en otras ocasiones, yo soy el primero que disfruta elaborando este tipo de hilos, y me alegra comprobar que consigo hacer partícipe de ese disfrute a quien los lee.

Este en concreto fue un tema entretenido de investigar, y saber que ha despertado interés en alguien que no lo conocía lo hace aún más especial. Gracias por reflotar el hilo y por tomarte el tiempo de compartir tu impresión.

Al final, sin vosotros —los que os pasáis por el hilo a comentar, a enriquecerlo con vuestras aportaciones, o simplemente a dejar un “me gusta” si os resultó amena la lectura— estos hilos no tendrían sentido. Así da gusto seguir escribiendo. ¡Muchas gracias a todos!

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Parecía que con los Waltham y Orient de 100 rubíes habíamos tocado techo, pero no: resulta que hubo una marca que llegó, supuestamente, hasta los 110 rubíes.

Se trata de la Clinton Watch Company, fundada en 1922 en Chicago por Hyman Wein, un inmigrante ruso. Al igual que muchas otras marcas estadounidenses de la época, Clinton no fabricaba íntegramente sus relojes, sino que importaba movimientos suizos y los ensamblaba para el mercado estadounidense. Más adelante, en la década de 1960, su hijo Irving Wein trasladó las operaciones de la empresa a Neuchâtel, Suiza. Como ocurrió con muchos pequeños fabricantes suizos durante los años 70, la compañía no pudo resistir la crisis del cuarzo, cerró sus puertas y más tarde se reubicó en las Islas Vírgenes estadounidenses.

A veces pueden encontrarse relojes de la marca con la inscripción “France” en el dial, suelen ser relojes económicos de tipo deportivo o skindiver de los años 60-70. También existen algunos cronógrafos de mayor calidad, como el Skydiver, basado en el Nivada Chronomaster y equipado con un Valjoux 92.

Durante el período dominado por las “guerras de los rubíes”, Clinton también se dejó arrastrar por la moda, y sus modelos comenzaron a mostrar cifras cada vez más elevadas hasta alcanzar los ya mencionados 110 rubíes.

Anuncio publicado en 1956,

Anuncio publicado en 1958,

Anuncios publicados en 1959,

Anuncios publicados en 1960,

Por esa época, Irving Wein fue también propietario de la marca Hampden, y puede encontrarse algún ejemplar con las mismas características, equipado con un calibre marcado como Clinton.

Basta con echar un vistazo a ese calibre para descubrir el gran engaño que se ocultaba tras el marketing de la época. Se trata de un modesto pero confiable AS de 17 rubíes. A diferencia de lo que hacían Waltham y Orient —que, al menos, añadían joyas de adorno para justificar la cifra—, en el Clinton no hay rastro, a simple vista, de esas joyas extra que justifiquen los supuestos 110 rubíes.

Vemos que lo mismo pasaba con otros calibres, como el de 79 o el de 49 rubíes .

Más visibles son los extras en el de 59.

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Qué curioso :thinking:

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Está claro que los piratas del bar Caribe siempre han existido :man_facepalming: :sweat_smile:

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Se me había pasado este hilo.

Menuda maravilla…

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Curiosamente Hampden sigue en activo, todavía en manos de la familia Wein.

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Y al parecer tenemos un nuevo concursante que sube la apuesta a… ¡120! :face_with_peeking_eye:

Auréole fue una firma relojera suiza fundada en 1868 en La Chaux-de-Fonds por Philidor Wolf, originario de Alsacia.

Aunque tradicionalmente se considera que creó la empresa en solitario, en sus inicios estuvo asociado con Léopold Goetschel en la sociedad Goetschel & Wolf hasta su disolución en 1890. Tras varias reorganizaciones empresariales, Wolf continuó la actividad bajo distintas denominaciones hasta consolidar la marca Auréole, registrada a comienzos del siglo XX y formalizada en 1904 como Fabrique Auréole.

Bajo la dirección de Jules Wolf, hijo del fundador, la compañía creció y desarrolló sus propios movimientos, incluyendo calibres pequeños y componentes intercambiables, además de herramientas de precisión. En 1918 se reorganizó como sociedad anónima (Fabriques Auréole et Vertex SA), ampliando su capacidad productiva y su estructura empresarial.

Durante las décadas siguientes, el grupo se diversificó en varias entidades relacionadas —como Vertex y Slam Watch—, manteniendo Auréole como una de sus marcas principales. Como curiosidad, también intentaron registrar la marca Benrus, pero la solicitud fue denegada al existir ya la firma norteamericana homónima.

Conviene señalar que esta Vertex es la misma que figura entre los célebres Dirty Dozen y que, posteriormente, seguiría una trayectoria independiente en manos inglesas hasta su desaparición y posterior renacimiento.

