Joder, Giro… servidor, como nadador tres veces por semana en piscina cubierta, estaría más que por la labor de hacerme con un ejemplar de lo que vosotros hicierais/hicisteis (o, en su defecto, de lo que otros os piratearan miserablemente, para qué te voy a decir lo contrario). Pero me da que con la situación actual está la cosa como para comprar nada a una Rusia -justificadamente, a mi entender- apestada y embargada internacionalmente. Escaparate de pasteles para un diabético. ¿O no? ¿Tiene Irina Mayer resortes para bombear material a Occidente? Me pregunto, mirando a los gresites blancos que anuncian el final de la calle natatoria…
El reloj es precioso. La versión original me encantaba y esta, al ser una copia, pues también.
Si no fuera por la situación actual, no me lo pensaría mucho para comprarlo, para que os voy a engañar.