Un ruso en el Castillo Medieval de Cortegana

Muy buenas señores, estos días de “minivacaciones” o días de descanso y respetado por la lluvia, me han ofrecido un pequeño viaje de turismo rural al medieval y empinado pueblo onubense de Cortegana con la idea de aprovecharlo para la visita de su bonito y perfectamente conservado castillo medieval y de paso realizarle algunas fotos con la intención de compartirlas con ustedes.
Me ha parecido, evocador, interesante, que en estas fechas de Semana Santa “un poco históricas” por decirlo así rescatemos unas pocas notas referentes al desarrollo de los asentamientos que finalmente dieran a luz a nuestro Reino de España y que se venían gestando desde época romana por buscar un poco la conexión, como digo, con estas señaladas fechas.

Me acompañaron para este viaje turístico, tanto mi Sevmorput, como mi Frogman D-1000 y decir que ambos me han ofrecido un servicio genial, por ejemplo y sin ir más lejos uno en la muñeca y el otro midiendo temperatura de aguas y sirviéndome de la luz para ver la hora por la noche.

Les invito a la época medieval y para ello, pongámonos en situación.

El cerro donde se encuentra el castillo conforma una meseta natural estratégica para el control ya de las vías de comunicación que en el siglo 27 a.C. es decir aún, en época romana, unían Hispalis (Sevilla) con Pax Iulia, (actual ciudad de Beja en Portugal) a su paso por la Sierra. Es por ello, que este privilegiado enclave debió favorecer el asentamiento de una población musulmana de cierta entidad que, bajo el control de la Taifa de Sevilla, buscara allí refugio y acomodo.

La comarca se conquista a los musulmanes alrededor de 1246 por los caballeros hospitalarios portugueses, los cuales curiosamente dejaron un bonito mosaico en el suelo de la entrada de la hermita del pueblo de Cortegana representando la famosa cruz cruzada. Estos caballeros portugueses se asentarían en la zona de forma estable durante al menos 20 años, tomando como bases principales las vecinas localidades de Aroche y Aracena. Durante este corto período de dominio luso está acreditada la existencia de una población en la meseta del cerro dando lugar a lo que es hoy el pueblo de Cortegana el cual es nombrado por primera vez como asentamiento habitado en los textos cristianos en 1253, con motivo de la delimitación del alfoz (territorio) perteneciente al Concejo de Sevilla por parte del rey Alfonso X de Castilla, en un claro intento de la Corona Castellana de reivindicar estos territorios ocupados por Portugal.

Por ello, durante este periodo se inician trabajos de fortificación del futuro enclave, para asegurar la plaza, al igual que en las localidades vecinas de Aroche y sobre todo en Aracena por Alfonso III de Portugal.

Posteriormente, por el Tratado de Badajoz en 1267, toda el área comprendida entre Aracena y el río Guadiana pasó a manos castellanas, otorgándose su jurisdicción al Reino de Sevilla. Durante las siguientes tres décadas el curso de este río fue una frontera natural que alejaría las tensiones al incorporarse para Castilla las fortalezas de Serpa, Moura y Mourao que pasaron a ser los nuevos puestos fronterizos aún en manos castellanas.

Las diferentes plazas que formaban la línea defensiva se adjudican a la Corona de Castilla en el Tratado de Alcañices, junto con las que pasaron a manos lusas en un acuerdo bilateral con el reino de Portugal y firmado por el rey Fernando IV de Castilla,​ en cuyo nombre, por ser menor de edad, actuaba la Reina María de Molina, y por el Rey Dionisio I de Portugal. Fue rubricado el 12 de septiembre de 1297 en la villa zamorana de Alcañices, dando lugar a una de las fronteras más antiguas de Europa.

Cortegana por tanto, es una plaza que se encuentra localizada cerca de la raya fronteriza portuguesa, formando parte de una línea defensiva longitudinal de la Península que tenía como misión principal proteger la zona a la altura del Reino de Sevilla ante posibles invasiones desde el país luso, dadas las frecuentes disputas de las fronteras entre ambos reinos, así como delimitar sus territorios por el norte del Reino de Sevilla con las órdenes militares a lo largo del corredor de las Sierras de Aroche y Aracena.​

El castillo de Cortegana es una fortaleza de origen medieval y complejo defensivo y mejorado fruto de las reformas y ampliaciones que se fueron llevando a cabo por espacio de 300 años entre los siglos XIII al XVI.

Su principal función a lo largo de los siglos ha sido el control de la vía que atraviesa la Sierra de Aroche y comunica a través del valle del río Chanza el valle del Guadalquivir con el Alentejo portugués. Actuando de este modo como línea avanzada de defensa en colaboración con otras fortalezas de esta serranía.

Desde antiguo este recinto estuvo acogido entre las pequeñas murallas del primitivo poblado. Tras el traslado de sus habitantes fuera del recinto, a partir del siglo XV, su uso quedó restringido a tareas militares de control fronterizo y como resguardo a los pobladores de la localidad en casos de crisis.

