1940, Gran Bretaña entra en guerra. Corren nuevos tiempos, tal y como se dieron cuenta los viejos oficiales galos anclados en obsoletas tácticas de la PGM que vieron que la infranqueable linea Maginot no impidió que Alemania conquistara Francia en pocos días. En éstos tiempos la aviación tomaría un papel preponderante, más aún cuando hablamos de una nación insular aislada por mar del continente.
Como parte del equipamiento del aviador estaban sus relojes. En 1934, la RAF se planteó la necesidad de tener un reloj que facilitara la navegación, y desarrollaría conjuntamente con los EEUU unas especificaciones de reloj de piloto. El Weems A-11 estadounidense fue fabricado de acuerdo con la especificación militar americana 27834, publicada en agosto de 1937, mientras que el Weems británico Air Ministry 6B/159 cumplió con la especificación propia G.535.

Éstas especificaciones, quizá bajo influencia del diseño tipo racionalista de la época, buscaban una alta legibilidad. Esferas limpias con números legibles e índices de vía de tren, agujas lanceadas azuladas que contrastaban con la esfera blanca para mejor lectura, y una caja de tipo Weems con asas fijas, cuyo bisel móvil hacía que pudieran sincronizarse con una señal de radio unos relojes que carecían de parada de segundero.

Entre los fabricantes de éstos Weems Air Ministry 6B/159 tendríamos a Longines, Movado, Zenith, Lemania, Omega o JLC, los cuales hicieron unos 7000 relojes para la RAF.





















