Stephen Levy es un periodista que escribió un libro sobre la historia del reproductor Ipod de Apple, antecesor del Iphone.
Un extracto de éste libro. Creo que la cita del título del hilo hará las delicias de los amantes de los vintage, y podría hacer que alguno sea menos sufridor de los posibles piques, rayitas y arañazos que acaben teniendo sus relojes.
Steve Jobs es muy sensible a cualquier desaire, incluso velado, sobre la apariencia del iPod.
Una vez, cuando comencé una entrevista con él, saqué mi iPod equipado con micrófono para grabar la conversación. El dispositivo estaba cubierto por una funda de plástico translúcido iSkin.
Me miró como si hubiera manchado la Mona Lisa con excrementos de vaca. Traté de explicarle que quería evitar las manchas y abolladuras que suelen sufrir los iPods. No quiso aceptar nada.
“Creo que el acero inoxidable se ve hermoso cuando se desgasta”, dijo. “Probablemente sea como nosotros. Quiero decir, voy a cumplir cincuenta años el año que viene, así que yo mismo soy como un iPod rayado”. (Irónicamente, esta conversación ocurrió solo unos días antes de que a Jobs le diagnosticaran cáncer de páncreas.
(original)
Steve Jobs is very sensitive to any slight, even a veiled one, to the iPod’s appearance.
Once as I began an interview with him, I took out my microphone-equipped iPod to record the conversation. The device was covered by a translucent plastic iSkin cover.
He looked at me as if I’d smeared the Mona Lisa with cow excrement. I tried to explain that I wanted to prevent the smears and dings that iPods often attract. He wasn’t having any.
“I think the stainless steel looks beautiful when it wears,” he said. “Probably it’s like us. I mean, I’m going to be fifty next year, so I’m like a scratched-up iPod myself.” (Ironically, this conversation occurred only days before Jobs was diagnosed with pancreatic cancer.