Los elementos que componen este espacio son el alcázar o palacio, la cerca o barbacana y la Ermita de Ntra. Sra. de la Piedad, testimonio de la antigua Ermita de repoblación de la antigua población, que ofrecía culto a la Virgen del Castillo,

El castillo cuenta con estancias encantadoras y bien conservadas y restauradas como una interesantísima mazmorra franqueada por una gruesa puerta de hierro con candado en la que aunque bien iluminada en la actualidad uno puede imaginarse el suelo húmedo y frio de paja y la oscuridad amén de alguna que otra cadena para el reo.

El aljibe para el abastecimiento de agua sito bajo el patio de armas principal se alimenta mediante un aliviadero central que decanta el agua al mismo al cual se puede acceder además por una angosta y pronunciadísima escalerita para labores de mantenimiento.

Anexo al sumidero que drena al aljibe subterráneo se encuentra un pozo un un pequeñisímo brocal con una desgastada y carrucha que atestigua su cansancio.

Su trazado es sencillo y está caracterizado por conformar un recinto simple de forma rectangular con torres cuadradas en las esquinas, pudiendo estar reforzado la zona norte con alguna torre intermedia, portón principal con orientación este, postigo generalmente orientado al sur, patio abierto sin construcciones y la existencia de un aljibe para resistir un posible asedio.

La primera evidencia escrita de la existencia del castillo de Cortegana aparece muy poco tiempo después, en 1315, bajo el reinado de Alfonso XI, donde se cita como elemento de protección de la población que se encontraba en el cerro a su amparo. También aparecen nombrados por primera vez en ese documento los vecinos castillos de Torres y Encinasola.

Durante el siglo XIV, la inestabilidad del reino, las pugnas fronterizas y los distintos ataques al territorio serrano por parte de mesnadas lusas, provocaron que junto a otros castillos de la zona, este primitivo reducto fuera objeto de sucesivas remodelaciones y ampliaciones. Son apreciables diversas intervenciones consistentes en recrecidos y reparaciones de muros que pudieron estar relacionados con ataques e incluso con el terremoto de 1356 y están documentadas cuantiosas obras, en especial tras el riesgo sobrevenido tras el fracaso castellano ocurrido en la batalla de Aljubarrota en 1385, que le otorgaron una mayor potencia y altura de sus muros, así como el levantamiento de bóvedas en sus torres.

A partir del primer tercio del siglo XV, los cambios geopolíticos en la región y un ambiente de estabilidad y paz provocan que la población abandone progresivamente el cerro y la protección de la barbacana, desplazándose al valle y a los nacimientos de agua cercanos.

A pesar de ello, esta situación de calma no duraría demasiado, pues la Guerra de Sucesión castellana, entre 1475 y 1479, le devolvería protagonismo a un recinto que ahora presentaba un carácter puramente militar. La función de castillo defensivo de la población se ve ahora reforzada como base permanentemente pertrechada dentro de las nuevas necesidades de la incipiente monarquía centralizadora de los Reyes Católicos.

Aunque nunca fue un asentamiento feudal, sino que estuvo más en la línea de las fortificaciones construidas en apoyo de la reconquista o para estabilizar las fronteras entre reinos peninsulares, evoluciona para convertirse en una especie de cuartel, siendo objeto de una serie de profundas remodelaciones entre finales del siglo XV e inicios del XVI. A esta época le debemos su apariencia actual, tras la edificación de la poderosa torre del homenaje alrededor de 1480 y la edificación de las estancias del Alcázar en los primeros años del siglo XVI.

No obstante, las buenas relaciones entre España y Portugal iniciadas en el tratado de Tordesillas, desembocaron en la unión de los dos reinos, bajo Felipe II en 1580. Esto provocó la caída en el olvido de la vieja plaza militar, abandono que duraría hasta el estallido de la guerra de Restauración portuguesa en 1640, en la que se vio sometida a una serie de obras de urgencia y fue objeto de una serie de proyectos de reconstrucción y adecuación a las nuevas técnicas defensivas, basada en cuatro cañones de hierro, de los que aún se conservan tres en la actualidad.

Continuó no obstante su abandono como plaza militar y deterioro, a lo que se le sumaron los daños registrados por el terremoto de Lisboa de 1755, que dejaron parte de la fortaleza en estado de semirruina.

El castillo de Cortegana se sitúa en la cima de un monte de planta alargada en sentido este-oeste, compartiendo el cerro con la ermita de Nuestra Señora de la Piedad. Las estructuras arquitectónicas más destacadas son la cerca y el alcázar.

La cerca la constituye la primera línea de defensa del recinto y está conformada por un muro de mampostería, adaptado a las curvas de nivel del terreno.

El alcázar. Se trata de un edificio de reducidas dimensiones localizado en el centro del recinto. Su organización interna es muy compleja y de indudable originalidad, si se compara con la de otros castillos de la comarca, difiriendo de éstos en la gran extensión destinada a espacio de habitación frente a la que ocupan los espacios descubiertos o plazas de armas.

