Hola amigos
Pues no tenía pensado pasarme por aquí a presentar de nuevo un reloj en bastante tiempo, pero tener a la mejor mujer del mundo hace que de nuevo tenga que hacerlo.
Como siempre en mi estilo, una presentación humana, cercana, contando la historia que rodea al momento y esos intangibles que hacen de los relojes algo especial, y este, amigos, ya se encuentra en el top 1 de mi caja.
Justo el día 1 de este mes cumplimos 4 años de casados, estamos mejor que nunca, y es sin duda la alegría más grande del mundo tenerla como esposa.
Pues bien, hace apenas unas semanas viajamos a Portugal y ahí me regaló un Orient vintage de lo más chulo, y con ese reloj por nuestro aniversario me daba más que por satisfecho, pues qué va, jajaja.
En este día de aniversario de boda tan maravilloso, ella preparó la casa de una manera especial y espectacular para recibirme; yo tenía un turno en el que llegaba tarde a casa, pero tengo la suerte de trabajar conduciendo y ella es autónoma desde casa, así que podemos hablar por teléfono durante gran parte del día.
Yo ya la notaba muy, muy, muy contenta, y sabía que no solo era por lo bien que nos va y que habría preparado algo genial; yo ya sabía que tenía algo más gordo preparado, no esperando un reloj, también os digo, no le pude sacar ni una pista, y menos aún me esperaba lo que ha terminado siendo. Ella, de una manera hiperadorable, ya llevaba días informándose sobre relojes y, además, también sabía que el paso natural en mi caja era algo más de vestir, más elegante y sobrio, pero con ese punto de poder usarlo en cualquier ocasión, ese «cuco» o GADA. Quería regalarme un reloj de compromiso porque no le parecía justo que yo a ella sí la regalase en su día su anillo de pedida. ¿Se puede ser más perfecta? Ella, como es lógico, ya está bien instruida por mí en este mundillo; de lo que sé y me informo hasta hoy, sabe de marcas, acabados, materiales, movimientos y, al fin y al cabo, quién da qué por el precio.
Estuvo mirando varios y eligió uno que, por ese rango de precios, creo que es muy difícil de superar, hablando de lo objetivo: materiales, construcción, mecanismo, historia y legado de una marca que tiene 173 años… no voy a decir imposible, por dejar margen a algo muy subjetivo para cada uno.
El cómo ha sabido mirar y comparar otros modelos, el cómo se ha informado de todo lo que pudo y más para hacer la compra más interesante e inteligente que podía con ese presupuesto, hace del regalo algo indescriptible y mágico. Se ha hecho amiga de Hour Passion de Madrid, mal negocio jajaja, y se lo trajeron a casa el mismo día, con el excelente trato que ya sabéis tienen. Además con un 30% de descuento, que lo deja más aún en una relación calidad-precio como digo casi insuperable.
Se trata del Tissot Gentleman Powermatic 80 Silicium, un reloj que ya habíamos visto juntos por internet y al que ya le había echado el ojo. Un reloj que destila elegancia y sobriedad, pero que también tiene músculo y no se le ve frágil; un reloj que es una auténtica finura, denota por donde lo mires que es un reloj genialmente construido por Tissot, con unos acabados de reloj de lujo, y por el precio que tiene, incluso sin descuento y a boca llena, da muchísimo; los hay del mismo rango que no dan ni la mitad, siendo honestos y, como digo, objetivos.
El acabado pulido del bisel y cantos, y cómo desciende este hasta la caja y se integra con ella, queda exquisito. Los índices facetados en los laterales y pulidos en la parte superior son tremendos; la ventana del fechador, pulida y arenada por dentro, le queda preciosa. La raya que lo cruza, y que es obviamente de inspiración en la aviación, es sublime. Las agujas tipo espada o dauphine, pulidas a juego con los índices, son soberbias. El lumen, como siempre en relojes de vestir, está chulo, correcto para la estética y me recuerda al estilo del Roquina. De la maquinaria qué decir, una pasada; ya sé que aquí hay muchos detractores de la misma, pero esta, con el silicio, solventa de qué manera esos “problemas” y le da, aparte del antimagnetismo y sus increíbles 80 horas de reserva, una precisión de locos, digna de los mejores COSC sin tener la certificación. He aprovechado y he visto una reseña de este modelo en el canal de YouTube “Atrapando el Tiempo”, genial divulgador y todo un crack de este mundo, y él mismo se pregunta, después de ponerlo en el cronocomparador, qué demonios estamos pagando por dicho certificado, arrojando este Tissot una cifra alucinante: 0,75 segundos al día, salvaje, la verdad. Para terminar, decir que en absoluto me ciega a la hora de presentarlo y definirlo que sea un regalo de mi mujer; eso me ciega en otro plano, amigos.
