Thorn “Cioccolatone”, ¿chocolate cantonés?

Tras los estragos de la Segunda Guerra Mundial, el mundo ansiaba un nuevo comienzo y el campo del diseño no fue una excepción. La posguerra trajo consigo un rechazo a los excesos del pasado y una inclinación por la funcionalidad, la simplicidad y el optimismo. Arquitectos, diseñadores y artistas buscaron capturar ese anhelo de renovación a través de líneas depuradas, formas geométricas y materiales innovadores. Movimientos como el modernismo y el diseño escandinavo abrazaron la luz, la apertura y la eficiencia, reflejando una sociedad decidida a mirar hacia adelante con esperanza.

Este deseo de un diseño fresco y moderno no solo se reflejaba en la estética, sino también en la filosofía que sustentaba la creación de objetos y espacios. Se priorizó la accesibilidad, la producción en masa y la armonía entre la tecnología y la vida cotidiana. Materiales como el plástico, el acero y el vidrio cobraron protagonismo, dando forma a muebles, edificios y productos que definieron una nueva era. Cada silla, cada vivienda de líneas depuradas transmitía un mensaje claro: el futuro debía ser más brillante, más simple y más humano.

El mundo de la relojería no fue ajeno a esta transformación. Tras la guerra, las marcas abandonaron los diseños ornamentados en favor de esferas limpias, índices minimalistas y cajas estilizadas que reflejaban la modernidad y la eficiencia de la época. La funcionalidad se convirtió en el eje del diseño, con relojes que no solo marcaban el tiempo, sino que también incorporaban innovaciones técnicas para una sociedad en constante movimiento. Marcas como Omega, Rolex y Jaeger-LeCoultre adoptaron esta filosofía, creando piezas que combinaban elegancia e innovación en perfecta sintonía con el espíritu del momento.

  • El “Cioccolatone” suizo

Cartier había sido pionero en la creación de relojes de pulsera cuadrados desde el lanzamiento del Santos en 1904 y continuó explorando estas formas en las décadas de 1910 y 1920 con modelos como el Tank (1917) o el Ceinture (1927), además de otros diseños característicos como el Tonneau (1906) y el Tortue (1912).

En esos años surgieron también los relojes rectangulares y modelos curvados, como los tipo “banana”, diseñados para ajustarse al contorno de la muñeca (y que pudimos ver brevemente aquí).

Sin embargo, a mediados del siglo XX emergió una nueva filosofía de diseño que adoptó una geometría elegante y una estética modernista. Fue en 1951 cuando la histórica casa ginebrina Vacheron Constantin presentó un modelo con líneas que los franceses describen poéticamente como “carré galbé” (cuadrado curvo). Se trataba de un reloj de formas biomórficas con una caja de 35 mm x 43 mm, bordes redondeados y asas escalonadas que rompían con las tradicionales cajas redondas y se alejaban de los diseños rectangulares convencionales. La referencia 4821 montaba el calibre 453 con pequeño segundero, mientras que la 4822 incorporaba el calibre 454 con segundero central.

Su impacto fue inmediato: considerados grandes para la época, su tamaño otorgaba una gran presencia en la muñeca, mientras que sus curvas fluidas y asas facetadas reflejaban la pureza de líneas del diseño industrial de mediados de siglo.

Si bien el propósito inicial de este diseño era fundamentalmente estético, también ofrecía a los relojeros una plataforma distintiva para exhibir complicaciones, fusionando estilo y funcionalidad. Así pues, en 1952, Vacheron Constantin lanzaría la referencia 4764, un modelo con triple calendario y fase lunar que combinaba alta relojería y acabados exquisitos en una caja poco convencional.

Este reloj, en particular, fue el primero en ser apodado “Cioccolatone” por los coleccionistas italianos, quienes asociaron la forma de su caja con los bordes redondeados de una onza de chocolate o un tipo de bombón.

Otras marcas siguieron el camino trazado por Vacheron Constantin, desarrollando sus propias interpretaciones del concepto. Con el tiempo, el término “Cioccolatone” dejó de referirse a un modelo específico y pasó a definir un estilo: cajas grandes, cuadradas y de formas orgánicas, con esquinas suaves y abultadas (y en no pocos casos aplicados a modelos incluso anteriores al Vacheron). Inicialmente, las cajas de estos relojes se fabricaban en metales preciosos. Los modelos de Vacheron Constantin de la década de 1950 eran mayoritariamente de oro amarillo de 18 quilates, con algunas versiones en oro rosa y un número muy reducido en oro blanco. Por su parte, Omega experimentó con este estilo en cajas tanto de acero como de oro, aunque las versiones en metales preciosos eran significativamente más raras. Con el paso de los años, la silueta del “Cioccolatone” evolucionó, dando lugar a ligeras variaciones en tamaño, asas y esferas para mantenerse al día con las tendencias.

