Empecé con 17 años y seguí hasta el cinto negro… Luego mi rodilla y yo llegamos a un acuerdo de no agresión mutua
Pero recuerdo las ganas por ir al gimnasio cada día, por entrenar con mis compañeros
Joder que bien me lo pasaba
Gimnasio Dojo en el corazón de Lavapies, recuerdo batallitas del respeto a los profesores de la fauna ochentera del barrio. Uno de los gimnasios pioneros de las artes marciales
Fuera broma, mis respetos y admiración… mi amor por las artes marciales o defensa personal me llegó ya de demásiado mayor (de crío hice karate pero avance poco y era malo o más bien no tenía motivación) … ya de talludito, algo le di al boxeo … pero cierto que si le quitase 30 años con la motivación actual, en algo me especializaría
Ahora procuro que mis hijas mantengan el gusto por el karate … de momento va bien la cosa
Yo también hice Taekwondo unos años,en los 90 como comentaba en el hilo después de Zadik.
Me encantaba ir a entrenar y prepararme para competir. Me hice un día una foto sabiendo que si no me la hacía no quedaría nada que mostrar en el futuro. Por aquel entonces aún no se habían generalizado los teléfonos móviles.
En el 2004,ya llovió desde entonces, me saqué el cinturón negro después de ocho o diez años de práctica, no te lo regalaban. El Aikido y toda la filosofía que lleva detrás acaba convitiendo el dojo en una especie de secta, faltabas un día y te sentías fatal.
Yo también Tae Kwon do, en los años 80’, Gimnasio Kang en Ferrol, me encantaba ir a clase. Hace poco incluso vi una pegatina de las que poníamos los alumnos en los cristales del coche de nuestros padres , el coche debía tener unos 35 años.
Comparto foto y un pequeño extracto de una noticia sobre el bum de las artes marciales en Galicia en los 80’
“En 1974, los profesores Chang I Sung, Lee Dong Kyu, Suh Seung Yeul y Uh Soo Il se establecieron en Vigo, Ourense, Pontevedra y A Coruña respectivamente. Estos fueron los maestros pioneros del Taekwondo en Galicia, aunque durante los años 80 proliferaron gimnasios liderados por otros maestros coreanos: Yoon Young Kap, Kim Mu Won y Choi Yun Moom en Lugo, Master Mim en Monforte, Master Sin en Chantada, Nam Ku Kang y su hermano Yun Ku Kang en Ferrol’
Por aquí un practicante de karate en la juventud.
Empecé muy jovencito después de que en mi colegio se hiciera una demostración de un deporte que por aquel entonces era minoritario y empezaba su expansión por mi provincia. Como era un paquete al fútbol, no dudé en apuntarme y lo practiqué durante 10 u 11años hasta los 18 más o menos que lo dejé. Un arte marcial implica un entrenamiento físico pero también una mentalidad y unos valores de los que estoy muy agradecido a mis maestros. Formó parte de mi educación y forjó en gran medida mi carácter, sobre todo teniendo en cuenta que la adolescencia y juventud es una época en la que somos esponjas. Conseguí obtener el cinturón negro de Karate Shotokan a los 14 años y tuve la oportunidad de conocer a grandes maestros japoneses como Kase o Aoki.
En fin, después de este tono grave llega la risa, no tengo ninguna foto, aunque seguro que mi madre guarda alguna, pero si tengo el “carnet” de cinturón negro con una foto de a saber qué año y una pegatina del gimnasio donde tantos años entrené y tuve grandes vivencias.
Otro día más amigos!
Judo, boxeo, def personal pol, grappling, krav maga … aprendiz de mucho y maestro de nada.
Una de las dos únicas cosas que son obligatorias para mis hijos, estudios y un deporte de “contacto” para que vayan por la vida más seguros de si mismos.
Buen hilo. Por aquí hay varios que somos buenos frikis. Y de las artes marciales no iba a ser menos.
En mi caso empecé a los 17 con Muay thai. Luego hice MMA, Kenpo, Eskrima, Wing Chun y finalmente Mantis del sur o Chow Gar. A los 42 años sigo aprendiendo, practicando y enseñando.
Las fotos me las ahorro. Judo entre los 8 y los 10 años. No pasé de cinturón naranja. Pero como otra cosa no, pero la memoria aún no me falla, recuerdo todas las llaves por su nombre y zona del cuerpo (pie, pierna, brazo, cadera, espalda…). Jigoro Kano, el tío más saludao después del Papa. Al entrar y al salir del tatami. ‘Judo Kijote’, en la zona de General Orgaz/Infanta Mercedes. Y la vuelta al colegio, escuchando en el bus el programa de Elena Francis. ‘One Sidrol, one peseta’. Siempre me pareció un arte marcial un poco julai… eso de aprovechar la fuerza del enemigo para derribarlo . Yo lo que hubiera querido era aprender a dar hostias como panes. Al final me pasé a las armas de fuego, y hasta hoy.
Yo fui un tanto “malote” en su dia, aunque no forme parte de la Panda, tenía mis propios amigos, gente tranquila, si que aprendí full contact con varios de ellos en el gimnasio del Parque de las Avenidas en la calle Biarritz , bajo la tutela de Ramón Gallego, uno de los introductores de dicha variante de lucha, más que arte marcial, en España, (yo venía de practicar boxeo desde los 16 en un gimnasio de barrio cerca de mi casa familiar, mi padre me enseño los rudimentos). Eran piernas y box, un muay thai europeizado. Aún recuerdo un combate con un tipo que creí que me quería matar, de lo loquísimo que se puso. En fin era un ambiente muy psicodelico, una mezcla de gente propia de los 80…
Así que los conocía a todos, incluido el famoso “Nervios” , un día tuve un altercado con uno de sus colegas, pero mi condición de alumno de Ramón me evito un follon gordo.
Bueno y ese fue mi aprendizaje de una técnica, que aún mantengo cuando hago sombra y guanteo con el espejo, ya no tengo velocidad ni la misma pegada o reflejos, pero para ser un abuelo no estoy aun liquidado