Este post pretende ser un pequeño y merecido homenaje a esos relojes que nos acompañan en nuestras tareas más ingratas.
Estos relojes no alimentan nuestro ego, no nos hacen quedarnos maravillados al verlos, no atraen miradas ajenas, no eran nuestro sueño ni solemos darles gran importancia dentro de nuestra colección. Sin embargo, cumplen con una función vital: Dar la hora.
Mi “Batallero” es este señor, comprado en una cadena especializada en equipamiento deportivo, su precio es de aproximadamente 15/20€, no lo recuerdo bien. No es especialmente bonito, pero me ha acompañado por largas odiseas. Dice tolerar 5ATM, pero él no ha tenido problema en sumergirse por horas en el océano o la piscina. Tampoco se queja en el gimnasio, ni el trabajo. Ahí está, lleno de pintura, resina, barniz, y harto de tragar polvo de ladrillo, cemento, escayola y demás. Y ahí sigue, dando la hora. ¡Incluso puede cronometrar si se lo pides!
Tengo curiosidad por ver vuestros “Batallitas”. ¡Enseñadlos!
El mío es el Casio GW-m5610. Aunque me he dado cuenta que cuando más uso tiene es en los meses de verano. Supongo que mis batallas se libran en piscina y playas
Es que entonces era feliz y no pensaba en si se arañaba o que, tenia pocos relojes y los usaba todos con naturalidad, pero sobre todos este, sin cuidados especiales. Este Breit tiene 10ATM y es bastante duro, hoy dia si lo tengo muy cuidado en la caja, lo saco muy de vez en cuando.