A su interior se accede a través de una puerta abierta en el muro sur formada por un arco rebajado. Presenta una entrada acodada a un pequeño recibidor, protegido exteriormente por una torre de planta rectangular.

La distribución interior del alcázar comprende dos grandes sectores: el patio de armas y el palacio, zona residencial propiamente dicha. El patio de armas ocupa el sector oeste y constituye el espacio abierto más amplio de la edificación. Su subsuelo esta ocupado por un aljibe horadado sobre roca caliza, la misma utilizada para levantar los propios muros de la fortaleza.

Todos los muros de su perímetro están coronados por un adarve parapetado (pasillo tras las almenas), que permitía el acceso con rapidez a cualquiera de las torres del recinto, facilitando su defensa.

Virgen en uno de los adarves y guardando la entrada a una de las estancias:

Detalle de una de las muchas troneras o ventanas de oteo:

Aqui apreciamos el conjunto de la ermita y el castillo.

Detalle una de las vidrieras y el interior de la ermita de Nuestra Señora de la Piedad.

El viaje me ha resultado muy agradable y evocador, sintiendo el viento que azotaba a gran velocidad sobre los adarves tras sus almenas fortalecido por la orografía del terreno la cual al tratarse de un risco, éste soplaba tanto de frente como desde abajo. Una gozada “volar” a dicha altura y “transportarse” a la época.

Las estancias, el grosor de sus muros, las luces conforman un marco agradabilísimo en el que te encuentras en la época medieval. Se pasa el tiempo rápidamente paseando sin prisas y mostrando a nuestros hijos las diferentes funciones y detalles que vamos encontrando a lo largo de sus pasillos, en forma de monedas, mobiliario, yelmos, lienzos, romanas, portillos y demás elementos propios de la plaza.

Totalmente recomendable y espero haya sido de su agrado.

Saludos a todos.

35 Likes

Buenas, mi madre Oscar, que pedazo de historia nos traes para engrandecer al foro, que no solo de relojes vive el hombre…
Ahora te digo que como se come en Cortegana, esas carnes ibéricas de bellota, es lo único que puedo aportar jajaja
saludos compañero :grinning:
pd, hace ya mucho tiempo que no voy con los colegas a la feria medieval, me mareaba en coche con tanta curva, además de noche, pero en moto tiene que ser fantástico

6 Likes

Buenisimo, Óscar. Gracias por traernos este estupendo enclave, y por compartir con nosotros tus vacaciones :smile:

2 Likes

Joder Oscar.
Es el castillo del pueblo de mis padres, y yo habria sido incapaz de hacer ese post.

Me quito el sombrero.

Te invito a unas cañas en las jornadas medievales que se celebran en agosto.

Un abrazo

5 Likes

Buenas, cuando vas a las feria y eres primerizo, en agosto, hay que llevarse la rebeca, que no veas el fresquito que hace en la sierra jajaja
Acostumbrao uno a las colombinas jajaja
saludos paisano :grinning:

3 Likes

Te juro que cuando he estado de pedo en los medievales no me fijé en casi nada de lo que comentas pero me lo pasé genial, lo voy a leer de nuevo.

3 Likes

Muy interesante, muchas gracias.

2 Likes

Eres un fenómeno Óscar.

Un fuerte abrazo.

3 Likes

Excelente trabajo Oscar, soy de un pueblo cercano y la zona es una auténtica maravilla.

5 Likes

Gracias Ilde, pues la verdad que se me iban los ojos con todas las motos que me crucé je,je … sabes tu na malandrin :blush:
Un abrazo !!!

Gracias a ti por entrar estimado Pedro. Saludos

Gracias compi será un placer, anotado queda !!! Un orgullo haberte evocado recuerdos. Un abrazo !!!

Pues no lo dudo Ilde, pero gracias por el aviso, no lo hubiera imaginado, muchas gracias !!!

Je,je, granuja estás hecho tu también. Saludos !!!

Gracias compa, Saludos !

Siempre habla un cojo, je,je.
Un abrazo Toni !!!

Genial, se me quedó en el tintero Galaroza, que hace tiempo que no paso por allí.
Saludos !!!

1 Like

Pues veo que de allí somos unos cuantos……

3 Likes

Vaya trabajo más bien escrito y con esa cantidad de fotos. Te lo curras un montón Óscar. Muchas gracias por enseñarlo. Lo he disfrutado…

1 Like

Estamos tardando ya en hacer una quedada en Aracena en el Jesus Lopez mismamente

1 Like

Me alegra mucho saludarte y saber de tí, compa, muchas gracias un abrazo !!!

Pues no sería mala idea la verdad :ok_hand:

2 Likes

Impresionante reportaje.Super trabajado en todos los sentidos…Saludos de otro onubense.Gracias por deleitarnos…

1 Like

Gracias compa, me alegro de que te haya gustado, me alegra mucho saber de ti de nuevo. Un abrazo !