Precioso reloj, sin duda merece una restauración. Como indican los compañeros, es una bonita pieza que seguirá sirviendo de nexo de unión entre las diferentes generaciones de tu familia. Aparte de su indudable historia familiar, también puede servir para traer al hilo de la conversación algún que otro curioso detalle histórico.
Respecto a su posible origen, y a falta de ver otras marcas en tapa y movimiento que nos lo confirmen, se trataría de una pieza fabricada en Suiza y al parecer vendida por un comerciante español, por lo tanto vayamos por partes: por un lado tenemos el fabricante suizo (el de la marca Invar) y por el otro el comerciante español, S. Loinaz & Co. de San Sebastián.
Invar no es una completa desconocida y se puede encontrar bastante información online. Por momentos puede resultar un poco lioso seguir la evolución de esta empresa familiar desde que la fundó Achille Hirsch ya que hay varios cambios de nombre, cambios de dirección social, muchas marcas diferentes en su catálogo, varias instalaciones (y no solo en La Chaux-de-Fonds, durante poco más de dos décadas también tuvieron una fábrica de relojes en Tavannes),… El caso es que tuvo una prolífica existencia, sobre todo en los últimos años del siglo XIX y el primer cuarto del XX, e incluso algunos de sus edificios pueden resultar de interés (como su Palais Invar, quizás la primera boutique relojera en La Chaux-de-Fonds).
Se puede leer más sobre todo ello y aprovechar para dejarse llevar por la curiosidad y perderse siguiendo otras líneas de investigación en,
Como se puede leer en las fuentes citadas, la empresa de los Hirsch tuvo bastante éxito y llegó a especializarse en la exportación de relojes a lugares como las Américas o el lejano Oriente. Por supuesto, Europa y España también estuvieron en su cartera de clientes. Así, por ejemplo, en la prensa de la época se pueden encontrar anuncios por toda la península de relojeros ofreciendo los relojes Invar.




Se diría pues que se tenía cierta consideración por la marca, tanto es así que incluso Alfonso XIII tuvo uno personalizado. Al parecer lo usaba en su yate Giralda y se lo acabó regalando al capitán del mismo en agradecimiento a los servicios prestados.
¿Quién era entonces el comerciante de San Sebastián? ¿Nos podría servir para concretar un poco más una fecha para el reloj?
Salustiano Loinaz Susunaga nació en Irún, el 8 de junio de 1883. Joven emprendedor apasionado por el deporte, formó parte del Racing Club de Irún en sus inicios (club escindido del Irún Sporting Club, volverían a unirse en 1915 convirtiéndose luego en el Real Unión Club) y mostró gran interés por el ciclismo. En 1908 abrió su negocio en Irún, en la calle San Marcial, número 22, vendiendo inicialmente paños e impermeables pero no tardaría en ampliar el catálogo a todo tipo de artículos, desde prismáticos a bicicletas, motocicletas y cámaras fotográficas.

Empieza a cultivar el negocio de la venta por catálogo y se considerará además el fundador en España del “sistema de ventas a largos plazos” (algo que no dejará de recordar en su publicidad). ¡De lo que habría sido capaz el emprendedor Loinaz en nuestros tiempos de comercio electrónico!
Como se mencionó anteriormente, uno de sus grandes intereses fue el ciclismo. Se convirtió en agente para España de las bicicletas inglesas Rudge-Whitworth, cuyos modelos podían adquirirse en su comercio de Irún y asimismo organizó alguna competición ciclista como la de 1912 (quizás se podría ver en ella el germen de la posterior Prueba Loinaz, celebrada desde 1926 y considerada una de las competiciones ciclistas decanas de nuestro país).


Con los años llevará su interés aún más allá fabricando bicicletas bajo una marca propia, La Inglesa, en una fábrica construida a tal efecto en Altza y patentando incluso mejoras técnicas.
En 1913 se traslada a San Sebastián junto con su madre viuda y sus dos hermanas menores, estableciendo su residencia y comercio en la calle Prim, número 39. Allí, venderá no solo cámaras fotográficas, bicicletas y prismáticos sino que irá ampliando su oferta de productos a cinematógrafos, “máquinas parlantes” y discos.
Y aquí nos encontramos con otra de sus pasiones, la fonografía. Tanto es así que en 1916, Loinaz y Cía. se encuentra directamente tras el proyecto Pathé Font, una fábrica de discos Pathé en la localidad de Pasajes. Esta instalación fabricará discos utilizando matrices grabadas en París, Milán o Nueva York y su actividad se intensificará rápidamente. En la segunda mitad de 1916, S. Loinaz y Cía. comenzará a promocionar un nuevo aparato Pathéfono con bocina interna y diafragma de zafiro Pathé, junto con discos dobles de 27 y 29 centímetros de la misma marca. En el Catálogo general español e italiano de discos Pathé de 27, 29 y 35 cm de diámetro de 1916-1917 se menciona como el concesionario autorizado para su venta a plazos en España.
En 1917, la Explotación española Pathéfono San Sebastián empezará a buscar agencias por toda España para distribuir sus productos. Se asociará con Juan Inurrieta de Casa Inurrieta (otra figura clave en el nacimiento de la industria del disco en nuestro país) y juntos le darán un impulso definitivo al negocio al punto de que se planeará construir una nueva fábrica y expandir la de Pasajes. En 1924 se produce un cambio en la denominación de la empresa, pasa a anunciarse bajo el nombre de Sociedad Española del Pathéfono, con la fábrica ubicada en Pasajes, y se convierte en sociedad anónima. Lamentablemente, la actividad industrial de la fábrica cesará finalmente en 1928 cuando Pathé sea adquirida por Columbia. El edificio quedará abandonado y en ruinas hasta que, después de la guerra, sea restaurado y destinado a la industria de salazón.
Pero volvamos al comercio de S. Loinaz, que en todos estos años ha continuado muy activo con un catálogo que no ha hecho más que crecer, cinematógrafos, relojes (lo que aquí nos interesa, se anuncia como concesionario de Invar), escopetas, escritorios,… y contando ya con agentes de representación en algunas ciudades.
El 24 de noviembre de 1920 registra “Crédito S. Loinaz” y el negocio cambia de nombre.
En 1925, traslada su tienda desde la calle Prim al Paseo de Francia (Villa Loinaz), donde mantendrá su actividad comercial hasta la década de los treinta. Además, se convierte en distribuidor para España de las prestigiosas marcas de automóviles Auburn y Cord, participando como expositor en el Salón del Automóvil de Barcelona. Asimismo, formará parte de la junta directiva del Real Automóvil Club de Guipúzcoa.
Más adelante se trasladará de nuevo, en esta ocasión a la calle Miguel Imaz en el barrio de Gros y posteriormente ocupará la planta baja del edificio de La Equitativa. Aquí, se centrará en la venta de productos más modernos (como su modelo patentado de máquina de afeitar eléctrica), aunque sin abandonar por completo artículos clásicos de su catálogo como los discos, en este caso, discos Regal.
Pero volviendo al objeto del hilo, si tenemos en cuenta la información que aparece en la hoja de garantía,
y los cambios de domicilio y nombre antes reseñados, creo que se podría ajustar la fecha de compra del reloj a algún momento entre 1913 (se establece en San Sebastián) y 1920 (cambio de nombre a Crédito S. Loinaz), a más tardar 1925 (se traslada a Paseo de Francia).