La producción abarcaba relojes de pulsera y de bolsillo, con especial presencia de modelos femeninos y una amplia variedad de diseños. Con el tiempo, la empresa fue reduciendo su implicación en la fabricación de movimientos propios, orientándose progresivamente hacia el ensamblaje y la comercialización.

En la década de 1930 presentó modelos que incorporaban innovaciones de la época, como la indicación de fecha o cajas de acero resistentes al agua.

Tras la Segunda Guerra Mundial, bajo la dirección de Marcel Choffat (desde 1948), Auréole experimentó un importante crecimiento: aumentó notablemente su producción anual —de decenas de miles a cientos de miles de unidades— y mejoró la calidad de sus productos. Hacia 1950 introdujo relojes automáticos y modelos con estanqueidad mejorada, especializándose en la producción de relojes de gama media a precios accesibles.

En 1958 se convierte en proveedor oficial de Hong Kong Airways y en los años 60 sus principales mercados incluyen las Américas, Japón y también países europeos como España y Grecia.

A finales de los años 60 y principios de los 70, la firma lanzó gran variedad de modelos, incluidos cronógrafos, relojes de buceo e incluso colecciones de carácter conmemorativo (como la del centenario en 1968), así como otras más desenfadadas dirigidas a un público joven y adentrándose de lleno en el entonces naciente mercado de los relojes tipo “fashion”. Una parte significativa de su producción —alrededor del 80%— se comercializaba bajo marcas de distribuidores.

En esa misma década, la industria relojera suiza comenzó a enfrentarse a una creciente competencia internacional tras el fin de ciertas protecciones regulatorias, lo que impulsó procesos de concentración empresarial. Auréole participó indirectamente en este contexto: el holding Chronos (creado en 1966) agrupó varias marcas y dio lugar a Synchron SA, que acabaría absorbiendo Auréole en 1973, formando así su particular ABCD —Auréole, Borel, Cyma, Doxa—.

Sin embargo, la crisis del cuarzo de los años 70 y la falta de recursos para competir afectaron gravemente a la empresa. Tras su integración en Synchron, se produjeron despidos masivos en 1975 y el cese progresivo de la actividad. Finalmente, la producción se detuvo y los activos de Auréole se integraron en otras marcas del grupo, lo que supuso su desaparición definitiva pocos años después.

Pero regresando a 1956, a principios de ese año Auréole abrió una sucursal en la popular Quinta Avenida de Nueva York con el objetivo de gestionar directamente la distribución de sus productos en Estados Unidos. Quizá por esta razón, la marca también se vio arrastrada por los excesos de la llamada “guerra de las joyas”,

llegando al extremo de presentar modelos en cuya esfera se indicaban, de forma orgullosa, 120 joyas.

Al igual que ocurría con otras marcas ya mencionadas, en realidad se empleaban calibres convencionales; en el caso de los “120”, generalmente Felsa 4002 o Felsa 4007 —que también encontramos como base, por ejemplo, en los Titus 77 o Benex 88—, a los que se había incrementado el número de rubíes de forma totalmente innecesaria.

No obstante, como también sucedía con los Clinton 110, el derroche no alcanzaba los extremos de pirotecnia visual que podemos encontrar en los Orient Grand Prix 100 o los Waltham 100, y el añadido de joyas resultaba mucho menos evidente.

Lo cierto es que, al observar las imágenes, uno no puede evitar preguntarse dónde se ocultan realmente esos 120 rubíes. :thinking:

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El reflote de este hilo, el cual desconocía, me ha hecho entrar como loco a contribuir con la presentación de mi reloj, partícipe también en la “guerra de los rubíes”, y creyendo yo que iba a quedar entre el bando de los vencedores. Pero despues de ver la artillería pesada de esos 120 rubíes, me he quedado totalmente planchado. Nada, el mío perdería la guerra con sus humildes 30, bien es verdad que visibles rubíes, que algo consuela, pero queda muy lejos del poderoso armamento que aquí ha desfilado. Rebajaremos entonces la presentación y lo dejaremos en composición:

Es un Cauny Prima 30 rubíes con caja de oro de 18 k, movimiento ETA 2452, y claramente en estado NOS, que es lo que a mí verdaderamente me atrae de este soldadito.

Saludos.

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Precioso Cauny, muchas gracias por mostrarlo. No te cortes, bien merece esa presentación. :wink:

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BRUTAL post, marca de la casa.

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Ya echaba yo de menos tus didácticos e interesantísimos posts, Sergi. ¡Bravo!

https://media.tenor.com/\_hytZIatgMQAAAAM/bravo-felicitations.gif

Ahora que… con lo de las 120 joyas… podríamos hacer un concurso a ver quién las encuentra :thinking:

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Impresionante documento que gracias al reflote he accedido a el. Esto si es una JOYA…

Por desgracia el ser humano siempre ha sido fácilmente impresionable y magnificar las bondades de algo con más cantidad, más tamaño, más luces… siempre funcionará comercialmente.

Gracias por contar estas cosas.

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