Me han intentado robar en tres ocasiones. La primera con unos 11 años y salió una dependienta a protegerme. La segunda yo ya tenía unos 25 años y me negué a dar nada. Supongo que tuve suerte y el yonki que me tocó estaba más nervioso que yo.
La tercera me robaron el móvil mientras hablaba. Me dieron dos golpes en la cabeza y otros tantos en el costado. Ya tenía 40 tacos pero me arrancaron el móvil de las manos. Lo peor fue la impotencia porque tenía fotos de mi madre recién fallecida. Y la impotencia que a los dos días de poner la denuncia, con parte de lesiones en las costillas incluido, me cita la policía en comisaría y me intentaron amedrentar porque afirmaban que era una denuncia falsa para cobrar el seguro de robo del móvil, que seguramente había perdido. Tres policías nacionales contra mi en un despacho amenazandome con denunciarme por denuncia falsa porque según umo de ellos es imposible que dos personas roben a un tío de 2 metros.
Por supuesto me negué a retirar la denuncia pero tuve que aportar registro de llamadas para demostrar que a la hora del robo estaba usando el teléfono y mi fortuna, aunque seguramente imprudente, que al salir corriendo detrás de uno de ellos pasé por Delegación de Gobierno y quedó registrado en las cámaras de seguridad.
Creo en las FFCC de seguridad del Estado pero entre las leyes y ciertos profesionales el sentimiento de indefensión lo tengo patente.
Lo mismo que condenan con agravante a un boxeador, karateca, etc cuando agrede a alguien, al que delinque en política llenándose los bolsos o favoreciéndose a él o a familiares deberían hacerlo.
Creo que sería la forma en que se tomarían las leyes en serio de cara a aplicarlas en otros ámbitos como el que nos ocupa. Sería la comparativa de si a mí me castigan severamente no voy a dejar laxas las malas acciones de otros. Mientras no sea así no solucionamos nada, porque les interesa en régimen blando si les pillan con el carrito del helado.
Creo que, de por si, ya tienen ciertos agravantes. Posición de poder, información privilegiada, todo eso.
El problema está en que hemos elegido a las raposas para que protejan el gallinero. Así nos va. Suerte de la Unión Europea, que al menos no permite que quienes tocan sus dineros se vayan de rositas. Aunque sea para un inocente pucherazo.
Todo es tan relativo señores… puedes ir a las 3000 viviendas en Sevilla (con todos mis respetos) con un Rolex hecho trizas del año 80 y nadie se fija… y entrar en la Barriada del Principe en Ceuta con un Casio llamativo de Aliexpress y te cortan la mano… he visto de todo…… no generalicemos ni dramaticemos…. Un poco de sentido comun.
Creo que nos equivocamos de inicio, porque la fuerza minima? Si resulta que no te metes tu con el sino el contigo, si tienes la ocasion y la preparacion no tengas dudas en darle buen repaso para quitarle las ganas de volver
Contra alguien que no tiene nada que perder y que (tal vez) vaya colocado, lo inteligente es buscar el modo de desescalar la situación. Recuerdo artículos de prensa sobre drogadictos que necesitaron de tres o cuatro policías para ser controlados. Los más de nosotros, ni somos profesionales ni tenemos práctica real con gente que no actúa de acuerdo con las reglas.
La fuerza mínima es por tema legal. Si mido dos metros, estoy mazado cual Stallone, estoy en una liga de competición de cualquier tipo de contacto, y reviento a un paisano de metro cincuenta y cuarenta kilos de peso, creo que la policía y el juez harán bien en considerar que tal vez mi reacción fue excesiva. Y la ley caerá con todo su peso sobre mi. Pero más importante, la fuerza mínima es por tema de conciencia. Si no puedo hacer todo el bien posible, he de minimizar el mal que haga.
Sí, el chorizo se expone a encontrarse con una víctima que tenga menos que perder que él, en plan Michael Douglas en Día de Furia. No es lo habitual, pero todos tenemos malos días en que nos es lo mismo ocho que ochenta.
Normalmente basta con un empujón para sacarse a la mayor parte de los chorizos. Si vienen dos o tres, no soy el protagonista de una película de acción.
Lo ideal sería aplicar el dicho inglés de ‘my home is my castle’.
Y, hasta donde yo sé por los sesudos estudios de poliorcética que me adornan (), la defensa del castillo más académica incluía lanzamiento de piedras y/o pez ardiente a través de los matacanes, rechazo de las escalas mediante pértigas, seccionamiento de los cabos enganchados en los vanos de los merlones, asaetamiento con ballesta de los asaltantes, defensa de flanco frente a los incursores por la escarpa, defensa con venablos frente a los enemigos en la contraescarpa…
En general, para poder evitar a estos molestos visitamtes, usar la sagacidad en concurrencia con la fuerza. Un buen ejemplo es lo que hizo Blas de Lezo en 1741: sabedor del tamaño de las escalas que portaban los ingleses hizo excavar trincheras alrededor del fuerte de San Felipe (Cartagena de Indias) de manera que no alcanzaran el lienzo almenado, impidiendo así el acceso al camino de ronda y fomentando entre los vasallos de Vernon el aprendizaje instantáneo del vuelo sin motor.
Pero entiendo que estoy desfasado y es mejor dar una efusiva bienvenida a los invasores, dados los ilícitos penales con que el absurdo legislador de hoy en día castiga al dueño del castillo y premia al asaltante.
Un hombre le intenta robar la bici a otro y este le reprende sin , aparentemente, aplicar la “mínima” fuerza necesaria. Pasa un hombre en patinete a separarlos, el primero intenta robar el patinete, y se lleva unas hostias extra.
No se, igual algunos son un poco duros de mollera y necesitan aprender a las malas.
Para mear y no echar gota, y para ser indocumentados, reincidentes y todo lo que les queramos añadir, que bien asesorados están: amenazas y denuncias por lesiones; cágate lorito. Muy triste, muy decepcionante y lo peor de todo, REAL.
Señores, yo creo que este hilo ya ha cumplido … se está convirtiendo en crónica de sucesos … todos sabemos lo que hay y nos indigna sobremanera … poco podemos hacer más allá que hacernos mala sangre … yo creo que mejor lo dejamos aquí