Estimado Pedro, muchas gracias por la revisión de una pieza “surgida del pasado” y traída al presente.
Tiene un sabor clásico para los que crecimos en “esa era” de amenazas atómicas, carrera espacial y nuclear, desastres nucleares que se denominó Guerra Fría. Para mi gusto fue un periodo muy interesante en la historia, en la que por lo menos existía una mínima, repito mínima, caballerosidad en el Arte de la Guerra, hoy apenas queda de eso. Qué fue de aquel insustituible teléfono rojo.
El reloj que nos traes es precioso, lindo y característico de dicho período, sobro, sincero, claro, con las leves y tímidas florituras que permitían tanto las obsoletas máquinas requisadas a la Alemania nazi por los rusos, como por la precariedad de las aleaciones y materiales.
Me encanta en ese sentido apreciar el diseño de esa época pero con los materiales modernos, se crean unos relojes FANTÁSTICOS para mi gusto, porque dicho diseño, pienso yo, sencillamente … no volverá. Ahí inserto mi apreciado Slava Sadko y mi Raketa Anphibia, ambos también vestigios del pasado traídos al presente.
El reloj sin decir nada… lo dice todo, sin hablar … habla, sin expresar … expresa. Expresa sobriedad, contundencia, precisión, robustez e intento de desarrollo y creación en la difícil e injusta era de la competición del cuarzo que se generó en dichos años. Se nota una caja y agujas antiguas pero con un “corazón” nuevo.
Actualmente se redefine todo, como bien sabemos. O bien se vuelve al pasado, como si se ubieran agotado las ideas. O bien se crea sin mucho “orden ni concierto”.
La verdad es que a mí ya “me da más igual” que se hayan aotado dichas ideas, porque en dicho período encuentro suficiente material, ya sea antiguo o reeditado y actualizado como para mantener y continuar mi colección y afición, como es el caso.
El reloj es una monada, es un fiel reflejo de la realidad del momento, austero, sencillo, pero a la vez complejo e intentando ser toda una declaración de intenciones de la marca en la época frente a la presión de Japón.
Que moderno resulta hoy lo antiguo, qué curioso.
El reloj me encanta, es una pasada, está bien compensado, útil, amable y agradable y sencillo, sobrio como digo pero con un tímido toque “de modernidad” y aperturismo. El espionaje industrial en la época era feroz y tremendo, eso sería objeto de estudio y sería muy interesante.
Supongo que debe, y digo sólo supongo, por poner un “pero” o tema a observar, y debes estar atento al consumo, dado que dichos mecanismo electromecánicos suelen ser “chupones” de batería, la cual si te dura un año, ya va en coche. Espero que sea mucho más y ya nos irás contando por favor.
Igualmente muchas gracias por la cita de mi hilo, me alegro, como me vais constatando, que a más de uno os ha servido de inspiración y así todos aprendemos, sin ir más lejos @Cremita pilló otro Ruhla que al final me lo cambió por el mío y así ambos hemos disfrutado de dos piezas que sin ir más lejos no hubieramos podido.
Si me permites estimado Pedro, me apetecería citar otro hilo al cual le tengo especial aprecio, y no tanto por su complejidad de elaboración o su extensión, sino por el diseño de la pieza, que en este caso se trata de la famosa Navaja Mikov. Porque igualmente la inscribo en dicho período como así expreso en su mismo título. Formarían un dueto precioso, te animo a colgar fotos de ambos, que creo que tú también la pillaste.
Dicho lo cual no os robo más tiempo. El hilo muy agradable de leer y entretenido y ha sido un placer leerlo e igualmente servirme de inspiración de tanto detalle curioso.
El reloj, con tu permiso, lo bicheo, y aunque “no es mi cup of coffee” me parece tan bonito que no me importaría pillarlo.
Un abrazo!
Saludos