Alsta, un hijo americano de la vieja Europa
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Nuestra historia comienza en la ciudad belga de Amberes, donde un 10 de octubre de 1910 nace en el seno de una familia judía Joseph David Altstädter.
Su padre, Izak Chaim Altstädter, había nacido el 27 de octubre de 1883 en la ciudad polaca de Cracovia. En 1893, tras fallecer su madre durante un parto, el pequeño Izak, su padre y 6 ó 7 hermanos habían emigrado de Cracovia a Amberes.
Izak Altstädter, se había convertido en uno de los miembros más conocidos de la comunidad judía de la ciudad y era muy respetado. Se le consideraba un talmid chacham (תלמיד חכם), una persona muy inteligente, muy culta, y se dedicaba al comercio de relojes y diamantes.
La madre de Joseph, Balbina Beile Sann, había nacido el 12 de enero de 1880 en Rzeszów, ciudad del sureste de Polonia en la que vivía una gran comunidad judía. También emigró y en algún momento trabajó como administrativa en una galería de arte en Munich, casándose finalmente con Izak en Amberes el 9 de noviembre de 1909.
Plenamente establecida la familia, el 22 de julio de 1914 nacerá la hermana de Joseph, Jetty.
No tenemos información sobre los años de formación del joven Joseph (a quien sus más allegados llamaban Jos) pero podemos suponer que empezaría su aprendizaje profesional en el negocio familiar. Alcanzada la madurez, se casará con Debora, una joven nacida el 3 de marzo de 1910 en la pequeña localidad de Borgerhout, ahora parte de la ciudad de Amberes. Las cosas debían ir bien a la joven pareja al punto de que parece que realizaron un viaje a Palestina entorno a 1932. Lamentablemente, la situación en Europa fue empeorando durante los años 30 hasta desembocar en lo que sería la Segunda Guerra Mundial. Tras la invasión de Polonia en septiembre de 1939 y durante lo que se conocería como la drôle de guerre (guerra falsa o guerra de mentira), Joseph toma la decisión de emigrar con su joven esposa y hacer las Américas. Parten del puerto de Rotterdam el 20 de enero de 1940 a bordo del buque MV Zaandam, un transatlántico de carga de la línea de cruceros Holland America Line (Nederlandsch-Amerikaansche Stoomvaart Maatschappij, o NASM) que cubría la ruta Rotterdam-Nueva York, arribando a su puerto de destino nueve días después, el 29 de enero de 1940.
El Zaandam, y su buque gemelo Noordam, ambos botados en 1938, habían sido incorporaciones notables a la ruta transatlántica en los años de preguerra. El capitán Cornelius van Herk, que sirvió a bordo del Noordam, creía que eran “un nuevo concepto para su época: todo primera clase, con sólo 125 literas. Combinaban pasajeros y carga ofreciendo una travesía tranquila de unos 9 días entre Rotterdam y Nueva York. Atraían sobre todo a pasajeros adinerados, que solían ser mayores y deseaban un viaje tranquilo y más largo. El alojamiento era excelente (como el salón principal) y ofrecía un ambiente íntimo que no se encontraba en los superlínea más grandes y rápidos. Había muy poco entretenimiento. No había bandas ni profesionales como los que tenemos hoy a bordo de los cruceros. En cambio, lo más destacado de una noche podía ser una película en el salón, con el proyector apoyado en el piano” [Miller, W. H. (1985). The Fabulous Interiors of the Great Ocean Liners in Historic Photographs. Dover Publications.]
Según el libro de registro (ver antepenúltima línea), Debora y Joseph se alojaban en el camarote 41 ó 43, lo que nos indicaría la cubierta B, lado de babor.
Imágenes de interiores del buque gemelo MV Noordam (en líneas generales los interiores del Zaandam tendrían el mismo aspecto):
Por cierto que el MV Zaandam, desempeñando ya funciones de transporte para los aliados, sería hundido el 2 de noviembre de 1942 a unas 300 millas náuticas (560 km) al norte del Cabo São Roque, en el noreste de Brasil, por el U-174, submarino alemán Typ IXC al mando del capitán Ulrich Thilo. Perderían la vida 135 personas, entre ellas el capitán, y habría 164 supervivientes, 3 de los cuales serían rescatados tras pasar 83 días a la deriva en una balsa.
