El valor real de los relojes: emociones o mecánica

Exacto @psicoac has dado en el clavo. Para mí los intangibles te los vende la marca en € con el precio del reloj y pueden ser reales o imaginarios: logros pasajeros, como el viaje a la luna, técnicos o pagar a una estrella de Hollywood para que lleve el reloj y lo promocione. Estos son los que a mí me repelen y no creo que aporten nada más que un agujero en la cartera.

En cambio, los sentimientos son personales y vienen de experiencias o vivencias asociadas a la pieza, no dependen de la marca sino de cada uno y pueden lograr que cualquier pieza por modesta que sea pueda alcanzar un valor infinito para su dueño.

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Muy bueno ese detalle :ok_hand:

Este post me ha recordado a este señor, me encantan sus historias.

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Respeto tu opinión y entiendo tu punto de vista, pero no puedo evitar pensar que, al comprar un reloj, no te llevas realmente parte de esos logros o historias que lo rodean. Al final, te llevas un trozo de metal y una maquinaria. Si alguien quiere creer en la historia que le venden, perfecto, pero yo prefiero construir la mía propia; te aseguro que, a la larga, tiene mucho más valor.

Pagar por la historia de otro convierte al objeto en una mercancía más, con un valor económico, sí, pero sin ese “aura” especial que, para mí, da verdadero sentido a esta afición. Dicho esto, está claro que invertir en diseño y calidad es algo valioso, pero no era eso lo que yo quería cuestionar.

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Yo me apunto a las 2, tanto emociones como mecánica.

Tengo tanto relojes que me aportan un recuerdo, un momento, un intangible (como se le suele llamar) como hitos históricos como bien puede ser ir a la Luna (tuve el Speedmaster), y ejemplos míos bien pueden ser estos 2:

Si me ciño a parte mecánica, entendiéndolo como relojes con gran calidad en la ejecución y a un precio de risa me vienen estos a la cabeza por ejemplo:

Y a quién quieres más, a papá o mamá… hombre, en estos casos a papá, pero es que a mamá… como para no quererla!

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Os leo con atención. Hay alguna opinión que contrapone la historia de una pieza en particular con el legado que pueda tener un speedmaster por ejemplo.

Se puede valorar una cosa, la otra o ambas.
Si mi abuelo fuese Armstrong y me hubiese dejado su Omega estaríamos ante el epitome de la relojería.

En lo particular yo aprecio la estética, y luego la historia de cada pieza la compongo yo de retales de motivos, momentos, conocimiento, pertenencia y alguna cosa más que seguro que olvido. Me explico.

Motivos serían por ejemplo, reloj de boda, cumpleaños, la causa que pueda haber generado la adquisición de ese reloj.

Momentos pues puede parecerse a lo anterior pero no deja de crecer, lo que vives puede sumarse a la historia del reloj, bien es cierto que no puedes (al menos yo) saberlo antes de adquirir uno. Pueden ser momentos ajenos como ser el reloj que llevó mi abuelo la primera vez que pisó la luna.

Conocimiento. El mío es poco sobre la historia de nuestra afición y este foro es su principal fuente, pero es cierto que conocer detalles históricos de algunos relojes los hace muchísimo más atractivos para mi. De hecho a veces han creado necesidades.

Pertenencia. Este me resulta muy chocante refiriéndome a mi mismo. He sido muy de ir por libre o eso he querido creer. Pero de un tiempo a esta parte he dado valor a objetos, relojes también por saber que los comparto con otras personas. RSWC puede ser un ejemplo o más recientemente los VHP.

Edito para añadir:

Características técnicas, hay ocasiones en que quiero un reloj que resista cierto trato o que tenga unas dimensiones contenidas y eso también Importa.

Proyección de “imagen”. Muy ligado a la estética mencionada al principio, pero matizado. Sería tener en cuenta no solo el diseño del propio reloj sino el mensaje que queremos que ese reloj aporte a la imagen de uno. Es tan simple como si decides llevar playeros o zapatos o todo lo contrario.

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Qué interesante hilo. Hay muchas maneras de ver un reloj: una herramienta, una joya, artesanía mecánica, un recuerdo, arte, herencia, historia, un hobbie, una inversión…

Aunque a la larga creo que hay una razón por la que también puede llegar muy a dentro y es que es algo que puede acompañarte de por vida.

Creo que nadie negará que en este mundo hay un componente de marca importante, pocas cosas (dejo margen, que nadie me crucifique) justifican comprar un reloj por el triple de su valor por el logo que, aunque si puede ser mejor en algunos aspectos objetivos, no como para valer esos precios.

