El diseño de la caja me parece precioso. Igualmente, esos numerales Bréguet. Las agujas son perfectas. Y podían haber hecho un Tuxedo y hubiera quedado elegantísimo…
Problema.
La tipografía de Tuseno (otro nombrecito que en español quizá no pegue mucho…) estilo “Good Vibes Only” hippie sesentera creo que no pega con los clásicos numerales Bréguet. Y vale, puedes decir que tu modelo es “superdupervintage”, al pero ponerlo en la esfera te cargas precisamente ese aire supervintage para dejarlo como un pastiche.
Recordaba vagamente ese Hamilton; bien traída la referencia. Veremos que trasera han diseñado para el Ichnos, la que diseñaron para el modelo Costiero me pareció muy evocadora…
Totalmente de acuerdo con tus comentarios. En el mundo del diseño, especialmente cuando se trata de objetos con identidad como los relojes, la coherencia estética no es un detalle menor: es el alma misma de la creación. No basta con juntar elementos bonitos; el diseño debe tener una intención clara, un lenguaje propio. Por eso desentona cuando un reloj de líneas elegantes se disfraza con una estética coctelera que no le pertenece. Esa mezcla forzada no evoca sofisticación ni modernidad: más bien deja un sabor a confusión estética. Hay diseños que piden dinamismo y frescura, como los deportivos de la colección Shaker de los italianos Out Of Order, y hay otros que exigen sobriedad, historia y cierta “quietud”.
Pero en mi opinión, lo más preocupante no es solo el error de combinación, sino una tendencia más profunda: el fetichismo del neovintage. Algunos diseñadores, en su intento por “revivir” lo clásico, no hacen más que desdibujar su esencia. Recuperan las formas, pero no el espíritu. El resultado es una versión desnutrida de la elegancia, a veces rayando en lo caricaturesco. Como si vestir de época bastara para entender la época. Como si el pasado pudiera reciclarse sin reverencia ni comprensión.
El buen diseño no consiste en imitar lo que fue, sino en dialogar con ello. Reinterpretar con respeto, no banalizar. Porque cuando el diseño se convierte en un juego estético sin alma, pierde su poder de comunicar, de emocionar, de durar. Y la elegancia, esa que no necesita estridencias para brillar, se desvanece entre los pliegues de una nostalgia mal entendida.
A mi lo que me pasas con estas esferas, en relojes de gran calidad, es que me recuerdan a los relojes baratos de los museos.
Cuyas esferas son cuadros o pinturas famosos.
Es que claro, no es lo mismo un fondo marino evocador en un diver, que en mi opinión lo ensalza, que una frikada en un reloj de vestir, que al mirarlo te provoca un esguince ocular …
Cuando el estimado @Pirlo presenta algo, tener por seguro que es un reloj muy a tener en cuenta.
Yo al ver su avatar ya tiemblo,como cuando presentó el Kranz.
Gracias compi por tus aportes.