Entre las víctimas mortales se contaron al menos 67 tripulantes que estaban siendo repatriados a Estados Unidos tras haber sido hundidos sus buques por submarinos alemanes en ataques anteriores y quiso el destino que entre ellos se encontrara un español, Ramón San Juan, marino mercante natural de La Coruña que había sobrevivido al hundimiento del mercante norteamericano Chickasaw City frente a las costas de Ciudad del Cabo.
En cuanto al U-174, sería finalmente hundido en una patrulla posterior, el 27 de abril de 1943 en el Atlántico Norte, al sur de Terranova, por las cargas de profundidad lanzadas desde un avión estadounidense Lockheed Ventura del escuadrón VB-125. A todo esto, el U-174 quizás resulte familiar a los que hayan leído Patria, de Robert Harris.
Por lo que respecta a la familia Altstädter que quedó en Amberes, las tropas alemanas llegarían en mayo de 1940. La hermana de Joseph, Jetty, estaba cursando estudios de medicina junto a su mejor amiga en la Universidad de Bruselas y se licenciaría en 1941. Lo cierto es que la historia de Jetty durante la guerra daría para un hilo propio. Se negó a ponerse la estrella de David cuando se ordenó a los ciudadanos judíos que la portaran en sus ropas, se las ingenió para rescatar y ocultar a varios primos menores de edad y colaboraría con la resistencia. Su padre pudo llegar a Suiza pero no así ella y su madre al encontrarse con la frontera ya cerrada. Mientras el padre iniciaba negocios en Suiza y se las ingeniaba para mandarles dinero, Jetty y su madre dejaban Amberes y se establecían en Bruselas empleando identidades falsas, viviendo bajo las mismísimas narices de los invasores nazis. Los tres sobrevivirían a la guerra y a Jetty volveremos a encontrarla más adelante.
Pero regresemos ahora a enero de 1940 y a la llegada del MV Zaandam al puerto de Nueva York. Aquí puede resultar interesante que nos fijemos en el listado de pasajeros.
Como podemos observar el apellido Altstädter fue anotado erróneamente como “Alstaedter” y luego medio corregido (el error venía ya del libro de registro donde aparece como “Alstädter”). Lo que harán Debora y Joseph es americanizarlo y convertirlo en Alstater. Se establecerán en Nueva York pero en 1942 se trasladarán a Vineland, Nueva Jersey, donde comprarán una granja avícola y trabajarán en beneficio del esfuerzo bélico estadounidense. También en ese año nacerá su hija Rita. Durante esta época, Joseph viajará a Nueva York hasta tres veces por semana para aprender y, recuperando la tradición familiar, labrarse una carrera en el comercio de diamantes al tiempo que prepara el camino para futuros proyectos.
Hagamos un pequeño inciso para comentar al respecto de esta aventura de los Alstater en Vineland. Quizás nos parezca poco convencional ese súbito interés por la crianza de pollos y gallinas pero en realidad no era tan raro. Existía en Nueva Jersey una comunidad agrícola judía ya desde los años 80 del siglo XIX. Además, la Jewish Agricultural Society (JAS) se había fundado en Nueva York en 1900 con el objeto de dar formación agrícola a los inmigrantes judíos que llegaban a costas norteamericanas desde, mayormente, Europa del Este. Dicha sociedad fue creada por el Baron de Hirsch Fund, un fondo establecido en los Estados Unidos en 1891 por un rico financiero y filántropo alemán, Moritz Freiherr von Hirsch auf Gereuth, más comúnmente conocido como Maurice de Hirsch (1831–1896), que dedicó parte de su fortuna al bienestar de los judíos que estaban siendo oprimidos, cuando no perseguidos y asesinados, en países de la Europa oriental como Rusia. En los años que nos ocupan, la JAS concedía préstamos a los judíos que llegaban escapando de su persecución en Alemania o países ocupados para poder comprar granjas. No sería aventurado pues suponer que los Alstater pudieron beneficiarse de este tipo de ayudas. Finalizada la guerra, la JAS se encargará de colaborar en reubicar y ofrecer una segunda oportunidad en Estados Unidos a miles de supervivientes del Holocausto. Solo en Nueva Jersey, un millar se dedicarán al negocio de las granjas avícolas, beneficiándose del auge que vivirá el sector durante los años 50 hasta su decadencia a principio de los 60. En tono jocoso, pero que también reflejaba la realidad, se decía que muchos de los refugiados judíos habían optado por la cría de pollos porque no era necesario saber hablar inglés para cuidar de ellos. [Si alguien tiene curiosidad y quiere profundizar sobre el tema puede consultar: Dubrovsky, G. W. (1992). The land was theirs: Jewish Farmers in the Garden State. University of Alabama Press. / Stern, S. (2023). Speaking Yiddish to Chickens: Holocaust Survivors on South Jersey Poultry Farms. Rutgers University Press.]
