Siempre se dice que hay que hacer caso a los jefes, aunque tengo que reconocer que yo siempre he sido un poco rebelde…
quizás por eso me atraen especialmente las historias de trabajadores que se rebelan y que gracias a ellos las empresas terminan teniendo éxito. Casos como el del Golf GTI que nació porque unos ingenieros de Volkswagen se pusieron a desarrollarlo casi a escondidas, el de Ken Kutaragi que se metió en los videojuegos cuando Sony no quería ni oír hablar de ellos, el de la impresora láser de Xerox que salió adelante porque su inventor decidió seguir trabajando en ella después de que le ordenasen dejarlo o el de Google Chrome que Larry Page y Sergey Brin crearon a escondidas del CEO de la compañía que no creía que debieran meterse en los navegadores…
Y claro… después de leer unas cuantas historias de estas (hay muchas e increíbles) pensé: ¿habrá ocurrido alguna vez algo parecido en la relojería? ¿Habrá algún reloj que exista porque alguien decidió que su jefe estaba equivocado y siguió adelante por sus santos huevos? ![]()
Pues resulta que sí pasó… he encontrado dos casos que me parecen maravillosos porque, además, ocurrieron prácticamente al mismo tiempo y en el año en que yo nací: 1975. El mejor año, sin discusión. ![]()
El primero es el más conocido… ayer incluso @Carmelo se refería a él en el hilo de los Frankens de fábrica, así que os pido disculpas si ya se ha tratado por aquí…
Charles Vermot y el Zenith El Primero
En 1975… ¿he dicho ya que fue un gran año?
… Zenith estaba en plena crisis del cuarzo y sus propietarios decidieron que aquello de fabricar relojes mecánicos tenía más o menos el mismo futuro que vender máquinas de escribir o los coches de gasolina hoy en día… Unos genios…
Así que ni cortos ni perezosos ordenaron dejar de producir el El Primero… y como eso no les parecía suficiente también dieron la orden de deshacerse de las máquinas, herramientas, planos, troqueles y todo el material necesario para fabricarlo… Kataboom. Genocidio relojero.
Y aquí es cuando aparece Charles Vermot. El señor de la foto de arriba con cara de abuelete encantador que te da dos duros los domingos cuando le vas a visitar. Vermot era uno de los relojeros de Zenith y, por lo visto, debía ser bastante cabezón
porque estaba convencido de que algún día los relojes mecánicos volverían así que en vez de cumplir la orden hizo exactamente lo contrario. Cual ratoncillo fue desmontando y guardando las máquinas, herramientas, planos y piezas necesarias para fabricar el El Primero… las etiquetó, tomó notas de cómo volver a montar aquello y escondió todo en un ático de la propia fábrica. ![]()
O sea que técnicamente Zenith tenía escondida dentro de Zenith una fábrica clandestina de Zenith
Puro surrealismo.
Allí el bueno de Vermot tuvo todo escondido durante años. Hasta que resulta que, oh surprise, a comienzos de los 80 volvió el interés por los relojes mecánicos y Zenith quiso recuperar su icónico El Primero. El problema era que reconstruir desde cero toda la maquinaria necesaria para fabricar aquel movimiento era una auténtica locura. Me puedo imaginar las gotas de sudor de los ejecutivos hasta que apareció Vermot para contarles lo que había hecho… Así fue como gracias a todo lo que había escondido pudieron volver a fabricar el El Primero en 1984 sin tener que reconstruir medio Zenith (y de rebote seguramente, además, salvó del despido a más de un jefazo de los que habían dado aquella orden años atrás). La cosa tiene todavía más gracia porque unos años después Rolex eligió precisamente una versión modificada del El Primero para su primer Daytona automático.
Es decir… uno de los Daytona más conocidos de la historia existe en parte porque un trabajador decidió que su jefe no tenía ni puñetera idea de relojería
No me digáis que no es increíble… pues preparaos… porque cuando creía que esto era una de esas historias que pasan una vez y ya… resulta que investigando descubro que, casi al mismo tiempo, otro tío hizo prácticamente la misma jugada en otro lugar ![]()
Edmond Capt y el Valjoux 7750
El Valjoux 7750 llevaba prácticamente dos días en el mundo… había aparecido en 1973 y en 1975… que año, que año…
los ejecutivos de Valjoux decidieron que aquello no tenía futuro. Otra panda de visionarios ![]()
Al igual que los mandamases de Zenith estos decidieron parar la producción y ordenaron eliminar todo lo necesario para fabricar el 7750.
Y aquí es donde aparece el bueno de Edmond que por lo visto tenía el mismo problema que Vermot con eso de obedecer órdenes absurdas
…
Capt guardó planos, documentación, herramientas… todo lo que pudo salvar. Y cuando años después alguien dijo… surprise… que igual los relojes mecánicos no estaban tan muertos como parecía allí seguía aquello guardado...Y no estamos hablando precisamente de un calibre que luego pasó sin pena ni gloria… el 7750 acabó metido directamente o con modificaciones en relojes de medio mundo: Breitling, IWC, Omega, Panerai, Sinn, TAG Heuer, Tudor… Curioso que podríamos decir que todos ellos son hermanos de sangre…
Sigo buscando más historias de este tipo porque, como suele decirse, no hay dos sin tres… y seguro que algo parecido ocurrió en otras marcas. Si aparecen más casos habrá que concluir que la relojería suiza sobrevivió a 1975 gracias, entre otras cosas, a que algunos empleados decidieron no hacer ni puñetero caso a sus jefes… ![]()














