"Creo que el acero se ve hermoso cuando se desgasta" (Steve Jobs)

Hola, había perdido este hilo cuando tenía ganas de comentar algo. No me he puesto al día de todo lo que se ha escrito, por lo que voy a la propuesta original del encanto del acero desgastado.

Yo creo que hay relojes que no han de tener un aspecto demasiado nuevo. Por ejemplo, ciñéndome a los RSWC, creo que los referidos a la Segunda Guerra Mundial serán mucho más atractivos, y más reales, cuando tengan quince o veinte años, no estén tan relucientes en su caja, el bisel se vea algo gastado, el lume se haya tostado. No tiene sentido ver estas presuntas reliquias como acabadas de salir de su caja, molan más que, por ejemplo, el Africa Korps de señales de haber aguantado toda la campaña de Cirenaica. Yo tengo el Majetek de Hruodland en color verde (me vendí el RSWC porque no me gustan las agujas catedral) y me encanta su forma, pero no su aspecto tan brillante. Durante el invierno lo he tenido durante horas expuesto en mi terraza a ver si perdía color el rabioso verde del dial y el blanco impoluto del lume, y un poquito menos de brillo la caja, pero no lo he conseguido, ¡estos dichosos chinos hacen demasiado bien los relojes!

Otro ejemplo lo tengo en el Ferroviario, quizás la obra maestra (todavía) del foro. Un reloj que me gusta muchísimo, pero…. me molestaba extraordinariamente el blanco brillante e impoluto del reloj que quiere rememorar los relojes ferroviarios de antaño. Un díal con un blanco más amarfilado, como más envejecido, le habria quedado ideal. Y en este tipo de relojes me gusta incluso que el esmalte esté saltado en algún lugar y se vea un poco oxidado, algo de pátina, en definitiva. En algunos relojes nuevos se intenta simular esta pátina, con más o menos acierto. Por ejemplo, Omega ha sacado recientemente un Railmaster “patinado” que les ha quedado, para mi gusto, fatal.

Me gusta la propuesta del Skindiver vintage de Yema, que a través de un color gris “borroso” y un precioso color de lume rememora la antigüedad de su modelo original.

No es problema de los relojes, es problema mío. Empecé tarde a coleccionar y, a mis 64 años, ya no tengo tiempo para ver los relojes que he comprado, en los últimos cuatro o cinco años, con pátina; el brillo de sus cajas y la permanencia de su lume hi-tech superará a mi recorrido vital. Me intento consolar con los vintage, pero encuentro que no hay conexión personal, vivencias, que pueda compartira con sus cicatrices, ya que las aventuras los han corrido con otros.

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