En 1946, ya con la nacionalidad estadounidense, la familia Alstater se traslada de nuevo a Nueva York, fijando inicialmente su residencia en el 58-31 Bell Boulevard, Bayside (unos pocos años después se mudarían al 85-05 Edgerton Boulevard, Jamaica, todavía en Queens, y además aparecerán registrados como votantes del partido demócrata), y el 27 de septiembre Joseph funda la Alstater Watch Corporation, con sede en el 20W de la calle 47, justo en el centro del conocido Diamond District. Es un buen momento para meterse en negocios, Estados Unidos está iniciando una era de expansión económica (se conocerá como la “Edad de Oro del Capitalismo”) que se extenderá hasta la recesión de 1973-75. Además, por aquel entonces la industria relojera estadounidense estaba en pleno auge. Las enmiendas a la Ley de Importación de Relojes Suizos implementadas a finales de la Segunda Guerra Mundial habían añadido aranceles en dólares estadounidenses a la importación de relojes y movimientos completos, una medida con la que se pretendía ayudar a los fabricantes de relojes nacionales a recuperar su propio mercado. Lo que esto motivó fue la aparición de “montadores” que importaban los componentes suizos para su posterior montaje final en Estados Unidos. Ahí es donde Alstater buscará su espacio y es precisamente en 1947 cuando el Departamento del Tesoro autoriza las operaciones de la empresa, constando estas como la fabricación de relojes mediante el uso de cajas y movimientos importados.
Joseph visitará Suiza de manera regular estableciendo estrechos lazos comerciales y eso es principalmente lo que hará la compañía a lo largo de su historia, importar los componentes para montar luego los relojes en Estados Unidos con diales portando marcas propias (la principal, Alsta, se registrará el 1 de noviembre de 1948) u otras de amplia distribución en el país norteamericano. Eso hará que podamos encontrar muchos modelos con hermanos gemelos en otras marcas tanto europeas como norteamericanas. Los movimientos para la Alstater Watch Corp. llevan la marca de importación “AOX” y a lo largo de los años se usarán calibres de todas las grandes firmas, desde A. Schild a Valjoux, pasando por ETA, Felsa y Landeron.
Es importante destacar también una característica propia que ofrecía el mercado estadounidense y de la que Alstater sabrá sacar partido, las grandes cadenas de tiendas y grandes almacenes. No era lo mismo buscar clientes en, pongamos por caso, los países europeos, donde representantes comerciales tenían que visitar o saber llegar a cada relojero, cada joyero, para difundir el producto y captar clientes, que cerrar acuerdos con cadenas como, por ejemplo, JCPenney (fundada en 1902) que ya en 1941 operaba la nada despreciable cifra de 1600 tiendas en 48 estados. Y no tardarán en aparecer también los primeros “shopping malls” (centros comerciales). Si bien el primer centro comercial fue técnicamente una plaza comercial al aire libre que se inauguró en 1922 en Kansas City, el primer centro comercial cubierto que se asemeja a lo que hoy entenderíamos por centro comercial (presidido por unos grandes almacenes rodeados de otras tiendas) se inauguró en 1956 en Edina, Minnesota.
Ya desde un principio, se comercializarán modelos tanto de dama como de caballero, si bien estos últimos serán los que centrarán el grueso de las operaciones. La filosofía es clara, ofrecer calidad a buen precio, el más que conocido BBB. En una primera época, siguiendo las tendencias de los tiempos, se producen principalmente los tradicionales relojes de vestir de pequeño tamaño, con cronógrafos y calendarios triples como las complicaciones más populares.
Como decíamos, también montan relojes para otras marcas, aquí algunos ejemplos para Tilius, Roymart y Welsbro,
sin olvidar a sus vecinos de Wakmann.
