Buenas compañeros,
Hoy quiero abrir un debate sobre un tema que sé que puede generar cierta polémica, pero que lleva tiempo rondando mi cabeza. Llevo más de 10 años metido de lleno en esta afición y, como muchos, al principio mi objeto de deseo eran los grandes nombres, sobre todo Rolex, marcas que invierten cantidades ingentes en marketing.
Con el tiempo, mi opinión ha ido cambiando. Al leer las presentaciones de los relojes de otros compañeros, siempre observo un fuerte componente emocional: hablamos de herencia, de intangibles, de la marca. Y es lógico: los seres humanos somos muy emocionales. Aunque queramos pensar que somos racionales, la parte “primitiva” de nuestro cerebro condiciona muchas de nuestras decisiones.
Desde mi formación en marketing, aprendí que el marketing no es más que crear necesidades o satisfacerlas de la manera más eficiente, siempre con un objetivo: vender. Las marcas construyen una imagen que permite poner un precio lo más alto posible, y muchas veces eso nos hace creer que estamos comprando algo más que un objeto.
En mi caso, la afición no va por esos intangibles. Soy un amante de los sistemas mecánicos: desde el principio, he comprado relojes que pudiera desmontar, arreglar y entender. Para mí, la historia o el prestigio de una marca no incrementan el valor intrínseco de un reloj. Lo que compras es un objeto, y el marketing te hace sentir parte de algo superior, cuando en realidad es, en cierto modo, un “pan y circo”.
Prefiero invertir mi interés y mi dinero en relojes que pueda entender, modificar y disfrutar de manera tangible. Pagar 10.000 euros por un reloj que casi no te atreves a usar, cuyo funcionamiento desconoces y cuyo valor se justifica mediante emociones y conceptos vagos, me parece caer en la falacia del coste hundido. A esto se suma la especulación, que ha inflado precios de manera totalmente injustificada, por gente a los que esta afición no les interesa en absoluto, solo quieren hacer dinero fácil.
Dicho esto, me encantaría conocer vuestra opinión. No busco molestar ni atacar a nadie, sino abrir un debate honesto sobre qué valoramos realmente en esta afición.
¡Un saludote a todos!