Ahora os dejo con un poco de historia de la marca y del reloj que me han parecido muy interesantes, junto con la parte técnica mejor explicada que un servidor, todo ello sacado de internet, y al final unas fotos:
Tissot Gentleman Powermatic 80 Silicium: La consagración del clasicismo mecánico
Hay relojes que nacen para rellenar un catálogo y otros que se diseñan para consolidar el estatus de una casa. Cuando Tissot lanzó la línea Gentleman, la intención era clara: recuperar la esencia del reloj único, esa filosofía de mediados del siglo pasado donde un hombre poseía una sola pieza para toda la vida, capaz de resistir el desgaste del trabajo diario y brillar con dignidad en una cena de gala. La variante que nos ocupa, con su esfera plateada y una correa de piel marrón texturizada, es quizás la ejecución que mejor rinde homenaje a ese espíritu fundacional de la firma de Le Locle.
Para entender lo que representa este reloj, es obligatorio mirar hacia atrás. Tissot no es una marca advenediza; desde 1853 lleva engranando la historia de la relojería suiza desde las montañas del Jura. Fue pionera en la creación del primer reloj de bolsillo con dos zonas horarias y en la experimentación con materiales antimagnéticos ya en los años 30. Esa obsesión histórica por la innovación accesible es la que explica que hoy, bajo el paraguas del Grupo Swatch, la marca pueda permitirse democratizar tecnologías que en la alta relojería se cobran a precio de oro.
Visualmente, esta configuración es un ejercicio de contención y buen gusto. La esfera plateada no es un simple fondo plano; el acabado sunray está ejecutado con una sutileza tal que el reloj muta constantemente según el cielo que te rodee. Bajo una luz fría de oficina muestra un perfil severo, casi monocromático, pero basta salir al sol para que los destellos metálicos revelen matices cálidos que recuerdan al champaña. La decisión de incluir una sutil cruz tallada en el centro de la esfera —el clásico crosshair— no es casual; es un puente directo a los relojes de mediados del siglo XX, aportando una tridimensionalidad que rompe la monotonía del dial. Los índices aplicados y las agujas tipo dauphine, facetados y pulidos a espejo, juegan con la luz de forma que la legibilidad nunca se ve comprometida, apoyados por discretos puntos de Super-LumiNova para las horas oscuras.
La arquitectura exterior del Gentleman demuestra que el diablo está en los detalles. Con un diámetro de cuarenta milímetros y una distancia entre garras de cuarenta y ocho, la caja se asienta sobre la muñeca con una naturalidad pasmosa. Las garras caen con una curvatura pronunciada, abrazando el contorno del brazo y permitiendo que sus once milímetros y medio de grosor se deslicen sin tropiezos bajo cualquier puño de camisa. El juego de acabados en el acero es soberbio: los laterales satinados contrastan con un bisel pulido a espejo que enmarca la esfera como un lienzo. Sobre él, un cristal de zafiro ligeramente abombado aporta ese volumen vintage tan buscado por los coleccionistas, mientras protege el conjunto con una duresa casi imbatible.
Sin embargo, el verdadero golpe de autoridad de Tissot se esconde al dar la vuelta a la pieza. A través del fondo visto se contempla el calibre Powermatic 80.811, un movimiento que ha redefinido lo que esperamos de un reloj de este segmento. La cifra de las ochenta horas de autonomía ya no es una sorpresa, pero sigue siendo un lujo logístico: la tranquilidad de liberar la muñeca durante el fin de semana y encontrar el volante oscilando con precisión el lunes por la mañana.