La Wakmann Watch Company había empezado como distribuidora de marcas de relojes de lujo en Portugal, en 1943, antes de decidirse a cruzar el Atlántico para instalarse en Nueva York en 1946, a poca distancia de Alstater (15W 47th). Entre otras cosas, Wakmann fabricará relojes de cabina, llegará a tener un amplio catálogo de cronógrafos y se convertirá en el distribuidor de Breitling en Estados Unidos durante décadas. De hecho hay fuentes que señalan que los primeros modelos de Navitimer (en 1952), fabricados para la AOPA (Aircraft Owners and Pilots Association), podrían haber sido ensamblados primero por Wakmann -con dial exclusivo para la AOPA- antes de que Breitling fabricara el Navitimer propiamente dicho a partir de 1954, con esferas firmadas.
El característico logo de Alsta se registrará en 1954 al tiempo que la marca se va haciendo un nombre (en algunos lugares se usa ya como el típico reloj regalo de empresa para premiar el buen desempeño de algún empleado) y las ventas se incrementan gracias a las campañas publicitarias de la propia marca, al suministro a cadenas de tiendas que se encargarán de popularizarla con precios ajustados y ventas a plazos, o incluso mediante su uso como regalo promocional por compras de otros productos de diversa índole.
En 1955 se registra la marca Alsta Bellette, que se usará principalmente para relojes con alarma,
aunque también comercializará su versión del Datalarm de Angelus.
En 1962 aparecerá el Alsta Bowl-O-Date, o también conocido como “bowling watch” (reloj de bolera). Podemos ver también que su sede ha cambiado de ubicación y ahora se encuentran en el 521 de la popular Quinta Avenida.
Mientras tanto, no han dejado de montar para otras marcas.
En 1967 se registrarán de una tacada tres nuevas marcas, Calmaux, Le Grandé y Nautoscaph. Aquí empezarán a aparecer los modelos de skindiver y diver, relojes de tipo deportivo que tendrán una importante presencia en el catálogo de la Alstater Watch Corp.
El término Nautoscaph parece que crea cierta confusión en la actualidad y a veces se usa sin tener muy claro a qué se refería. Nautoscaph no se refiere a un modelo en concreto sino que es la denominación que se le daba a las cajas con resistencia a 30 ATM o 999 pies. Dichas cajas tendrán inicialmente unas líneas que nos recuerdan al Aquastar 60 o al Seiko 62MAS pero más adelante también aparecerán con forma de cojín. Asimismo, la caja Nautoscaph también se usará montando para otras marcas. Como ya comentábamos anteriormente, la venta en grandes cadenas de tiendas y los ajustados precios con que se ofrecían a los clientes, harán de los modelos skindiver y diver relojes populares.
En 1968 se registrará también la denominación Surf’N Ski para un colorido modelo de skindiver que montaba un calibre AS ST 1941
Aquí podemos ver un ejemplo con el kit completo, tal y como se vendía el popular diver de Alsta con caja Nautoscaph incluyendo su famoso certificado oficial de estanqueidad.
También realiza interesantes colaboraciones, como es el caso de este (Yema) Yachtingraf con Le Jour.
Le Jour era un distribuidor francés, más conocido en Europa como minorista de cronógrafos fabricados por Heuer, que se encargaba de introducir los relojes Yema en el mercado estadounidense pero usando su propia marca. Así, por ejemplo, lo que se vendía en Estados Unidos era un Le Jour Superman aunque la trasera seguía dejando claro su origen.
A principios de los 70 empiezan a aparecer los modelos con cajas tipo cojín e incluso acabarán sacando algún modelo con caja Monnin.
Durante estas décadas la compañía ha crecido merced a su distribución a través de grandes almacenes y tiendas de joyería. También ha tenido presencia en cadenas de tiendas de descuento (como Valu-Mart, fundada en 1958 y propiedad de la compañía Weisfield’s Jewelers). Tiene populares líneas tanto para hombre como para mujer que ofrecen unos productos con una buena relación calidad/precio pero nos encontramos ya en el inicio de la crisis del cuarzo y como sucederá con tantas otras empresas relojeras, empezarán los problemas.
Según parece, Joseph Alstater se había medio retirado en 1961 y dirigía la compañía a tiempo parcial. Había hecho realidad el sueño americano, llegó a Estados Unidos con su mujer y una maleta repleta de sueños y gracias al trabajo duro había construido un negocio de éxito y había sido capaz de proporcionar una vida desahogada a los suyos (contarían con varias propiedades y su hija Rita estudiaría en la Universidad Brandeis). A principios de los 70 el matrimonio Alstater reside ya en Tarzana, California (una comunidad fundada en los años 20 por el escritor y creador de Tarzán, Edgar Rice Burroughs), y Joseph aparece como el agente principal de la sucursal de la compañía en aquel estado. No obstante, se retirará completamente del negocio y la Star Watch Company (de Stanley y Allen R. Balik, no confundir con la histórica Star Watch Case Company) en Los Ángeles se encargará de continuar lanzando relojes de moda, curiosamente aparecerá también una colección de relojes de bolsillo, bajo el nombre de Alsta (o con el sello Alsta Creations) al menos hasta 1978. En esos años se usará también una nueva versión del logo.