Esta evolución culminaría en los años 60 y 70 con el resurgimiento de las cajas tipo cojín, los diseños cuadrados y las esferas “tipo TV”, consolidando así un legado estético que aún hoy resuena en la alta relojería.

Vacheron revisitaría su icónico “Cioccolatone” en la década de los 90, para luego lanzar en 2011 el Vacheron Constantin Toledo 1952.

En 2013, el diseño volvería a cobrar protagonismo dentro de la colección Historiques, esta vez bajo el nombre de Vacheron Constantin Toledo 1951.

Sin embargo, ahora nos interesa retroceder de nuevo a la década de 1950 y centrarnos en la interpretación que realizó Universal Genève.

  • Universal Genève Cioccolatone

La relojería vintage está repleta de modelos legendarios, y Universal Genève es una de esas marcas que ha dejado una huella imborrable en la historia gracias a sus diseños innovadores y movimientos de alta precisión. Recientemente adquirida por Breitling, se encuentra todavía en respiración asistida pero esperemos que sean capaces de sacarla de la UCI.

Fundada en 1894 en Le Locle, Suiza, Universal Genève se estableció rápidamente como una de las casas relojeras suizas más respetadas, ganando notoriedad por su innovación en movimientos automáticos (obligado es referirse a sus calibres Microtor) y cronógrafos de precisión. Modelos como el Compax, el Tri-Compax y el Polerouter consolidaron su prestigio, mientras que sus colaboraciones con diseñadores y relojeros de renombre - incluyendo al legendario Gérald Genta - demostraron su compromiso con la excelencia estética y técnica. Universal Genève no solo creó relojes funcionales, sino verdaderas piezas de arte que hoy siguen cautivando a los amantes de la relojería.

Si bien su modelo más icónico quizás sea el propio Polerouter, diseñado por un joven Genta que años más tarde crearía otros diseños icónicos como el Audemars Piguet Royal Oak y el Patek Philippe Nautilus, existe otra pieza menos conocida pero igualmente fascinante: el Universal Genève Cioccolatone. Con su distintiva caja cuadrada de bordes redondeados y una producción limitada, el Cioccolatone se ha convertido en una rareza codiciada por coleccionistas y entusiastas de la alta relojería. Su diseño, que evoca la estética modernista de mediados de siglo XX, reflejaba la audacia de una marca que supo equilibrar la elegancia con la funcionalidad. En cuanto al apelativo, como ya hemos visto, se lo debemos a los italianos.

El Cioccolatone fue fabricado entre 1955 y 1962 y destaca por su diseño atípico, aunque no ajeno a sus tiempos. Se fabricaron apenas siete referencias y se estima que menos de 1,000 unidades fueron producidas, lo que lo convierte en uno de los modelos más exclusivos de Universal Genève.

Su diseño comparte inconfundibles similitudes con el Polerouter (lanzado un año antes), pero se desconoce si Genta participó en su creación o simplemente trabajaba en una mesa de dibujo cercana.

En un primer momento, el modelo habría montado un calibre automático tipo bumper, concretamente el 138SS, pero estaríamos hablando de un número escaso de unidades.

A partir de la introducción, en 1955, del nuevo calibre automático con microrrotor, Microtor UG 215, ya se habría dotado a las nuevas unidades de esta innovación.

Las cajas, fabricadas por Jung & Fils, tenían unas dimensiones centrales de 30mm x 30mm (al parecer también existirían cajas de 26mm x 26mm para damas) de las que salían unas asas con inclinación hacía abajo.

La mayoría se fabricarían en oro amarillo, aunque algunas también en oro rosa y oro blanco. Los acabados variaban, desde el pulido a espejo hasta el esmerilado, pasando por acabados tipo guilloché o Clous de Paris. Igualmente, existen dos estilos de bisel fácilmente diferenciables. Uno es ancho y estriado, con superficies lisas en cada hora completa. El otro es estrecho y liso, con marcadores de hora estriados.

En la esfera nos encontramos el logotipo a las 12 en punto, con el texto “Universal” y “Genève” en dos líneas debajo. A las 6 en punto, las piezas están firmadas como “Automatic” (para los que montan Bumper) o “Automatic Microtor” (para movimientos con microrrotor). Las agujas siempre tienen forma Dauphine y las esferas son mayoritariamente monocromáticas con respecto a la caja o negras, aunque también hay algún ejemplo de esfera en blanco.