Sobre la herencia e historia, una vez más, hay mucho marketing detrás, si no, pagaríamos los bolígrafos bic por cientos de euros por su tradición e historia. Dicho esto, si le doy valor y me atrae, tal vez no a los niveles que se vende, pero si entiendo su sentido.

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Está claro, eso es así literalmente.
Pero hablamos de emociones, y eso es algo bonito, y te diría un poco “la rueda que mueve al mundo” Nos genera ilusiones, alegrías, etc.
Nos gusta que la marca de nuestra moto, gane el Mundial, o la de nuestro coche, o saber que la marca de mi ordenador me da “garantía” de fiabilidad o que nuestros botines cuidan nuestros pies porque detrás hay estudios que así lo avalan, por poner ejemplos básicos.
Indudablemente ya las historias personales, las construimos nosotros, pero los “intangibles” que aportan las marcas, simplemente pues “gustan” oye.
Saludos !

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Yo que tampoco estoy muy puesto en mecánica relojera y además soy el rey de los manazas, con los relojes me pasa como con la música m’élevai a lugares a recuerdos y emociones que alguna vez viví y sentí. En mi caso es totalmente una atracción emocional.

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Como muchos habéis dicho, hay mil formas de disfrutar de un reloj. Yo parto de la base de que hoy día un reloj mecánico es un anacronismo y un lujo (todos llevamos teléfono móvil y seguro que miramos en él la hora mil veces, según revisamos alguna superflua notificación en la mayoría de casos) por lo que para mí se basa únicamente en mirar la muñeca y olvidarte de ver la hora, es decir, puramente emocional.

Tengo relojes con historia propia, otros que me traen recuerdos, y otros que por encima de todo me gustan por su estética y cada vez que los miro en la muñeca, olvido revisar la hora y tengo que volver a mirar otra vez.

Otro tema bien distinto es el pagar más por la marca… Hay relojes chinos que últimamente nos han puesto a más de uno “los pies en la tierra”, y es que ahora mismo estoy escribiendo este post con un Seestern S430 que recuerda mucho al Pelagos 39 y lo llevo midiendo estos días con una marcha de +2 segundos al día, increíble para sus 200€ de precio. No he tenido el Pelagos 39 en la mano, pero me cuesta mucho justificar esa diferencia, por mucha mecánica e intangibles que le pongas. Pero esto, creo que es otro tema…

Buenas, compañeros:

Quería compartir con vosotros un cambio de perspectiva que he experimentado en los últimos meses. No es que reniegue de lo que pensaba antes, pero supongo que a todos nos pasa que, con el tiempo, las circunstancias cambian, uno reflexiona y ciertas opiniones evolucionan.

Hace poco he alcanzado una meta muy importante para mí: he aprobado una oposición. Mi mujer y yo habíamos hablado de celebrarlo con un reloj especial, algo que recordara siempre este momento.

Hasta ahora, mi límite psicológico estaba en torno a los 1.000 €. Nunca había conseguido encontrar motivos suficientes para cruzar esa barrera. He tenido en la mano relojes bastante más caros y, siendo sincero, a simple vista o en la muñeca no percibía diferencias tan abismales como para justificar multiplicar por cuatro o cinco el desembolso respecto a piezas de mi colección.

Sin embargo, esta vez el planteamiento es distinto. No busco simplemente otro reloj: busco una pieza para toda la vida. Uno de esos relojes que acompañan durante décadas, que acumulan recuerdos y que, con suerte, algún día puedan pasar a la siguiente generación.

Los intangibles: una marca con historia real detrás, con aportaciones relevantes a la relojería y una identidad propia que vaya más allá del marketing. Huyo de las estrategias vacias para inflar el precio.

Lo tangible: un contenido técnico que respalde el precio. En mi caso, me atraen especialmente complicaciones con interés relojero, como un cronógrafo flyback (en este caso encima es la marca que patento esta función en 1936!!!), y soluciones modernas como la espiral de silicio.

Llegados a este punto, imagino que muchos ya habréis adivinado hacia dónde se dirigen mis miradas. A día de hoy, el candidato que mejor encaja en todo lo que busco es el Longines Spirit Flyback.
Sigo valorando la mecanica y lo tangible, pero es verdad que, si ofreces a un buen precio algo que no solo fuista a la web de otro y lo copiaste, ahorrandote todos los costes de dessarrollo e investigación, eso tiene que tener un valor, y merece una recompensa. ¿Que opinais?

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yo comparto tu punto de vista, la innovación es el intangible más tangible que hay :joy:

la elección del reloj es excelente y si lo pagas con tu primer sueldo de furcionario sin duda le cogerás aún más cariño