Buenos días.
A petición de mi buen amigo @Johan , y como penitencia por haberle “levantado” la última unidad dorada con piel de la magnífica oferta de Hour Passion, voy a tratar de hacer una presentación que esté minimamente a la altura de un pequeño gran reloj.
Empezamos con algo de musica evocadora de un pasado que, aunque se marchó para no volver, nos deja retazos que nos envuelven como esta preciosa canción de Joan Baez.
Certina, una de las grandes y a la vez, de las desconocidas fuera del círculo de verdaderos aficionados al reloj. Fundada en 1.888, tal y como reza en su esfera, en la localidad Suiza de Grenchen, perteneciente al Cantón de Soleura. Allí, los hermanos Kurth (Adolf y Alfred) empezaron a hacer relojes bajo la marca Kurth Frères. En 1939, registraron su actual marca, Certina, palabra derivada del latín “certus”, cierto.
Certina quizá nunca ha tenido la fama que otras de las grandes marcas suizas “alcanzables”, como Longines, pero siempre ha estado ahi, con su marchamo de calidad, elegancia e innovación.
Bueno, como aperitivo puede valer, vamos a sacar al escenario a este recién llegado, el Certina Heritage Powermatic 80 en su versión en PVD oro rosa (o bronce, según se mire) y correa de piel (C038.407.36.087.00).
Presentación sobria pero bien cuidada. Cartón y espuma, nada estridente, y un práctico estuche de viaje que hace las veces de almohadilla.
El acabado PVD se ve bien hecho, con un color dorado cobrizo muy elegante. La correa, algo rígida, pero como @fus ya me advirtió, se va amoldando a la muñeca sin gran esfuerzo.
Es un reloj cómodo, ni grande ni pequeño, 40mm sin corona hacen que sea un tamaño actual pero sin estridencias.
La corona, me encanta: firmada, y con un tamaño y proporción ideal para manejarla con estos dedazos que tengo, y a la vez, mantener el espíritu “Vintage”.
Aqui, junto a su “abuelo”, un bonito Certina de mi colección, con la particularidad del triangulo invertido en la esfera. Diferentes, pero con el mismo ADN.
Nos aproximados cada vez más, que en los detalles es donde está la diferencia. Tenemos una preciosa esfera en tono tabaco (pero del bueno, ¿eh? que a mi pipa no le echo cualquier yerbajo
), con un sutil acabado en rayos de sol que cuesta atrapar en una fotografía. Poca literatura, un fechador que ni sobra ni falta, y unos índices aplicados preciosos, que integran en su exterior el punto de lumen (que, por cierto, es suficiente para ver la hora toda la noche).
La trasera, a la altura, mostrando su calibre (ojalá fuese un KF, pero es un Powermatic 80 acabado C07.611, con escape metálico, que tanta polémica ha levantado, pero que a la vez ha demostrado un comportamiento estupendo en cuanto a reserva de marcha, fiabilidad y estabilidad de funcionamiento.
En definitiva, es un reloj que merece la pena tener, y más al precio que ha salido. Elegante, pero que no se despeina yendo de “sport”, y que además, aporta características como los 100M de resistencia al agua, el zafiro, las 80 horas de reserva de marcha, o el lumen, discreto pero efectivo.
Lo siento si en vez de quitarte la idea, Reynaldo, he aumentado las ganas de hacerte de uno
.
Para acabar, una foto de familia con la caja de mis “abuelos” de pulsera.
Por cierto, quede constancia que para elaborar esta pequeña presentación no se ha hecho uso consciente alguno de la ¿inteligencia? artificial.

