Aquí una tabla de referencia que resume los datos y las diferentes variaciones:

Nota: La mayor parte de la información relativa a estos Universal Genève se ha obtenido del artículo de Marcus Siems para Goldammer (también en formato vídeo):

A Square Polerouter?! - The Universal Geneve Cioccolatone – GOLDAMMER

https://youtu.be/FgyRO342kiU?si=-6S4_dG5AbrsSAFe

Pese a las similitudes visuales que se pueden apreciar, no parece que existiera una relación directa con su hermano mayor Polerouter. Mientras que este fue creado un año antes para conmemorar los vuelos polares de SAS (Scandanavian Airlines Systems) desde Nueva York/Los Ángeles directamente a Europa, el Cioccolatone parecía tener un enfoque más elegante y exclusivo, pensado para una clientela sofisticada. Además, en ningún caso incluía la leyenda “Polerouter” en la esfera.

Por otro lado, la exclusividad del Cioccolatone lo ha convertido en una pieza altamente deseada en subastas y mercados de relojería vintage. Dependiendo de la variante y el estado del reloj, un Cioccolatone en buen estado puede venderse por un precio entre $5,000 y $15,000 USD; si tiene un movimiento Microtor original y bien conservado, su precio puede superar los $20,000 USD. Obviamente, los modelos raros con esferas especiales serían aún más valiosos. Mientras tanto, los Polerouter, aunque más accesibles, también han visto un aumento en su valor en los últimos años.

Y así, finalmente llegamos a la razón que dio origen a este hilo. Pero antes, para quienes hayan soportado estoicamente cada párrafo de esta travesía (o tortura, según se vea), aquí va mi pliego de descargo: cualquier queja o reclamación deberá dirigirse directamente a @Tortuga_Shelly y @bcdf, artífices, cómplices y entusiastas instigadores de este “delito”. :sweat_smile:

Prosigamos.

  • Thorn T016, el “Cioccolatone” cantonés

Thorn, la marca china de Longgang (en Shenzhen, Guangdong), anunció recientemente el lanzamiento de su nuevo modelo Thorn T016, una pieza que no puede negar su fuente de inspiración.

Los datos, según fabricante:

Nos encontramos, pues, ante un reloj que adopta el diseño de Universal Genève y lo plasma en una caja de acero 316L de 34 mm, con un elegante acabado pulido a espejo. Un grosor de 9mm (10.9mm incluyendo el cristal de zafiro abombado, con AR azulado), y un ancho de asas de 18mm. Quizás no sean unas dimensiones exactamente iguales al modelo de UG pero como vimos están bastante acorde con otros modelos tipo de la época.

Aunque cuenta con una corona roscada, la trasera, fijada con cuatro tornillos, es probablemente la responsable de una estanqueidad de tan solo 50 metros, algo que, por otro lado, resulta más que suficiente para este tipo de reloj.

El bisel opta por una de las opciones que presentaban los Cioccolatone, quizás la más conocida por su asociación con el diseño Polerouter, ancho y estriado, con superficies lisas en cada hora completa

La esfera, en un tono gris oscuro que parece tener un acabado cepillado (gracias a @Pedro843cc podemos confirmar que se trata más bien de un oportuno tono achocolatado), debería ofrecer una excelente visibilidad de las manecillas tipo Dauphine (“interruptus”), también pulidas, y del segundero azulado (según su web, mediante calor y no pintura). A mi parecer, es una combinación acertada, aunque las manecillas podrían haber sido más refinadas, con una terminación más afilada a lo punta de estilete, en lugar de tener un extremo más bien plano y romo, como si se temiera que pinchara las horas. Un poco más de anchura en la base creo que también habría mejorado su estética.

A las doce en punto nos encontramos un escudo con una “T” y debajo “Thorn Watch Co.” en una grafía que quizás sea demasiado vintage para este modelo aunque no queda mal del todo. A las 6, dos líneas en mayúsculas y, con caracteres más modernos, el extraño “Exploration Road” que Thorn lleva usando desde que empezó con los homenajes al Rolex Explorer vintage y al Tudor Ranger y que también está apareciendo en modelos de divers. Personalmente, no le veo sentido y sin venir a cuento me hace pensar en Serangoon Road, una de las primeras carreteras construidas en Singapur, que cruza Little India y que… pero eso es otra historia que nada tiene que ver con relojes. En una segunda línea, podemos leer “Self-Winding”, lo que nos indica que alberga un movimiento automático en su interior. ¿De qué se trata? Del interesante PT5000, un calibre bien conocido en esta casa y que, con una frecuencia de 28.800 vibraciones por hora, nos permitirá disfrutar del suave discurrir del segundero.

Resumiendo, ¿se trata de un homenaje perfecto? En mi opinión, no, pero raro es encontrar la perfección. Sin embargo, se trata de un intento digno de elogio, tanto por la elección del modelo como por una ejecución que, como es habitual con la marca, mantiene un precio final bastante contenido.

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Espectacular como siempre, acabas de crear una necesidad que no tenia

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Impresionante. Nunca fui de relojes cuadrados, pero me dejaste fascinado con la historia. Gracias por compartirla!!