La Alstater Watch Corp. será finalmente disuelta el 28 de junio de 1984. La Star Watch Company lo hará dos años después.
El matrimonio Alstater seguirá disfrutando del retiro en tierras californianas donde tomarán parte y apoyarán todo tipo de iniciativas en beneficio de la comunidad, también pasarán temporadas en la zona de Lausana y en Jerusalén antes de terminar en la que será su última residencia, en Woodland Hills.
En 2003 fallecerá la hermana de Joseph, Jetty, en tristes circunstancias. Acabada la guerra, en 1945, Jetty había emigrado a Estados Unidos, realizado el internado y la residencia, y ejercido la medicina como anestesista. Se había casado en 1947 con Ignacy Igor Alter, otro superviviente del Holocausto con una historia digna de contar, pero apenas una década después se habían separado y finalmente divorciado. Jetty trabajó en el Hospital for Joint Diseases de Nueva York desde 1956 hasta que se jubiló como jefa adjunta. Fue además profesora adjunta de anestesiología clínica en la Mount Sinai Medical School. Como era una mujer que necesitaba estar activa, tras jubilarse aceptó un trabajo dirigiendo un centro de tratamiento con metadona, en Queens, tres días a la semana. Por aquel entonces tenía unos 78 ó 79 años, pero fácilmente aparentaba tener 15 menos. Desgraciadamente, se pincharía accidentalmente con una jeringuilla utilizada para tratar a los pacientes, a partir de ahí todo iría a peor. Empezaría a desarrollar demencia senil, empeoraría progresivamente, se le diagnosticaría hepatitis y finalmente moriría por complicaciones causadas por la demencia, el 17 de marzo de 2003 a los 88 años.
Debora fallece en 2006 y Joseph la seguirá en 2009. Les sobrevivirá su hija, Rita (que, como Jetty, también estudió medicina), y una nieta, Dania (que en la actualidad ejerce como psicoterapeuta en Oakland, California).
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Un epílogo: Resucitado en Glasgow
El fin de semana del 4 de julio de 2008 se encontraban los hermanos Gary y Christian Stock, cinéfilos y amantes de los relojes vintage, disfrutando del clásico del cine Jaws (Tiburón, 1975), cuando captó su atención el reloj que portaba uno de los protagonistas, el oceanógrafo Matt Hooper (Richard Dreyfuss).
Tras una investigación que les llevaría dos años consiguieron finalmente identificar el misterioso diver. Resulta que uno de los modelos de Alsta había formado parte de la historia del cine y nadie se había percatado. Se trataba del diver con caja Nautoscaph tipo cojín, un modelo aparecido a principios de los 70 que contaba con unas buenas características técnicas lo que, unido a los precios en que solían moverse los Alsta, lo convertía en un magnífico diver con una gran relación calidad/precio.
(Posteriormente, hay quien ha querido afinar aún más el tiro y en base a imágenes de la edición en Blu-ray lo ha identificado más concretamente con esta versión que presenta segundero con indicador rojo)
Una muy lógica elección por parte del personaje de la película. No obstante, los hermanos Stock no consiguieron determinar si se trataba del reloj personal del actor (lo consideraron poco probable) o una pieza proporcionada por el departamento de atrezo. Teniendo en cuenta todo lo que hemos comentado anteriormente sobre Alsta, así como las peripecias del propio rodaje del film, esta parece sin duda la explicación más probable. Necesitaban un par o tres de relojes tipo diver (para el actor y para el especialista que tuviera que sustituirle en escenas comprometidas) sin gastar demasiado y los compraron en la primera tienda o grandes almacenes que encontraron. El característico brazalete Speidel Twist-O-Flex Mach 1 (del que se eligió uno con los endlinks curvos en vez del más apropiado con endlinks rectos) muy probablemente se lo añadirían también para la película porque los Alsta skindiver y diver solían venderse con las típicas correas tipo tropic o tropic sport.
