Nivada, otra que renace. El reloj que fué a la Antártida

Problemas… dos. O tres.

El primero, el tamaño original de 35mm. Si. De 35mm. Si, antes de que algún amante del vintage me diga que antes los relojes masculinos eran así, o de que alguno de la religión de los relojes pequeños me salte al cuello, es que yo me lo vería así…

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Segundo. El calibre Landeron 21. Swiss Made. O eso dicen…

No sé si será éste que aparece en su página

…pero da la sensación de chino que con algún aditamento suizo pasa la cachondeante norma del Swiss Made.

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PARA LO QUE HA QUEDADO EL OTRORA GLORIOSO NOMBRE DE LANDERON.

Y tercero, y relacionado con el calibre… puede ser peor aún. Antes dije que el exterior recrea fielmente el reloj original, hasta en el tamaño. Pero no en el interior. El movimiento es de carga manual. El original, como se lee en el anuncio del intrépido explorador polar fumándose el truja (hoy no se podría hacer una publicidad así), era automático. “It was never wound”. “Self-winding”.

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850 euros que me ahorro.

Es un reloj que me gustaba mucho, por su pequeña historia y por diseño. Hubiera pagado más por un p.e. Sellita SW200, y unos 40mm.

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