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Gran hilo, de un reloj desconocido, para mi. Y bien curioso.

Gracias, por el tiempo dedicado a hacerlo. :clap:

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Fenomenal hilo @Sergi_c05 y con un gran trabajo de documentación, gracias por todo el esfuerzo.

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Muchas gracias por semejante información, da gusto leerlo :wink: :+1:

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Magnifico hilo como siempre, con tu sello inconfundible. A mi personalmente me acaba de entrar una cri bestial, porque este reloj para un regalo es perfecto…

Gracias por presentarlo!

P.D: Mi madre tenia un Universal Geneve que le regalo mi padre en los 60…voy a indagar donde esta ese reloj :laughing:

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Fenomenal hilo, con esa introducción a los vintage, especialmente Universal Geneve. Soy un fiel seguidor de los Universal y poseedor de un Polerouter, que efectivamente debió de insistir y mucho a estos relojes.
Una vez más, sobresaliente @Sergi_c05 :clap::clap::clap:

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Me estás dando razones para comprar un billete de avión y plantarme en Guangzhou, malandrín… Un artículo excelente, como de costumbre. El reloj es muy bonito y la elección del calibre, inmejorable.

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Creo que este modelo sería un gran RSWC o S&S.

Fantástica tu presentación.

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Nivelón, @Sergi_c05 … qué decirte. Una página (muchas páginas, de hecho) más de esta enciclopedia universal de la relojería que nos vas regalando, capítulo a capítulo.

Muchísimas gracias.

:clap::clap::clap:

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Artículo de ovación y vuelta a ruedo, lo del sombrerazo se queda corto, @Sergi_c05 . Me ha encantado, y me has creado una absurda necesidad…

De la fuente de este Cioccolatone bebe nuestro Sol y Sombra Caballero :smirk:. Pero no seria mala cosa que se investigase si Astar puede echar mano de esa caja de Thorn y obsequiarnos con una trasera a la altura.

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¡Toma ya! :star_struck:
Gracias por el fabuloso trabajo para recopilar tan fantástica información. Gracias por la presentación y por tu tiempo.

(… Creo que lo necesito) :grin:

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Pedazo de hilo, gracias

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Disfrute y aprenda historia relojera con @Sergi_c05.

Una maravilla de hilo.
El reloj es muy bonito y diferente.

Gracias

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Así da gusto leer algo para acabar con una necesidad máxima de un reloj

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Me quito el sombrero :clap: ¡qué maravilla de ártículo!

Algunos de ellos ya los conocía como los respirator. Me encantan los Cioccolatinos. Aunque el UG nunca me ha llamado demasiado la atención, sobre todo por los tamaños.

Pero el Audemars y el Vacherón me han robado el corazón. :heart_eyes:

Afortunadamente soy uno de los afortunados sufridores del muy convenientemente actualizado ‘Caballero’ y creo que va a colmar mis ansias chocolateras por completo.
Isaias 30.18. Bienaventurados los que esperan.

Y convencidísimo de que los “cigaleros” hemos acertado al 100%

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Sergi la verdad es que no sé qué más se te puede decir que no se haya dicho ya. Mi enorme agradecimiento, aunque lejos de la altura de tu generosidad para regalarnos estos hilos, genial!!!

Precioso ese Thorn la verdad, con sus cosas como todos, pero desconocía por completo que se habían atrevido los chinos y, por supuesto, tampoco conocía el contexto detrás del diseño.

De nuevo muchas gracias compañero :smiley:

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Qué bueno @Sergi_c05 un placer leer todo el artículo y por supuesto el “bomboncito” final, que nos abre la puerta a poder disfrutar de una de esas piezas, como bien comentas un poco con los estándares actuales.

Me parece un tema la mar de interesante y bien enfocado y elaborado, muy amable, sin cansar pero lo suficientemente extenso y bien documentado como para hacerte a la idea de lo que tenemos.

El Thorn, pues igualmente como bien comentas sin ser una recreación perfecta, (qué lo es), pues me parece bastante bien enfocado. (Teniendo en cuenta que es chino y ya nos conocemos), coincido en la grafía de la marca, pero bueno es pasable, sin embargo, la protección de rosca de la corona por ejemplo o la tapa con sus cuatro tornillitos para mi son pluses a la hora de escogerlo, al igual que el precio claro.

Siempre me ha gustado el estilo clásico con las ventajas de lo moderno, creo que como a tí.
Como ha dicho antes otro compi, también me has creado una necesidad que no tenía antes de leerte malvado ! ja,ja

Muchas gracias por tu tiempo, por traernos tan sabiamente estas piezas con tanta historia y por contribuir a difundir el conocimiento horológico.
Un placer leerte, como siempre
Un abrazo !

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Fantástico hilo, enhorabuena por el trabajo y muchas gracias

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