Pero el alma de esta evolución es el silicio. Al dotar a la espiral del volante con este metaloide noble, Tissot ha resuelto el gran enemigo del reloj mecánico moderno: el magnetismo cotidiano. En un mundo saturado de ondas, imanes de tabletas y altavoces, que el corazón del reloj sea inmune a estas alteraciones garantiza una estabilidad cronométrica que roza la perfección, reduciendo además la fricción y espaciando los periodos de mantenimiento. Es ingeniería de vanguardia camuflada bajo una apariencia clásica.
La elección de la correa de piel de becerro marrón con grabado de cocodrilo y pespuntes a tono termina por asentar el carácter del reloj. No busca la deportividad del brazalete de acero, sino la calidez del cuero que envejece con el uso. El cierre desplegable de mariposa integrado no solo aporta comodidad, sino que evita el estrés mecánico sobre la piel, asegurando que la correa mantenga su prestancia durante años.
El Tissot Gentleman con esfera plata y piel no pretende ser el reloj más llamativo del escaparate. Su valor reside en su honestidad: una pieza que respeta la herencia histórica de la relojería suiza, equipada con la mejor tecnología micro-mecánica actual, vestida con una elegancia atemporal que nunca pasará de moda.
Apéndice Técnico: Especificaciones de Manufactura
Identificación y Origen
• Referencia oficial: T127.407.16.031.00
• Colección: T-Classic
• Procedencia: Fabricado en Suiza (Swiss Made)
• Género / Estilo: Caballero / GADA (Go Anywhere, Do Anything)
La Caja y Componentes Externos
• Material: Acero inoxidable de grado quirúrgico 316L
• Acabados: Alternancia de cepillado satinado en las asas y pulido a espejo de alto brillo en el bisel y cantos
• Diámetro: 40,00 mm
• Grosor total: 11,50 mm
• Distancia entre garras (Lug-to-Lug): 48,00 mm
• Cristal principal: Zafiro abombado (curvado) con tratamiento antirreflejos multicapa en la cara interna
• Fondo de la caja: Roscado, con ventana de cristal de zafiro transparente (maquinaria a la vista)
• Corona: A presión con juntas de estanqueidad dobles, grabada con la icónica “T” de la firma
• Hermeticidad: 10 bares (100 metros / 330 pies)
• Peso total: En torno a los 84 gramos
La Esfera y Legibilidad
• Color de la esfera: Plata metalizado
• Acabado: Textura en rayos de sol (Sunray) con división en cuadrantes por línea de cruz integrada (Crosshair design)
• Índices: Aplicados individualmente, facetados en los laterales y pulidos en la parte superior
• Agujas: Estilo Dauphine / Espada, facetadas y pulidas a juego con los índices
• Material luminiscente: Inserciones de Super-LumiNova® en agujas de horas/minutos y puntos periféricos sobre los índices
• Ventana de fecha: Situada a las 3 en punto, enmarcada con aplique metálico biselado, pulida y arenada en su interior
El Movimiento Mecánico
• Calibre: Automático Powermatic 80.811 (Evolución de alta gama sobre base ETA C07.811)
• Diámetro del calibre: 25,60 mm (11 1/2’‘’)
• Reserva de marcha: Hasta 80 horas de autonomía continua
• Frecuencia: 21.600 alternancias por hora / 3 Hz
• Cantidad de rubíes: 25 joyas funcionales
• Órgano regulador: Espiral de volante fabricada en Silicio (Silicium)
• Propiedades magnéticas: Totalmente antimagnético según los estándares de uso cotidiano
• Sistema de carga: Rotor central bidireccional, decorado con motivos Vagues de Genève (Olas de Ginebra) y el grabado de la marca
Dotación de Piel y Cierre
• Material de la correa: Piel de becerro genuina
• Acabado de la piel: Grabado texturizado con imitación de grano de cocodrilo
• Color: Marrón oscuro con pespuntes perimetrales en contraste claro
• Ancho de asas: 21,00 mm
• Tipo de cierre: Cierre desplegable de seguridad en mariposa, fabricado en acero 316L, con apertura mediante doble pulsador lateral.
Gracias por la visitas, saludos ![]()