Descubierto el misterio y como suele pasar con todo lo relacionado con grandes mitos del cine o películas legendarias, surgió un súbito interés por el reloj de Tiburón. Más adelante hubo quien se percató de que Johnny Deep también calzaba uno en la adaptación cinematográfica, dirigida por el Monty Python Terry Gilliam, de la obra de Hunter S. Thompson, Fear and Loathing in Las Vegas (Miedo y asco en Las Vegas, 1998). En el caso de Johnny Deep con una correa que bien parece corresponderse con el tipo que llevaría originalmente.
El interés por el Alsta de Tiburón fue recogido por la micromarca de Coronado, California, Resco Instruments. Fundada por un militar y habituada a lanzar modelos robustos que soporten un trato exigente, presentaría en 2014 su modelo Hooper, homenaje a la pieza que nos ocupa. Se trataba de un reloj construido con la solvencia habitual de los Resco, en un principio montando un movimiento automático Valanvron VAL-24 (en posteriores versiones usarían ETA 2824), pero que ya no respetaba la “asequibilidad” de los Alsta originales, su precio de lanzamiento fue de $1.055 USD, $1.255 si uno se decantaba por la version PVD, y no incluía brazalete. Tampoco respetaba el carácter de los modelos con caja Nautoscaph ya que incomprensiblemente bajaba su resistencia a las 20ATM.
Así estaban las cosas cuando el ruido del lanzamiento del Hooper debió llegar a Escocia, concretamente a Glasgow. Angus MacFadyen (no confundir con el actor) era un gestor de inversiones que había acabado en el campo de las tecnológicas pero a quien siempre habían gustado los relojes vintage. En su colección personal incluso contaba con un reloj de la marca Alsta.
Uno de sus planes de futuro había sido crear algún día su propia marca y ahí es cuando le surgió la idea (quizás por cómo se hablaba del reloj de Tiburón y el recién aparecido Resco Hooper) de hacerse con la marca Alsta y resucitarla. Empezó los trámites necesarios ese mismo año, 2014, haciéndose oficial el registro y lanzando su primer modelo en 2017. Posteriormente registraría también la marca Alsta Superautomatic, apareciendo como fecha de registro, 7 de marzo de 2023 (solicitud realizada el 25 de octubre de 2021).
Quizás el lanzamiento de ese primer modelo contribuyó también a la confusión actual entorno al término Nautoscaph. Se anunció a bombo y platillo que la resucitada Alsta iba a lanzarse con el modelo Nautoscaph II como tarjeta de presentación, “¡El modelo de Tiburón!” Desgraciadamente esta campaña era incorrecta, el Nautoscaph II no utilizaba una caja tipo cojín como la que aparece en la película sino una al estilo de los Aquastar o los 62MAS.
En 2017 lanzará también un Surf’N Ski,
y en 2019 (ahora sí que sí) presentará el modelo denominado Nautoscaph Superautomatic, ya directamente inspirado en el que calzaba el oceanógrafo Matt Hooper.
Posteriormente se lanzaría también el brazalete Hooper que intentaba emular el diseño del Speidel Mach 1 de la película aunque con unos más adecuados endlinks rectos.
En el caso de esta resucitada Alsta tampoco se respetaba del todo el espíritu de aquella Alstater Watch Corp. que buscaba ofrecer la mejor calidad (suiza) al menor precio. La Alsta escocesa informaba en su lanzamiento que utilizaba proveedores suizos y alemanes si bien montaba los fiables pero modestos NH35. No obstante, los precios eran algo más cercanos a los homenajes de Resco que a otros lanzamientos de micromarca a los que podíamos estar más habituados. El Nautoscaph II se lanzó con un precio de $884 USD, la versión actual (IV) cuesta €595 EUR y el Superautomatic, €695 EUR.
Sus modelos más recientes consisten en nuevas variantes del modelo Nautoscaph con diferentes colores de dial, otra versión con caja de bronce y el modelo Motoscaphe, que se publicita como reloj para motoristas al presentar una configuración destro. Veremos que nos depara en el futuro.










































































































































































































